Una elección irresistible (Perfect Match 1) CAPÍTULO 32
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CAPÍTULO 32

Sloane y Juliet ya la esperaban cuando Vivian entró en la recepción de Perfect Match. Apenas había dejado el bolso sobre uno de los sillones cuando Sloane apareció en el pasillo.

—Sala de reuniones.

—También me alegro de verte.

—Llevas tres días incomunicada y tu primer mensaje dice que necesitas hablar con nosotras en cuanto aterrices. Me alegraré cuando sepa qué pasó.

Juliet salió de la cafetería con dos tazas y le entregó una a Vivian después de besarle la mejilla.

—Yo sí puedo alegrarme antes del interrogatorio. Aunque deberías saber que ha consultado las alertas meteorológicas tantas veces que podría sustituir al meteorólogo de las noticias.

Sloane ignoró el comentario y abrió la puerta de la sala.

Vivian entró con el café entre las manos. Había ensayado aquella conversación durante el vuelo, pero las palabras elegidas perdieron utilidad cuando tuvo a sus amigas delante.

—Chase canceló el proceso esta mañana.

Sloane tomó asiento.

—Ya lo sé.

Vivian alzó la vista.

—¿Hablaste con Elena?

—Hace menos de una hora. Chase la llamó primero y después ella pidió hablar conmigo. No estaba precisamente encantada.

La incomodidad que Vivian había conseguido mantener a raya durante el viaje regresó con toda su fuerza.

—¿Qué dijo?

Sloane giró el portátil hacia ella.

—Prefiero que lo leas.

Había un correo abierto en la pantalla. Elena había copiado a Sloane y Juliet.

Vivian reconoció su nombre al comienzo y sintió el primer tirón de vergüenza antes de terminar la primera línea.

Vivian:

Chase me explicó esta mañana que su situación personal cambió durante el viaje y que no continuará con el proceso. Agradezco que haya sido directo conmigo, aunque habría preferido recibir la misma claridad de Perfect Match antes de llegar a este punto.

No me interesa discutir la relación que exista entre ustedes. Sí me preocupa haber participado en un proceso en el que la persona encargada de representar los intereses de la agencia dejó de ser completamente ajena al resultado.

A partir de este momento deseo que Sloane se encargue de cualquier comunicación relacionada con mi expediente y que se me confirme por escrito el cierre del proceso y la protección de mi información, y que tú no participarás en ninguna decisión posterior relacionada conmigo.

Elena.

Vivian terminó de leer y dejó las manos junto al portátil.

—Tiene razón.

—No he terminado —dijo Sloane.

Vivian volvió hacia ella.

—Durante la llamada fue bastante más clara. Quiere saber desde cuándo existía algo entre tú y Chase y si eso influyó en alguna de las decisiones tomadas mientras ella participaba en el proceso.

Juliet dejó la taza sobre la mesa.

—Esa pregunta también la habría hecho yo.

Vivian tragó saliva.

—Cuando Elena entró en el proceso, Chase y yo no estábamos juntos.

—Eso no responde a lo que preguntó —replicó Sloane—. ¿Tus sentimientos por Chase influyeron en algún momento en la manera en que manejaste su búsqueda?

Vivian podría haber recurrido a argumentos profesionales. Recordarle que Sloane llevaba el expediente de Elena desde hacía más de un mes o que Chase había rechazado candidatas por razones que nada tenían que ver con ella.

Ninguna de esas cosas cambiaba lo esencial.

—No.

Sloane la estudió.

—¿Estás segura?

—Sí. Presenté candidatas que consideraba compatibles con él, respeté sus decisiones y nunca aparté a una mujer porque me molestara verla con Chase. Intenté hacer mi trabajo bien.

—Entonces, ¿dónde estuvo el problema?

Vivian le sostuvo la vista.

—En creer que podía seguir haciéndolo sin contarles a ustedes que existía un conflicto. Y después, en no apartarme a tiempo.

Sloane apoyó los antebrazos sobre la mesa.

—Eso era lo que necesitaba escuchar.

Vivian bajó los ojos hacia el correo.

—Voy a responderle.

—Ya deberías haberlo hecho.

La frase le dolió precisamente porque Sloane tenía razón.

Vivian tomó el portátil y escribió sin intentar suavizar lo ocurrido.

Elena:

Entiendo tu molestia. Mis sentimientos personales terminaron interfiriendo en un proceso en el que debía haber sido mucho más cuidadosa, y lamento haberte colocado en una situación que no elegiste.

Sloane se encargará desde este momento de todo lo relacionado con tu expediente. Yo quedaré completamente apartada del cierre, y cualquier información que nos hayas confiado continuará protegida según las condiciones establecidas con Perfect Match.

Lamento que la claridad que esperabas de nosotras haya llegado tarde.

Vivian.

Leyó el mensaje una sola vez y pulsó enviar.

