Una señorita muy poco victoriana (Los diarios de Emma M. Lion 3) 19 de julio
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19 de julio

Acababa de salir al jardín trasero cuando Agnes vino a buscarme.

—Señorita Lion, ¿está en casa para recibir visitas?

Me eché a reír.

—¿Si estoy en casa para recibir visitas?

—En su última carta, mi madre decía que las damas elegantes esperan que sus criadas digan eso.

—Vale, entendido. ¿Para quién tengo que estar o no en casa?

—Creo que ha dicho que se llama Hawkes. Es el caballero que la ayudó aquel día cuando volvió a casa en tan mal…

—¿El Joven Hawkes? ¿El vicario?

Agnes arrugó su nariz pecosa.

—No tiene pinta de vicario.

No, Agnes, la verdad es que no.

—¿Le sirves un té? Enseguida estoy con él.

Subí a la buhardilla para ponerme mínimamente elegante presentable y luego bajé al salón de recibir.

Hawkes no me esperaba sentado, sino de pie junto a la ventana, mirando la calle, con las manos enlazadas en la espalda y la frente arrugada en un gesto de preocupación. El pelo algo despeinado.

—Joven Hawkes.

Me miró balanceándose sobre los pies.

—Señorita Lion.

Vi que Agnes le había servido el té, pero el vicario no lo había tocado.

—¿No es de su agrado este té?

—Lo es, gracias. Solo estoy esperando a que se enfríe.

Tomamos asiento.

—Qué inesperado placer verlo por Lapis Lazuli House, Joven Hawkes. ¿Viene para asegurarse de que no haya caído en costumbres aún más degeneradas desde nuestro último encuentro?

Esbozó una leve sonrisa.

—Gracias, pero no. Vengo por el señor Flat.

Me recosté un poco en mi asiento.

—Dígame.

—Fairchild me ha dicho que la fractura es grave.

Aquello me llamó la atención.

—¿Ha hablado con el doctor?

—Sí.

—¿Y cómo supo que el doctor Fairchild era el médico que le trataba?

Hawkes bebió un sorbo de té.

—En Traitors Road suelen requerir a menudo la presencia de Fairchild. Jóvenes que hacen tonterías. Cuando me enteré de lo que le sucedió al señor Flat, sospeché que Fairchild sería el médico que estaba más a mano.

De modo que el Joven Hawkes conoce al doctor Fairchild y el doctor Fairchild conoce al señor Pierce.

¿Significa esto que el Joven Hawkes conoce al señor Pierce?

No he visto nunca a El Inquilino en la iglesia y parece ser…

—¿cuál sería la palabra adecuada?— escéptico con respecto a la religión, ¿verdad?

—¿Sufre mucho dolor? —preguntó Hawkes.

—Cuando se desvanece el efecto del láudano, sí.

—Había pensado sentarme un rato con él, si no le importa.

¿Importarme? No, no me importaba en absoluto.

Lo acompañé hasta el segundo piso, donde un atontado Archibald Flat yacía postrado en la cama, atendido por Parian Bajo Coerción.

—Parian, el Joven Hawkes quiere sentarse un rato con el señor Flat.

—Gracias a Dios —dijo Parian antes de salir corriendo de la habitación.

Desde el umbral de la puerta, vi al Joven Hawkes coger la silla, acercarla a la ventana, tomar asiento, sacar un libro del bolsillo, abrirlo y, a continuación, ignorar el libro mientras miraba con ojos de preocupación al demonio postrado en la cama.

Por un instante, pareció como si le importara.