Una última vez CAPÍTULO 35 LARA
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CAPÍTULO 35 LARA

No veía el momento de volver a casa. Con «casa» me refiero al apartamento que tengo alquilado en Canarias, porque al de Nueva York no sé si volveré algún día.

Está claro que mis vacaciones tienen fecha de caducidad, yo misma elijo cuándo volveré, pero debo reconocer que estoy demasiado bien al lado de mi mejor amiga.

Aunque, mirando por mi futuro y por las oportunidades laborales, no descarto volver a la Gran Manzana, por mucho que no me entusiasme, o mudarme a Madrid.

Esta última idea ha aparecido durante este viaje.

He hablado con mi agente sobre ello y no le parece algo tan descabellado.

Al fin y al cabo, la capital es el epicentro de todo.

Puedo encontrar grandes oportunidades estando aquí.

Por suerte, no tengo que tomar ninguna decisión ahora mismo. Tengo tiempo.

Lo que está claro es que hoy vuelvo a Canarias.

No es que no haya estado a gusto todo este tiempo junto a Enzo, pero me apetece abrazar a mi mejor amiga.

No he dejado de hablar con ella desde el día en que pasó todo.

Quedamos en que me quedaría en Madrid hasta finalizar el doblaje, y por eso nos hemos tenido que limitar a llamadas y mensajes durante este tiempo.

Ayer fue el último día de trabajo. Me he sentido muy bien doblando a mi propio personaje, he disfrutado mucho haciéndolo.

Además, he estado rodeada de grandes compañeros.

Todos muy profesionales. Hemos hecho una pequeña gran piña, que ha hecho mi estancia aquí mucho más agradable.

Vale, Enzo también ha conseguido que Madrid haya sido una experiencia inolvidable.

Me he divertido mucho compartiendo habitación con él y haciendo planes sorpresa.

Me ha sorprendido. He podido conocerlo todavía más, y todo lo que voy descubriendo de él me gusta.

Cosa que hace saltar mis alarmas constantemente, porque me acojona que eso sea así.

Fui muy clara en su momento: nada de sentimientos.

Porque eso lo jodería todo, estropearía el plan de fingir que somos pareja.

Que, por cierto, va viento en popa. Al vernos juntos por Madrid, hemos dado de qué hablar.

Siguen hablando de nosotros, de nuestra supuesta relación.

Evidentemente, muchos medios ya afirman sin que nosotros nos hayamos pronunciado.

Además, hemos subido contenido a redes sociales en los que dábamos a entender que estamos juntos.

Enzo tiene grandes ideas, y en todo lo relacionado con redes es una máquina.

Sabe lo que tiene que hacer en todo momento. En ese sentido me he dejado guiar.

Los comentarios sobre mi ex ya no pesan tanto.

No es del único tema del que me habla la gente ahora.

No solo me escriben para eso, aunque todavía sigue habiendo insultos y faltas de respeto entre mis mensajes por la supuesta infidelidad que cometí.

Los medios más espabilados intentan relacionar esta nueva relación con los cuernos que teóricamente le puse a John.

Mi ex no se ha pronunciado, cosa que me sorprende.

Porque podría aprovechar para sacar tajada de todo esto.

Estoy segura de que en algún momento hará acto de presencia para aprovecharse de la fama que estoy consiguiendo durante estas semanas.

Los seguidores no han dejado de crecer, algo que seguro que le jode mogollón.

Porque él siempre quería estar por encima de mí.

«Jódete, John, vas a tener que verme triunfar por mucho que te esforzaste en hundirme».

El ave fénix siempre renace de sus cenizas.

Ahora mismo estamos haciendo las maletas.

Nuestro avión sale esta misma noche, así que nos quedan apenas unas horas en Madrid.

Aprovecho para mirar de reojo a Enzo. ¿En qué momento ha pasado a ser parte de mi vida?

Y, lo que es peor, ¿por qué me sienta tan bien que eso sea así?

