CAPÍTULO 40 ENZO
Ha llegado el día. Todavía no me puedo creer que esto esté pasando de verdad.
Hoy tengo la reunión con la discográfica.
Miniversal Music Spain tiene la sede en Madrid, por lo que el punto de encuentro es ese.
Ellos asumen el coste de mi viaje. No puedo evitar pensar en Lara en cuanto pongo un pie en el aeropuerto de Barajas.
Puesto que, la última vez que estuve aquí, lo hice con ella al lado.
Aunque me hubiera encantado que me acompañara en un día como hoy, no era viable hacerlo.
Solo voy a estar en Madrid unas horas, y no voy a hacer nada más que reunirme con ellos.
Así que Lara me hubiera tenido que esperar fuera.
Además, había quedado con su mejor amiga.
Ya le contaré todo cuando vuelva a la isla.
Me paro frente a las grandes puertas de cristal de la discográfica, asimilando que voy a hacerlo, que voy a entrar ahí dentro porque están interesados en mí.
Me he puesto elegante, pero sin perder mi esencia.
Unas bermudas cortas negras junto con una camisa a cuadros blancos y negros.
No podían faltar mis Converse blancas, que me acompañan a todos lados.
Estoy listo. No sé cuántas veces me repito esas dos palabras en mi mente hasta que me armo de valor y entro.
Miro a mi alrededor, alucinado por la magnitud del sitio.
Los techos altísimos; las grandes cristaleras, que dejan ver el ajetreo de la gran ciudad; los blancos sofás, en los que no hay nadie sentado…
Me acerco hasta la recepción. Carraspeo para llamar la atención del chico que hay detrás del ordenador.
Al escucharme, levanta la mirada y sonríe ampliamente.
—Bienvenido a Miniversal Musical.
—Soy Enzo Rodríguez —me identifico. Creo que con eso es más que suficiente.
Vuelve a desviar su mirada al ordenador, y ojea un par de cosas antes de añadir: —David Gómez le está esperando en la sala de reuniones.
—Debe darse cuenta de que no sé dónde se encuentra eso, porque sigue hablando—: Está en la segunda planta.
La primera sala que te encuentras nada más salir del ascensor.
Para moverte por aquí será necesario que lleves tu acreditación siempre encima.
Me tiende una tarjeta para que me la cuelgue del cuello.
En ella pone mi nombre e «invitado». Espero poder llevármelo de recuerdo.
Tras agradecerle por las indicaciones, camino directo al ascensor.
Al salir, encuentro al momento la sala de reuniones.
La puerta está abierta, por lo que me asomo.
No sin antes llamar, por si acaso. Aunque sé que me están esperando, no es plan de entrar como si nada.
—Enzo, te estábamos esperando. —Un hombre de mediana edad trajeado se levanta de una de las sillas para venir hacia donde estoy. Me estrecha la mano con fuerza.
Las presentaciones iniciales no tardan en llegar.
El hombre que se había levantado era David, quien me contactó por Instagram.
Junto a él hay dos personas, una chica y un chico que se han presentado como Rocío y Leandro.
Por lo visto, Leandro está de prácticas y Rocío es la mano derecha de David.
Los tres se muestran entusiasmados por verme, en especial el productor.
Consigo relajarme un poco después de esto. Por ahora tengo buenas sensaciones.
—Gracias por ponerte en contacto conmigo. Siendo sincero, había soñado mucho con un momento como este.
Y todavía no asimilo que de verdad está pasando. Cuando sueñas tanto con algo y termina haciéndose realidad… Buah, es inexplicable. No tengo palabras. Quiero que se note mi emoción, pero tampoco quiero que sea demasiado evidente. No deben verme desesperado. ¿Me explico?
—No podemos dejarte escapar, Enzo —asegura David—. Tenemos gente que se dedica exclusivamente a las redes sociales, en busca de nuevos talentos. Dieron contigo hace tiempo, pero no ha sido hasta ahora cuando hemos decidido contactarte.
—¿Por qué ahora? —me aventuro a preguntar.
—Creemos que has evolucionado en muchos aspectos. Eres bueno, no hace falta que te lo diga. Estoy seguro de que ya lo sabes. Estás consiguiendo una comunidad fuerte en redes sociales gracias a la música, algo que hoy en día es muy importante.
—Sí, mi comunidad se ha ido haciendo más grande. —Soy consciente de eso, igual que sé que tener una buena comunidad se traduce en ventas. Algo que les interesa.
—Pero no es eso lo que nos interesa de ti. Tienes algo especial, y de ahí que queramos hacerte una oferta, que espero que no rechaces.
—Soy todo oídos.
En ese momento, su compañera le tiende unas cuantas hojas, lo que imagino que debe ser un contrato.