—Bien —dijo Sloane—. Ahora podemos hablar de lo demás.

Vivian respiró más despacio.

—Chase habló con Elena por videollamada. Confirmó que no habría más citas y que el proceso terminaba. No solicitará devolución de la tarifa y firmará lo que corresponda.

—Aplicaremos lo que establezca el contrato. Nuestra abogada revisará el cierre y yo me encargaré personalmente de Elena. Tú no volverás a tocar ese expediente.

—De acuerdo.

Sloane no se ablandó.

—Y hasta que revisemos el expediente completo de Chase, tampoco vas a participar en ninguna decisión pendiente relacionada con su proceso, aunque él lo haya cancelado.

Vivian sintió el golpe en el orgullo profesional, pero no discutió.

Juliet miró alternativamente a ambas.

—Ahora sí creo que llegamos a la parte por la que Vivian nos hizo venir corriendo.

Vivian dejó el café sobre la mesa.

—Chase y yo decidimos intentarlo.

Juliet recibió la noticia con menos sorpresa de la que Vivian esperaba. Sloane, en cambio, la observó con atención.

—¿Qué significa exactamente «intentarlo»?

—Vamos a salir juntos y descubrir qué ocurre cuando volvamos a nuestras vidas normales.

—¿Se acostaron?

Vivian sostuvo la mirada de Sloane.

—Sí.

Juliet bajó lentamente la taza.

Sloane se recostó en la silla.

—¿Antes de que hablara con Elena?

—Sí.

—Vivian…

—Lo sé.

—No, precisamente ese es el problema. —Sloane se inclinó hacia ella—.

Llevas días diciéndote a ti misma que sabes qué estuvo mal, pero sigues explicándolo como si las circunstancias lo hicieran menos importante.

Que yo llevara el expediente de Elena no eliminaba tu conflicto.

Chase seguía siendo cliente de esta agencia y tú seguías involucrada en su proceso.

Vivian recibió el reproche sin apartarse.

—Tienes razón.

Sloane cerró los ojos y volvió a abrirlos.

—Y deja de decirme que tengo razón si después voy descubriendo otra cosa que decidiste callarte.

Juliet miró a Vivian.

—¿Hay otra cosa?

Vivian había sabido durante todo el vuelo que aquella sería la parte más difícil.

—Chase y yo nos conocimos antes de que contratara Perfect Match.

Sloane dejó de moverse.

—¿Cómo que se conocieron?

—Hace dieciocho meses coincidimos una noche en Nueva York. Ninguno sabía quién era el otro. Yo me presenté como Vivi y él solo me dijo su nombre. Pasamos la noche juntos y me marché antes de que despertara.

Juliet abrió los labios, pero esta vez ni siquiera intentó intervenir.

Sloane miró a Vivian como si necesitara asegurarse de haberla entendido.

—¿Lo reconociste el día de la primera reunión? ¿Y no nos lo contaste?

—Sí y no.

La decepción apareció antes que el enfado.

—Antes de subir a ese avión te pregunté directamente si existía algo más que pudiera aparecer después.

Vivian sintió que la vergüenza le calentaba el rostro.

—Lo sé.

Sloane se levantó y caminó hacia el extremo de la sala. Cuando volvió a hablar, había desaparecido cualquier rastro de ligereza.

—La noche en Nueva York me importa muy poco. Podías acostarte con quien quisieras. Lo que me importa es que después apareció en nuestra oficina como cliente y tú decidiste sola que aquella información no afectaba a nadie más.

—Me convencí de que pertenecía a mi vida privada.

—Hasta el momento en que lo reconociste detrás de una mesa de reuniones —intervino Juliet—. A partir de ahí dejó de ser únicamente privado.

Vivian asintió.

—Debí contárselo desde el principio.

Sloane se volvió hacia ella.

—Debiste apartarte del caso desde el principio.

Vivian guardó silencio.

Sloane se mantuvo firme.

—Con Elena esquivamos una bala, Vivian. Pudo exigir la devolución de todo lo que pagó y poner el asunto en manos de sus abogados.

Después de lo que ya vivimos con ella, una acusación de conflicto de intereses podía dejarnos en una situación muy complicada.

Que haya decidido manejarlo con discreción no significa que lo que hiciste fuera menor.

Vivian miró sus manos.

Aquello dolía porque Sloane había llegado exactamente al punto que ella había evitado mirar durante semanas. Se había convencido de que guardar silencio protegía su intimidad cuando, en realidad, también le permitía conservar el control de una situación que ya la afectaba demasiado.

—No confié en ustedes para manejar algo que también afectaba a la empresa —admitió—. Y cuando me preguntaste directamente, volví a elegir cuánto contar. No tengo una buena explicación para eso.

Sloane apoyó ambas manos sobre el respaldo de una silla.

