Una elección irresistible (Perfect Match 1) CAPÍTULO 25 #2
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CAPÍTULO 25 #2

Recordaba la suavidad de su piel bajo las manos y el estremecimiento que la había recorrido cuando le pasó la boca por el cuello. Recordaba sus muslos cerrándose alrededor de sus caderas y la manera en que había pronunciado su nombre cuando dejó de importarle que alguien pudiera oírla.

El tiempo transcurrido no había borrado un solo detalle.

Solo unos metros de madera lo separaban de ella, y su cuerpo reaccionó con una intensidad dolorosa.

Se ajustó el pantalón y soltó una maldición entre dientes.

Había pasado el día asegurándose de que podía controlar lo que sentía, que mantener las distancias era una decisión y no una forma de cobardía.

Bastaron unos minutos en aquella cabaña y el sonido de una ducha para demostrarle lo poco que significaban sus buenas intenciones cuando Vivian estaba cerca.

Caminó hacia los ventanales y fijó la atención en el mar oscuro.

No sirvió.

Su reflejo le devolvió la imagen de un hombre excitado por una mujer a la que supuestamente había apartado de su vida. Después la había castigado con su frialdad por una decisión que también había tomado él.

Vivian tenía razón en eso, y reconocerlo volvió el deseo más difícil de ignorar.

El agua dejó de correr.

Chase se quedó quieto a la expectativa; no sabía qué esperaba cuando ella saliera; parecía un jodido adolescente.

La puerta se abrió y Vivian apareció secándose el cabello con una toalla.

Llevaba un pantalón corto de algodón y una camiseta sencilla de tirantes.

Un atuendo cómodo para dormir que no debería haberle provocado ninguna reacción, pero que le provocó todas.

Tenía el rostro limpio, las mejillas todavía enrojecidas por el agua caliente y el cabello húmedo cayéndole sobre los hombros. Una gota descendió desde su cuello hasta perderse bajo el escote de la camiseta.

Chase siguió su recorrido antes de poder impedirlo.

—Puedes usar el baño —dijo ella.

Él levantó la mirada, dándose cuenta de que Vivian había advertido dónde había estado mirando.

Por la expresión de su rostro, él supo que entendía perfectamente lo que estaba ocurriendo entre ellos.

Permaneció junto a la puerta con la toalla entre las manos, a lo mejor consciente de la atención de Chase.

Chase tomó su toalla y una muda de ropa.

—Gracias.

Avanzó hacia el baño.

—¿Tanta prisa tienes? —preguntó Vivian.

Se detuvo a su lado. El aroma de su piel recién lavada terminó de destruir cualquier resto de serenidad.

—Sí.

Los ojos de Vivian descendieron un instante. Fue suficiente para que Chase supiera que había notado el estado en que se encontraba.

El color apareció lentamente en sus mejillas.

—Entiendo.

—Me alegra que uno de los dos lo haga.

Vivian volvió a mirarlo. La tensión que apareció en su boca estuvo peligrosamente cerca de convertirse en una sonrisa.

—¿Necesitas algo?

Chase apretó la mano alrededor de la ropa.

Necesitaba entrar en aquel baño, cerrar la puerta y ponerse debajo del agua más fría que pudiera soportar.

Necesitaba dejar de imaginar a Vivian contra la pared, todavía caliente por la ducha, con las piernas alrededor de su cintura.

Necesitaba olvidar que conocía el sonido exacto que haría si él le apartaba la camiseta y bajaba la boca hasta sus pechos.

No podía seguir por ahí.

Pero su cabeza parecía empeñada en llevarle la contraria.

Recordaba demasiado bien la forma en que Vivian reaccionaba cuando él se acercaba.

El cambio casi imperceptible de su respiración.

La manera en que sus ojos perdían aquella seguridad arrogante que siempre llevaba puesta.

Conocía demasiado bien el efecto que tenía sobre ella, y ella también conocía el suyo.

—Nada que una ducha fría no pueda resolver.

La sonrisa desapareció de los labios de Vivian y la decepción ocupó su lugar. Perdió aquella seguridad que solía acompañarla y bajó los ojos, demasiado tarde para esconder cuánto le habían dolido sus palabras.

Porque había creído que Chase también la deseaba.

—Entiendo —murmuró, procurando que la voz no la delatara.

Chase tuvo que contener el impulso de acercarse y arrinconarla contra la pared más cercana. Sabía que la había herido, pero necesitaba mantener la vista en lo que se había propuesto y ese horizonte seguía siendo Elena.

Chase entró antes de descubrir si ella pensaba contestar y cerró la puerta.

El baño todavía estaba cubierto por el vapor. Su perfume permanecía suspendido en el aire y la toalla húmeda que había utilizado colgaba junto a la ducha.

Como si necesitara más ayuda para perder la cabeza.

Se quitó la ropa con movimientos rápidos y abrió el agua fría. El primer golpe contra la piel le arrancó el aire, pero no consiguió eliminar la imagen de Vivian. Apoyó ambas manos contra la pared, inclinó la cabeza y dejó que el agua le cayera sobre la nuca.

Pensó en cifras. En la junta. En la ratificación. En las cláusulas del acuerdo con Perfect Match.

Pensó en Phillip.

Durante casi diez segundos funcionó.

Entonces recordó la mirada de Vivian descendiendo por su cuerpo antes de que él entrara al baño.

—Joder.

Elena seguía siendo el plan. Cada vez le costaba más recordar por qué.