Desde el primer momento, tuve claro que entre nosotros había mucha atracción sexual, y de ahí que acabáramos follando nada más conocernos.

Pero ¿es posible que no solo sea atracción?

Sacudo la cabeza, en un intento de sacar de mi mente esa idea.

¿Estoy hablando de sentimientos? ¿Me atrae?

Pues claro. Si no, entre nosotros no hubiese pasado nada.

¿Me gusta? Me gusta. No puedo negarlo, porque es evidente.

¿Me llama la atención? Más de lo que debería.

Vale, estamos jodidos. Que no cunda el pánico.

Que me llame la atención y me guste no tiene por qué significar nada.

Pero, analizando fríamente todo lo que hemos vivido, me asombra que a estas alturas todavía me siga llamando la atención y quiera más de él.

Me explico. Normalmente, cuando un chico me atrae, pasados un par de polvos, deja de interesarme.

Sin embargo, con él, está siendo diferente.

Y la última vez que me pasó algo similar, acabé saliendo con esa persona.

Aunque no acabara bien, me di cuenta de que me gustaba como para algo más.

Puede que esto que hay entre nosotros signifique algo más para mí, ¿no?

—Rubia… —Escucho que me llama Enzo. Me doy cuenta porque está moviendo su mano delante de mi cara.

Al levantar la mirada y ver esa sonrisa que me dedica, pienso que no es la primera vez que me llama—.

Por fin has vuelto a la realidad; estabas demasiado inmersa en tu mundo interior.

Debe de ser muy entretenido, porque llevo llamándote un buen rato y me has ignorado por completo.

Daría lo que fuera por meterme en esa cabecita tuya.

«Y yo daría cualquier cosa porque eso no pasara. Al menos, en estos momentos no, porque me encuentro en un debate interno sobre lo que siento por ti». Eso es lo primero que pienso al escucharle decir eso, pero está claro que no puedo decírselo, así que busco una respuesta alternativa.

—Créeme cuando te digo que en mi cabeza no hay nada interesante que descubrir.

—Lo pongo en duda, pero esa no es la cuestión ahora mismo. Te estaban llamando, y algo me dice que es importante, porque después de que no cogieras la llamada han llegado varios mensajes.

¿En qué momento me han llamado? Alucino conmigo misma. Estaba tan inmersa en mis pensamientos que no me he enterado. La realidad parecía no importarme.

—Definitivamente, estaba demasiado metida en mi mundo. No he escuchado el teléfono.

—Ni a mí llamándote.

—Estamos en paz. Tú no escuchaste el timbre cuando piqué por primera vez en tu casa.

—Si llego a saber que tú eras mi vecina, hubiera estado atento. Te aseguro que hubiera abierto esa puerta y…

—Lo pillo —le corto antes de que diga nada más. A saber cómo hubiera terminado la frase—. No hubieras desaprovechado la oportunidad.

—Contigo nunca. Ya sabes, por si alguna vez es la última. —Me guiña un ojo y consigue hacerme reír. ¿Por qué consigue sacarme sonrisas de manera tan fácil?

—Creo que debería mirar mi móvil —comento mientras lo busco.

—Cómo te gusta escaquearte cuando la conversación se pone interesante.

No tardo en dar con él. Por suerte, lo dejé encima de la mesita de noche a plena vista, algo que me ha venido genial ahora que lo buscaba.

Enzo estaba en lo cierto; tengo una llamada perdida y unos cuantos mensajes.

Lo desbloqueo a toda prisa al darme cuenta de que se trata de Violet, mi agente.

¿He dicho ya que ella no suele llamar a no ser que sea una urgencia?

Pues eso, que se me acelera el corazón al momento.

Por suerte para mí, lo coge al segundo tono.

La diferencia horaria para ella no existe, porque siempre está operativa.

— Menos mal que has dado señales de vida —comenta ella al momento—. Ya me las estaba ingeniando para dar con el número de teléfono de tu novio.