—Voy a pedirle a nuestra abogada que revise cómo documentamos conflictos personales a partir de ahora. Esto no puede depender de que alguna de nosotras considere que puede manejarlo.

Vivian asintió. No le gustaba escuchar que su error iba a provocar un cambio interno en Perfect Match. Precisamente por eso sabía que era necesario.

Juliet tomó la palabra con más suavidad.

—Esto tiene solución. Pero que tenga solución no significa que haya sido menor.

—Lo sé.

Sloane la miró. Vivian levantó una mano.

—Esta vez no iba a añadir que tienes razón.

Juliet dejó escapar una risa corta, aunque Sloane tardó un poco más en ceder.

—Sigo enfadada contigo.

—Puedes estarlo.

Sus palabras aliviaron un poco la tensión, pero Vivian sabía que la conversación todavía no había terminado.

Sloane tomó nuevamente asiento.

—Ahora quiero saber algo que no tiene que ver con Perfect Match. ¿Estás segura de querer una relación con Chase?

Vivian pensó en las conversaciones que habían tenido cuando dejaron de atacarse el tiempo suficiente para escucharse y en Chase admitiendo que el riesgo seguía existiendo y que esta vez no pensaba apartarla para evitarlo.

—Quiero intentarlo.

—Hace tres días llegó aquí convencido de que acercarse a ti podía convertirse en otro problema para él —recordó Sloane—. Una tormenta no borra todo lo que lo llevó a pensar así.

—No lo borró. Hablamos de por qué acudió a Perfect Match y de lo que estaba intentando controlar cuando apareció con aquellas veinte páginas. También hablamos de lo que puede ocurrir si nuestra relación se hace pública.

Juliet arqueó una ceja.

—Eso suena bastante serio para dos personas atrapadas en una isla.

Vivian casi sonrió.

—No todo fue serio.

—Menos mal.

Sloane siguió mirándola.

—¿Y qué cambió para él?

—Que dejó de considerar alejarse de mí como la solución más segura.

Sloane pareció satisfecha con aquella explicación.

—Eso al menos suena a una decisión tomada fuera de la cama.

—Hubo decisiones tomadas dentro de la cama también.

Juliet sonrió.

—Esas prefiero escucharlas después.

Sloane negó con la cabeza, pero el gesto ya no tenía la misma dureza.

Una notificación apareció en el portátil. Las tres miraron la pantalla.

Elena había respondido.

Gracias por contestar. Aprecio que reconozcas lo ocurrido. Prefiero que cualquier asunto pendiente relacionado con mi participación sea manejado por Sloane.

Espero que Perfect Match tome las medidas necesarias para evitar que otra clienta quede en una situación semejante.

Vivian leyó dos veces la última frase. No era cruel, pero tampoco pretendía tranquilizarla.

—Eso es justo —dijo.

Sloane cerró el correo.

—Yo responderé a partir de aquí.

A Vivian le incomodó quedar fuera de la conversación, pero esa era precisamente la consecuencia que debía aceptar.

—Está bien.

—Mañana cerraré el expediente de Elena y enviaré a Chase la documentación. Después revisaremos el suyo y dejaremos constancia de que tú te apartaste del proceso. Cuando eso termine, lo que ocurra entre ustedes será asunto suyo.

—Gracias.

Sloane señaló hacia ella.

—No interpretes eso como que se me pasó el enfado.

—Ya entendí esa parte.

Juliet se levantó y apoyó una mano sobre el hombro de Vivian.

—Y yo necesito que, cuando Sloane deje de querer estrangularte, me cuentes cómo dos personas que no podían permanecer diez minutos en la misma habitación sobrevivieron encerradas durante una tormenta.

Vivian recordó la iguana al otro lado del vidrio y la sonrisa terminó escapándosele.

—Hubo algunos problemas inesperados.

—Eso significa que la historia será buena.

Sloane recogió el portátil.

—La escucharemos después. Esta noche Vivian se va a su casa y mañana vuelve preparada para revisar conmigo los protocolos que acaba de obligarnos a cambiar.

Vivian aceptó el veredicto.

Cuando se quedó sola en su despacho, encontró un mensaje de Chase enviado casi una hora antes.

¿Cómo salió todo? Avísame cuando termines.

Vivian se dejó caer en la silla y miró la pantalla.

Sloane seguía enfadada. Elena tenía motivos para estarlo.

Perfect Match tendría que ajustar procedimientos que hasta esa mañana Vivian habría jurado que funcionaban perfectamente y, aun así, por primera vez desde que reconoció a Chase detrás de aquella mesa de reuniones, todo estaba a la vista.

Abrió el calendario. Mañana no tenía ningún compromiso.

Todo salió peor de lo que esperaba y probablemente me lo merecía. Mañana a las ocho, tu casa.

Chase contestó enseguida.

Te espero.

Vivian tomó el bolso y apagó la luz del despacho.