CAPÍTULO 19 #2
Dos millones de dólares podían hacer desaparecer seis fotografías.
—Quiero seguir el recorrido del intermediario —continuó Marcus—, saber con quién ha hablado y qué información consiguió antes de llegar al fotógrafo. Después decidimos cuánto riesgo queda realmente.
Chase soltó una risa seca.
—Tú decides cuánto riesgo queda. Vivian no participa en esto.
Marcus lo observó con atención.
—Eso va a ser difícil si piensas seguir viéndola.
La imagen de esa mañana regresó con una fuerza que le produjo rabia. Por primera vez desde Nueva York, ninguno de los dos había salido corriendo de lo que existía entre ellos, y ahora Phillip se cernía sobre ellos como un maldito buitre.
—No voy a seguir viéndola mientras averiguamos qué está preparando.
—Chase…
—Perfect Match no va a pagar por esto.
Marcus guardó silencio.
Chase conocía esa expresión.
—Puedes decir que es una mierda. Me ahorrarás tener que fingir que no lo sé.
—Es una mierda. Sobre todo, porque hace unas horas probablemente le dijiste algo muy distinto.
Chase frunció el ceño.
—Le dije que hablaría con Elena.
—Entonces tienes otro problema.
Sí. Lo tenía y probablemente era el que más iba a doler.
• • •
Andrew confirmó la operación dos horas después. El fotógrafo había entregado los archivos originales y las tarjetas de memoria. Un especialista revisaría sus dispositivos mientras el acuerdo de confidencialidad establecía consecuencias suficientes para impedir cualquier intento de difusión.
Las comunicaciones demostraban que un intermediario había intentado comprar las fotografías en nombre de una sociedad relacionada con uno de los asesores de Phillip. También confirmaban que las preguntas sobre Perfect Match habían comenzado antes de que Croft interviniera.
Chase permaneció en uno de los despachos mientras Marcus terminaba de explicarle lo que habían encontrado. Sobre la mesa descansaba el teléfono y, junto a él, un café que alguien había llevado hacía rato.
Esa mañana había estado a punto de cancelar la cata con Elena. Ahora sabía que Phillip conocía su nombre y estaba intentando establecer qué lugar ocupaba dentro del proceso de Perfect Match.
Continuar con aquella cita le resultaba desagradable por razones que no tenían nada que ver con ella. Elena no había hecho nada para merecer convertirse en una pieza de su disputa con Phillip y tampoco tenía idea de lo ocurrido con Vivian.
Chase se levantó y caminó hasta el ventanal.
Podía cancelar de todas formas. Podía cerrar el contrato con Perfect Match y decirle a Phillip que se fuera al infierno si intentaba acercarse a Vivian.
Era lo que deseaba hacer.
También era exactamente el movimiento que Marcus acababa de advertirle que podía convertir una insinuación en una historia mucho más fácil de creer.
Marcus se apoyó contra el escritorio.
—Cuando esto termine, tendrás que contarle la verdad.
—Cuando esto termine, Vivian conservará su empresa y Phillip habrá perdido cualquier posibilidad de utilizarla contra mí.
—Probablemente ella tampoco querrá volver a verte.
Chase miró de nuevo hacia el teléfono. Unas horas antes había dejado a Vivian salir de su casa prometiéndole que la llamaría. Todavía podía recordar su cuerpo sentado sobre la isla y la manera en que finalmente había dejado de negar que también lo deseaba.
Ahora tenía que conseguir que creyera exactamente lo contrario de todo lo que él le había dicho.
—Es un precio que estoy dispuesto a pagar.
Marcus no parecía convencido.
Chase tampoco.
Tomó el móvil y confirmó que la cata del jueves seguía en pie. Después dejó el aparato sobre la mesa y soltó una maldición.
Todavía faltaba la parte más difícil.
Abrió el correo y escribió el nombre de Vivian. Escribió unas cuantas palabras y borró el correo enseguida. Lo volvió a intentar.
Vivian:
He estado pensando en lo que ocurrió esta mañana. Dejé que las cosas entre nosotros llegaran demasiado lejos y no debí hacerlo.
Chase apartó las manos del teclado y borró de nuevo lo escrito, pero enseguida lo volvió a escribir con las mismas palabras.
La frase le revolvió el estómago porque no había una sola parte de ella que creyera. Continuó.
Voy a seguir adelante con el proceso y con Elena. Creo que lo mejor es que, a partir de ahora, Sloane o Juliet se hagan cargo de mi expediente y que tú y yo volvamos a mantener nuestra relación estrictamente profesional.
Lo de la gala y lo de esta mañana no volverán a repetirse.
Chase.
Leyó el correo completo.
Aquellas pocas líneas borraban todo lo que le había dicho unas horas antes y sintió instalarse un nudo en su estómago.
Vivian creería que después de verla marcharse había recuperado la cabeza. Que el beso y lo ocurrido en la cocina habían sido un impulso del que ahora se arrepentía, y cuando supiera que la cita con Elena seguía en pie, terminaría de sacar la conclusión que él necesitaba.
La puerta se abrió y Marcus entró nuevamente.
—Caldwell acaba de confirmar que Phillip ya sabe que las fotografías dejaron de estar disponibles. Por ahora ignora quién se le adelantó.
Chase asintió sin apartar la vista de la pantalla.
—Bien.
Marcus se acercó lo suficiente para leer el correo.
—¿Vas a mandarle eso después de lo que me contaste que pasó esta mañana?
—Necesito que se mantenga lejos de mí hasta que sepamos cuánto ha averiguado Phillip.
—Entonces dile que existe un problema.
Chase alzó los ojos.
—¿Y qué crees que hará? Vivian lleva años construyendo Perfect Match. En cuanto sepa que Phillip está investigando la agencia, se meterá de lleno en esto y yo necesito exactamente lo contrario.
Marcus guardó silencio.
—Va a creer que elegiste a Elena.
Chase miró otra vez la pantalla.
—Lo sé.
Ahí estaba lo verdaderamente miserable de todo aquello.
Vivian se retiraría de su expediente. Pondría a Sloane o Juliet en su lugar y, si volvía a encontrárselo, le ofrecería esa cortesía impecable que utilizaba cuando quería colocar a alguien al otro lado de una línea que no pensaba permitirle cruzar.
Esa mañana había conseguido que bajara esa línea. Ahora iba a obligarla a levantarla de nuevo. Chase presionó enviar.
El correo desapareció de la pantalla.
Marcus se apartó del escritorio.
—Espero que solucionemos esto rápido.
Chase cerró el portátil.
—Asegúrate de que así sea.