—Esto de aquí sería un contrato discográfico. Queremos empezar una relación profesional. Pero, antes de explicártelo y firmar si te interesa, debemos hacerte un par de preguntas. Y responder todas las que tú tengas.
Me gusta David; hasta ahora es el único que ha hablado. Va directo al grano, no se va por las ramas. Cosa que agradezco. No quiero que meta paja de por medio, sino que me hable alto y claro. Además, me está demostrando que esta relación es bilateral, ya que nos interesa a ambos llevarla a cabo.
—Como imaginarás, estamos interesados en sacar algo tuyo.
—Es la chica, Rocío, la que toma ahora la voz cantante—.
Habíamos pensado empezar por un single , y depende de cómo vaya todo ampliarlo a un disco entero.
Sabemos que te dedicas a las covers por Internet, pero ¿estás trabajando en algo tuyo?
Si no, siempre existe la posibilidad de que alguien componga las canciones por ti y tú te limites a cantarlas.
—Tengo proyectos personales, sí. Llevo meses trabajando en una canción.
Estoy acabando de componerla. —Sonrío, orgulloso, por la pregunta.
Esa parte no la he mostrado en redes, por lo que imagino que les creaba curiosidad.
También estoy contento por mi respuesta.
Es pensar en la canción que estoy componiendo y sonreír.
Sé que en este mundo hay gente que se dedica a componer temas para otros.
Pero eso no es lo que quiero para mí. Me gustaría componer y cantar mis propias canciones, eso es a lo que aspiro.
Que Rocío me lo pregunte, y no dé nada por sentado, me gusta.
Siento que tengo voz. No imponen nada; solo exponen las diferentes opciones que hay.
—¿Podrías enseñarnos lo que llevas?
Aunque la pregunta me pilla por sorpresa, no tardo en reaccionar.
—Por supuesto.
El chico más joven se levanta y sale de la sala.
A los pocos segundos, aparece con una guitarra en la mano y me la tiende.
Cuando estoy preparado, empiezo a tocar y a cantar lo que llevo de canción.
Me había preparado para este momento, porque algo me decía que iban a querer escucharme en vivo y en directo.
Agradezco que me hayan formulado esa pregunta, porque quería demostrarles de lo que soy capaz.
Veo cómo entre ellos intercambian miradas sonrientes. Eso debe ser una buena señal, ¿verdad?
—Puede convertirse en una gran canción —afirma Leandro.
—Me gusta como primer sencillo, como tu carta de presentación.
—Aunque esta no es la primera canción que empiezo a componer, sí que es la primera con la que me identifico —me sincero con ellos. Si vamos a empezar una relación profesional, debo hacerlo.
—Eso es lo más importante, Enzo. Crear música que te guste. —Ahora es David el que habla.
Después de unos cuantos comentarios sobre la letra de la canción y el ritmo, volvemos al tema del contrato. Me quedo con todos los comentarios positivos sobre la letra. Les ha gustado y me lo han hecho saber.
—Entre otras cosas, este contrato recoge los tiempos. Tanto el tiempo que tienes para entregarnos el single , como el que tenemos nosotros para producirlo. También verás el porcentaje de regalías y cómo apostaríamos por ti. Todo el tema de marketing , por ejemplo —empieza a explicarme Rocío.
Me tiende una copia del contrato y empieza a explicarme punto por punto todo.
Agradezco que lo haga, porque así aprovecho para preguntarle todas las dudas que me van surgiendo.
Los tres muestran mucha predisposición y responden a todas mis cuestiones.
Rocío domina todo el tema del contrato, porque lleva la voz cantante ahora.
—En dos meses debo haceros llegar el sencillo.
Cuando lo tengáis, volveremos a reunirnos para grabarlo aquí mismo.
—Ellos asienten. Necesito hacer este resumen en voz alta para asegurarme de que lo he entendido bien—.
Una vez que salga a la luz, pasados tres meses volveremos a hablar sobre la posibilidad de lanzar un disco.
—Exacto, Enzo. Primero empezamos con este single , y, si todo sale según lo planeado, firmaremos un nuevo contrato por un disco entero. ¿Qué me dices? —Es David quien lanza la pregunta.
—Que estás tardando en darme un boli para firmar.
Mi comentario provoca que todos se rían.
Tengo dos meses para terminar de escribir la canción. Considero que es tiempo suficiente. Me han dado la opción de alargarlo más si lo necesitaba, pero confío en mí. Además, estoy muy inspirado con la letra, así que no me queda tanto para terminarla.
Una vez que hemos firmado el contrato, intercambiamos números de teléfono para tener una relación más estrecha. Me llevo una copia y salgo con un buen sabor de boca de la reunión. Acabo de firmar con Miniversal Music Spain mi primer single . ¿Puede haber algo mejor?