Una señorita muy poco victoriana (Los diarios de Emma M. Lion 3) 10 de julio
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10 de julio

VEO QUE HABLABA EN SERIO CUANDO DIJO QUE ME ENCONTRARÍA CON CITAS DE JULIO CÉSAR .

¡Por supuesto! ¿Qué ha pasado?

ESTUVE EN EL REED AND RITE PARA VER SI TENÍAN ALGÚN OBJETO PERDIDO MÍO EN EL RECAUDO, POR ABSURDO QUE ME PAREZCA TODO ESTO.

Y, MIENTRAS ESTABA ALLÍ, ME TOMÉ UN CAFÉ Y COMÍ ALGO.

HABÍA VARIOS HOMbrES EN LA BARRA RIÉNDOSE DE VETE TÚ A SABER QUÉ. ENTONCES UNO DE ELLOS SEÑALÓ HACIA MÍ Y DIJO: «HE ALLÍ A CASIO, CON SU FIGURA EXTENUADA Y HAMbrIENTA; PIENSA DEMASIADO: SEMEJANTES HOMbrES SON PELIGROSOS».

A LO QUE SIGUIERON RISAS Y VÍTORES.

¿Lo confundieron con Casio? Qué vileza, señor Pierce.

¿HE HECHO YO ALGO PARA GANARME TAL IRA PÚBLICA?

Se trata simplemente de la vieja guardia que pretende divertirse un poco a costa de un nuevo residente. Es una especie de bienvenida.

¿USTED CREE? PORQUE LA VERDAD ES QUE NO ME SENTÍ EN ABSOLUTO BIENVENIDO ALLÍ SENTADO, CON MEDIO PASTEL DE JENGIbrE EN LA BOCA Y  PONIENDO CARA DE TONTO.

¡No! Claro que no, señor Pierce. De haberle visto cara de tonto, habrían utilizado otra cita de la obra. Que le gritaran esa frase de «He allí a Casio» puede considerarse una especie de honor. Un cumplido en sentido inverso. Le pasó a mi padre una vez.

ESTE ES EL LUGAR MÁS RIDÍCULO EN EL QUE HE VIVIDO JAMÁS.

¿A que sí? Por eso lo adoramos, supongo.

¿Ha encontrado algo suyo en El Recaudo?

UN PAR DE CALCETINES.

Vivan las pequeñas victorias.