Una señorita muy poco victoriana (Los diarios de Emma M. Lion 4) 9 de septiembre
13%

9 de septiembre

Por la mañana asistí al servicio dominical (véase: Hawkes. Sermones para un día de septiembre ) y me sentí tan inspirada que decidí dedicar media hora a examinar mi carácter con el objetivo de mejorar lo que encontrara.

Aguanté veinte minutos.

El resto de la tarde lo he pasado tumbada en la cama leyendo Mucho ruido y pocas nueces .

Hawkes. Sermones para un día de septiembre

El Joven Hawkes leyó la segunda epístola a Timoteo, capítulo 2:

Procura con diligencia presentarte ante Dios como digno de aprobación, como un obrero que no tiene nada de que avergonzarse, que usa bien la palabra de la verdad.

Y un soneto de Wordsworth:

El mundo es demasiado para nosotros; pronto y tarde, entre ganar y gastar, desperdiciamos nuestras fuerzas…

Después, oí a una mujer murmurar una oración en la que pedía al cielo que provocara cualquier calamidad necesaria para mantener al Joven Hawkes en nuestra parroquia, ante lo cual agaché la cabeza y susurré: «Amén».