4 de agosto
No hay vuelta atrás. He tendido puentes y me he sumado a los rebeldes del otro lado del mar.
Las páginas del ensayo de Emerson están repletas de anotaciones.
He tenido que ir corriendo al Reed and Rite para comprar más tinta, pues no solo he tatuado los márgenes, sino que he llenado además varias hojas aparte.
(Debo reconocer que mi prolífica afición a escribir este diario tiene algo que ver con el gasto de tinta).
Hacía tiempo que mi mente no disfrutaba tanto con una conversación así.
Exceptuando a Shakespeare.
Siempre exceptuando a Shakespeare.
Hay varias frases memorables, y algunas de ellas son merecedoras de quedar plasmadas en mi diario.
Dios no dejará que un cobarde enseñe su obra.
Pensé entonces en el Joven Hawkes.
Confía en ti mismo : cada corazón vibra con esa cuerda de hierro.
Creo que incluso El Bardo habría deseado escribir una frase así. Es propia de El Bardo. ¿Inspirada quizá en El Bardo?
Aquel que quisiera ser un hombre, habrá de ser un inconformista.
Un sentimiento noble, aunque el inconformismo universal podría provocar graves problemas: véase como ejemplo a Archibald Flat.
Vuestra bondad ha de tener espinas; de lo contrario, no será nada.
Ah, señor Emerson. Quizá, después de todo, resulta que al final es usted de los míos.