22 de agosto
Un día de suerte dudosa por lo que al correo se refiere.
¿Por qué dudosa?
La definición de la palabra «dudosa» conlleva cierto grado de sospecha. Encaja de maravilla con las circunstancias de la vida mi vida. Podría incluso escribirle una oda.
Oda a la Dudosa Vida de Emma M. Lion
Ahora recuerdo lo de la «dudosa batalla» de Milton y me pregunto qué pudo hacer el primo Archibald con aquel ejemplar de El Paraíso perdido que estaba yo leyendo en marzo… Hablando de cosas dudosas.
Mi primera carta se sitúa más bien en el lado prometedor de la sospecha.
Porque yo, Emma M. Lion, recibí una invitación que no es resultado de ningún tipo de ardid por parte de mi tía.
Las sorpresas no terminan nunca.
Resulta que lady Trewartha, de Baron’s Square, siempre celebra una velada exclusiva a finales de agosto para despedir La Temporada. Y me han enviado una invitación porque resido en St. Crispian’s.
Es prestigioso.
Sé con certeza que el primo Archibald nunca ha sido invitado.
Se celebrará el 31. La tarjeta de invitación —azul oscuro con letras doradas grabadas en relieve— decía, después de los detalles pertinentes: «Cuando los aburridos hayan huido de Londres, lo festejaremos».
Me siento intrigada. Y más que complacida.
No tengo ni idea de cómo me ha llegado la invitación.
La segunda carta resulta sospechosa por asociación, ya que es de mi querida tía Eugenia.
Emma:
Mañana es el baile de la duquesa de Bedford. Llega a mi casa no más tarde de las cuatro. Tomaremos el té, te probaremos el vestido y, mientras Arabella descansa, las criadas verán qué pueden hacer con tu aspecto en general.
Se trata del último evento de La Temporada. Tendrás que ayudar a atraer a los caballeros de la lista adjunta para que , como mínimo, lancen dos Miradas y entablen una Conversación.
No me defraudes.
Se la leí en voz alta a Teobaldo, que se quedó mirándome casi un minuto y luego parpadeó lentamente para indicar que estaba de acuerdo con tía Eugenia.
No fue la muestra de lealtad que esperaba.