Estoy segura de que hubiera conseguido hacerse con él solo para poder contactar conmigo. Por eso mismo la quiero tanto. Mueve cielo y tierra cuando es necesario.

—Por suerte, no ha sido necesario. ¿Ha pasado algo? Violet, cuando me llamas, me quitas años de vida.

Lo digo completamente en serio. Cuando veo una llamada suya, se me para el mundo.

— Mira que llegas a ser exagerada. Si alguien le quita años de vida a la otra, esa eres tú, que ya van dos veces que no me coges el teléfono.

—¿Llevas la cuenta? —pregunto entre sorprendida y ofendida.

— Por supuesto. Pero eso no es lo que nos incumbe ahora mismo. Te he llamado por algo importante de última hora. No contaba con esto, pero, para variar, no podemos desaprovechar esta oportunidad. Bueno, no puedes desaprovecharla tú.

—Al grano, que empiezo a ponerme nerviosa.

Ella se ríe al otro lado de la línea ante mis prisas. Estoy impaciente, mucho. Y ella debe haberlo notado.

— Esta noche en Madrid hay una première de una nueva película, y te han invitado.

—Suelto un pequeño chillido por la sorpresa.

No me puedo creer que cuenten conmigo para algo así—.

Quieren que asistas. Me he tomado la libertad de aceptar la invitación; tenía que decirles algo en ese momento o pasaban a la siguiente. Espero que no te…

—¿Bromeas? Has tomado la decisión que yo hubiera tomado. Ese estreno es una gran oportunidad. —Me falta poco para empezar a dar saltos de alegría.

— Sabía que estarías de acuerdo. He cambiado el vuelo a mañana por la tarde. Del alojamiento te encargabas tú, ¿verdad?

—Por el alojamiento no te preocupes, que el hotel no será un problema.

Que los dueños sean los padres de Enzo seguro que nos ayuda. Alguna habitación deben tener libre. Eso no me preocupa en estos momentos.

— Lo único que vas a necesitar será un vestido acorde a la situación.

Te he enviado el enlace de varias tiendas en Madrid que merecen la pena.

Sé que vas justa de tiempo, pero confío en ti.

Disfruta mucho de esta noche. Que cuenten contigo para estos eventos es buena señal, Lara.

—Yo también lo pienso. Toda la gente del mundillo quiere asistir a los estrenos de las películas.

Rodearse de compañeros y darse a conocer.

Así que no puedo estar más feliz porque hayan pensado en mí, aunque haya sido a última hora y probablemente porque alguien ha fallado—.

Ah, no olvides llevar acompañante. Me han remarcado que la invitación era para dos, y ya te puedes imaginar el motivo.

—Enzo. —Su nombre se escapa de mis labios y me doy cuenta de que estoy sonriendo.

Él me mira al escuchar que lo nombro, y tuerce ligeramente la cabeza sin entender nada. Cuando le explique todo, va a flipar. Espero que acepte. Algo me dice que lo hará, porque se ha apuntado a todas las locuras que le he propuesto.

Tras darme un par de detalles más sobre lo de esta noche, me despido de Violet. Mañana le explicaré con detalles cómo ha ido todo.

—Cambio de planes —le informo en cuanto cuelgo.

—¿Qué me vas a proponer ahora? —pregunta con una amplia sonrisa en los labios.

—Algo imposible de rechazar.

Le explico el porqué y en qué consiste el cambio de plan. Tal y como me esperaba, él acepta porque ve una oportunidad única para ambos. En especial para mí, porque es de mi sector, pero sabe que aparecer conmigo también le ayudará a él.

Organizamos todo para quedarnos una noche más.

Por suerte, la suite está libre esta noche y no tenemos que trasladarnos a otra habitación.

Parece que todo nos está saliendo bien. Una vez que tenemos todo listo nos vamos de compras, y obviamente confío en el criterio de Violet a la hora de elegir las tiendas.

Esto es una auténtica locura, y una vez más lo voy a hacer de la mano de Enzo.