Una última vez CAPÍTULO 36 ENZO
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CAPÍTULO 36 ENZO

Estamos en la habitación del hotel, arreglándonos para esta noche.

El cambio de planes me ha gustado demasiado.

No solo vamos a pasar una noche más juntos, sino que vamos a disfrutar de asistir al estreno de una película.

Nunca he tenido la oportunidad de hacer algo así.

Estoy algo nervioso, pero, como Lara no es la primera vez que va a un evento de estos, sé que no tengo de qué preocuparme.

Por lo que me ha comentado, deberemos pasar por un photocall en el que estaremos rodeados de cámaras.

Todas enfocándonos en busca de la mejor foto.

Después de eso, pasaremos a la siguiente ronda: entrevistas.

Puede que alguien de la prensa quiera hablar con nosotros.

Aunque no somos los protagonistas de la noche, los reporteros aprovechan cualquier momento para sacar titulares.

Si nos paran para hablar, significaría muchas cosas, entre ellas que importamos lo suficiente, y eso es algo maravilloso.

Digamos que será la prueba de fuego, y los dos lo sabemos.

Me estoy poniendo la americana negra, justo cuando Lara sale del baño. Al verla me quedo sin respiración. Joder. Está preciosa. Rectifico. Es preciosa. Lleva un vestido largo blanco; es bastante sencillo, pero le queda espectacular. Se ha recogido el pelo en un moño elegante, perfectamente peinado.

Mis pies caminan solos hasta donde está.

Ninguno de los dos dice nada, pero nos mantenemos la mirada.

La cojo de la mano y consigo que dé una vuelta sobre sí misma.

Al hacerlo, descubro su espalda descubierta, que me tienta a llevar mi mano hasta allí y atraerla hacia mí.

Nuestros rostros quedan tan cerca que con un pequeño movimiento nuestros labios se juntarían.

Todo esto es demasiado tentador. Ella lo es.

—Estás espectacular —comento. Aunque me quedo corto, ya que esas dos palabras no describen ni por asomo lo que he sentido al verla.

Creo que en este instante he descubierto que me gusta más de lo que me imaginaba. Porque no todo el mundo es capaz de hacer que se te acelere el corazón, y ella lo consigue sin pretenderlo. Donde se te acelere todo, ahí es. Y tengo claro que mi sitio es este, junto a ella.

—Tú estás rompedor. Veo que tomaste nota de mi consejo.

Su mano se mueve libre hasta toparse con mi tatuaje de mariposa. He seguido su consejo y me he puesto una camiseta básica blanca con el cuello bastante bajo, provocando que el tatuaje de la mariposa quede al descubierto. Encima llevo una americana negra, pero aun así se sigue viendo.

—Todo sea por impresionarte —digo, guiñándole un ojo.

—Me gustan tus tatuajes —comenta sin dejar de acariciar uno de ellos.

—A mí me gustas tú.

Mi mano acaricia su cuello. Sin pensármelo dos veces, rompo la pequeña distancia que nos separa y junto nuestros labios. Un beso corto cargado de intenciones. Por suerte, me lo devuelve encantada, y noto cómo sonríe en mitad del beso.

Cuando nos separamos, lo hago con una sonrisa. Me gusta esto, me gusta ella, y me gusta lo que poco a poco hemos ido construyendo.

—Ha llegado la hora de formalizar nuestra relación, rubia. —Le tiendo la mano al decirlo. Ella me observa de arriba abajo, antes de juntar su mano con la mía.

—Sabíamos que este momento llegaría.

Ha llegado la hora de salir del hotel. El coche ya nos está esperando abajo para llevarnos hasta el centro de Madrid, donde tendrá lugar la première . Ellos se han encargado de absolutamente todo, incluso de venirnos a buscar. En estos momentos me siento un poco famoso, la verdad.

Salimos juntos de la mano, con muchas ganas e ilusión por la noche que tenemos por delante.

***

Los siguientes en el photocall somos nosotros. Aunque sigo nervioso, intento disimularlo lo mejor que puedo. Por suerte, de momento no estoy sudando. Aunque con la americana puesta y la cantidad de focos que hay aquí, poco me falta.

—Gracias por aceptar todas mis propuestas. Te estaré eternamente agradecida —susurra Lara cerca de mi oído, para que solo yo pueda escucharla.

¿Cómo no iba a aceptar lo que me propone? Si cada cosa es mejor que la anterior y salgo beneficiado en todo. Primero lo de fingir que somos pareja, luego lo de Madrid, y ahora esto… Está claro que he ganado mucho en cada caso. Si volviera al pasado, volvería a aceptar.

—Son grandes propuestas, es imposible rechazarlas.

—Cada vez nos veo más cerca de nuestros objetivos.

Antes de que pueda contestar, la persona que estaba posando ha desaparecido. Lo que quiere decir que es nuestro turno. Ahora es Lara la que me ofrece la mano, y sin dudarlo acepto. Caminamos juntos hasta plantarnos delante de las cámaras.

