19 de octubre
Parian. ¡Parian!
¡Parian, nada más y nada menos!
¡Tiempos nefastos, sin duda!
(Insertar cita de Macbeth y llorar con amargura).
¡Parian ha visto a El Romano!
Había salido hasta tarde para ocuparse de algún asunto privado —ejem, en The Cleopatra, a juzgar por el olor— y, justo cuando estaba bajando al salón de recibir para recuperar el libro que me había olvidado allí, Frases en latín para los impenitentes , entró por la puerta delantera pálido como un fantasma.
O al menos como me imagino que debe de ser un fantasma.
No puedo saberlo con certeza.
YA QUE EL FANTASMA DEL BARRIO ME EVITA CON METICULOSIDAD .
—Bueno, ¿qué ha hecho? ¿O qué ha dicho? —le pregunté más que un poco ofendida.
Parian, como el hombre ridículo que es, temblaba y parpadeaba.
—Imposible saberlo. Me di la vuelta y no he parado de correr hasta llegar a casa.
Esto empieza a parecer algo personal.