Al principio, reconozco que estoy algo rígido. Pero, cuando Lara se pega todavía más a mí, suelto todo el aire que estaba reteniendo y me relajo.

—Tienes que ir practicando para cuando seas famoso —dice ella, provocando que la mire y sonría.

—A ti no te hace falta; lo dominas. —Su sonrisa se ensancha todavía más.

Primera prueba superada, me digo cuando avanzamos dejando atrás el momento fotos.

Ahora viene la prueba de fuego. Una alfombra corta por la que tenemos que desfilar.

Pueden pasar dos cosas: que alguno de los periodistas nos llame y tengamos que acercarnos hasta la valla que recorre todo el camino; o que, por el contrario, caminemos como si nada hasta el sitio donde proyectan la película.

En cuanto ponemos un pie, varios de los aquí presentes intentan captar nuestra atención.

—Parece que tendremos que hablar. —Comento lo evidente.

—Estaba preparada para este momento. Es más, deseaba que ocurriera.

Es lo mejor que nos podía pasar, pues la primera opción era la mejor de las dos. Porque salir en la prensa nos beneficia todavía más.

—Sé tú mismo. Les encantarás.

—Ya lo hago, rubia.

Me da un pequeño empujón, que pasa casi desapercibido, antes de acercarnos a la primera persona.

Lleva un micrófono en la mano, y detrás de él lo están grabando.

Algunos llevan cámaras muy potentes, por lo que imagino que esos son de la tele.

Otros, sin embargo, como este al que nos hemos acercado, graban con buenos móviles.

Imagino que para subirlo a redes sociales directamente.

No me pilla por sorpresa que algunos tiktokers con renombre en el mundo de la prensa estén aquí presentes.

Hoy en día las redes sociales mueven a mucha población.

Tras preguntarnos si puede hablar con nosotros, empieza la verdadera prueba.

—Podría decir que me sorprende veros juntos, pero os estaría mintiendo.

—Tiene mucho desparpajo cuando habla, uno de los grandes requisitos para gustar en este mundillo—.

Los rumores sobre vuestra supuesta relación parece que no lo son.

Sé que ninguno de los dos se ha pronunciado al respecto, pero ¿no creéis que va siendo hora?

—Ya veo que quieres sonsacarnos información sobre lo nuestro —deja caer Lara. Sus palabras son muy acertadas. La sonrisa del chico no tarda en hacer acto de presencia.

—¿Lo vuestro? Vaya, vaya. ¿Confirmamos entonces que hay algo entre vosotros?

—Creo que aparecer juntos en un acto público responde a cualquier pregunta —me aventuro a decir.

Lara tira de mí para que nos movamos. Al hacerlo, nos encontramos con una chica que también quiere hacernos preguntas. Algo me dice que será así hasta que lleguemos al final.

—No esperaba veros por aquí, parejita. Sin embargo, me alegro. Os tengo que preguntar por las fotos que no han dejado de aparecer de vosotros.

Lara suelta una pequeña carcajada, muy contenida, a diferencia de las que logro sacarle yo.

—A los primeros que nos pillaron por sorpresa esas fotos fueron a nosotros mismos.

—Imagino que nadie quiere que hablen sobre su vida privada, pero ya que estamos… ¿Algo que queráis añadir?

—Nada que no hayáis dicho ya sobre nosotros —respondo por ambos. Ganándome una sonrisa de Lara al hacerlo.

Y así, pregunta tras pregunta, llegamos al final de la alfombra.

No dejo de sonreír, porque entre los dos hemos ido respondiendo a todas las que nos formulaban, con respuestas muy ingeniosas que dejaban entrever lo que todo el mundo sospechaba: estamos juntos.

Aunque no lo hemos dicho con esas palabras textuales, pues sé que no era necesario hacerlo para darlo a entender.

Además, tengo un plan que llevar a cabo para confirmar yo mismo a través de las redes sociales nuestra relación.

Algo que Lara no se espera, así que será una bonita sorpresa.

—Prueba de fuego superada —comento mientras entramos a la gran sala. Estoy deseando ver la película.

Después de lo de ahí fuera, ahora toca relajarnos. Y reírnos un rato, puesto que se trata de una comedia. Uno de mis géneros favoritos.

—Yo diría que está más que superada. Lo hemos bordado.

—Salgo con buenas sensaciones. —A decir verdad, me lo esperaba mucho peor. Cuando veíamos que alguna pregunta no nos gustaba, o era incómoda, simplemente seguíamos caminando. Sin necesidad de darle respuesta alguna.

—Hemos estado espectaculares. Dando la información justa, dejando entrever nuestros proyectos personales… Solo espero que nos empiecen a llover las ofertas.

—Tarde o temprano lo harán. Debemos seguir trabajando para conseguirlo.

—Esa es la actitud.

Nada viene solo. Para conseguir lo que uno quiere es necesario esforzarse al máximo, algo que Lara y yo tenemos en común.

Esa es una de las cosas que más me gusta de ella: no se rinde.

Lo da todo para conseguir cumplir sus sueños.

Solo espero, como ha dicho ella, que en algún momento podamos cumplirlos.