CAPÍTULO 15 #2
Él había decidido mantenerse lejos de Vivian durante toda la noche. Un saludo desde la distancia y una salida temprana habrían bastado.
La posibilidad empezó a desmoronarse cuando ella levantó el rostro hacia James y el abogado miró su boca.
La mano de Chase se cerró alrededor de la copa. No necesitó mirar a su madre para saber que había advertido el gesto.
—Voy a buscar a tu abuelo —dijo Margaret—. Si no ha convencido todavía a alguien de financiar uno de sus proyectos favoritos, será un milagro.
Chase agradeció que no añadiera nada más.
• • •
James se alejó después del baile para buscar dos copas. Vivian permaneció cerca de una de las galerías y aprovechó para saludar a una mujer que había trabajado con su madre en el programa de becas.
Hablaron de los estudiantes beneficiados aquel año y de los cambios introducidos desde la última campaña. Cuando la mujer fue requerida por uno de los organizadores, Vivian vio acercarse a Chase.
Una mujer elegante caminaba a su lado. Compartía algunos de sus rasgos y Vivian comprendió quién era antes de que llegaran.
—Buenas noches, Vivian. Quiero presentarte a mi madre. Margaret, ella es Vivian Cole.
Margaret le ofreció la mano con una sonrisa cálida.
—Por fin puedo ponerle rostro a la mujer de la que mi padre habló durante varios días después de aquel desayuno.
Vivian correspondió al saludo.
—Espero que Arthur haya tenido la generosidad de omitir cualquier comentario que pudiera comprometerme.
—Mi padre no suele considerar la discreción una virtud cuando tiene una buena historia que contar.
—Eso es una calumnia.
La voz llegó desde detrás de Margaret.
Vivian sonrió antes incluso de que Arthur terminara de acercarse.
—Arthur.
—Me alegra volver a verte, Vivian.
La recibió con la familiaridad de quien no necesitaba una presentación y le tomó brevemente las manos antes de observarla.
—Estás preciosa. Margaret, procura no creer todo lo que Chase te haya contado sobre nuestro desayuno. Estaba de pésimo humor aquella mañana.
—Yo estaba perfectamente —replicó Chase.
Arthur le dirigió una mirada.
—Precisamente.
Vivian soltó una risa. La expresión de Chase cambió apenas, pero ella alcanzó a verlo.
Habían pasado días comunicándose con mensajes tan correctos que podrían haber pertenecido a dos desconocidos y, de pronto, estar frente a él le recordó con demasiada facilidad todo lo que aquella distancia pretendía contener.
Chase también la estaba mirando de otra manera. Sus ojos descendieron hacia su hombro descubierto y siguieron la línea del vestido antes de regresar a su rostro. Esta vez no existían metros de salón entre ellos ni James a su lado para permitirle fingir que no había visto.
Vivian lo miró de frente.
Había querido que Chase la viera aquella noche. Admitirlo resultaba incómodo, pero negarlo a esas alturas habría sido ridículo. Lo que no había previsto era cuánto le afectaría tenerlo tan cerca.
Margaret volvió la atención hacia ella.
—¿Cole? ¿Tienes alguna relación con Isabel Cole?
La pregunta rompió el momento.
—Era mi madre.
Margaret suavizó el gesto.
—Coincidí con ella durante varias campañas. Ahora comprendo por qué tu apellido me resultaba familiar. También te pareces a ella.
La tensión abandonó un poco los hombros de Vivian.
—Dedicó varios años a revisar solicitudes y conseguir apoyo para estudiantes que estaban a punto de abandonar sus carreras.
—El comité todavía utiliza parte del sistema de selección que ella ayudó a organizar —explicó Margaret—. Algunas personas dejan su nombre en una placa. Tu madre lo dejó en el trabajo que continúa haciéndose.
Vivian no respondió.
—Gracias. Me alegra saber que alguien la recuerda.
Margaret apoyó una mano sobre su brazo.
—Fue una mujer difícil de olvidar.
Arthur permaneció callado. Chase también.
Vivian agradeció que ninguno intentara llenar aquel momento con palabras.
James regresó entonces con dos copas. Le entregó una a Vivian y saludó a Margaret y Arthur antes de reconocer a Chase.
—Mercer. Pensé que estarías rodeado por la mitad de tu junta.
Chase le ofreció la mano.
—Pearson. Veo que tu firma está bastante involucrada en el evento.
—Este año organizamos una parte de la subasta.
James volvió hacia Vivian.
—La galería empieza a llenarse. Si todavía quieres ver la exposición antes de la cena, este es probablemente el momento.
—Me encantaría.
Margaret le dedicó una sonrisa.
—Ha sido un placer conocerte. Espero que volvamos a encontrarnos con más tiempo.
—A mí también me gustaría.
Arthur intervino antes de que Vivian pudiera despedirse.
—Y no esperes otro desayuno para volver a saludarme.
—No lo haré.
James apoyó la mano en su espalda.
Vivian sintió la mirada de Chase descender hasta ese punto antes de regresar a sus ojos. Esta vez ninguno desvió la vista de inmediato.
—Que disfrutes la exposición —dijo él.
El tono era perfectamente cortés. Solo alguien que lo conociera habría advertido la tensión debajo de las palabras.
Vivian sí la conocía.
—Gracias. Espero que tú también disfrutes la noche.
James la condujo hacia la galería y Vivian avanzó a su lado sin volver la cabeza.
• • •
Chase los siguió con la mirada hasta que desaparecieron entre los invitados.
Arthur permaneció a su lado, pero, por una vez, no hizo ninguna observación. Se limitó a tocarle el hombro antes de acompañar a Margaret hacia otro grupo de invitados.
Chase agradeció el silencio. Había pasado días convenciéndose de que poner distancia entre Vivian y él era lo más sensato para todos.
Verla alejarse con otro hombre no había cambiado las razones. Solo acababa de demostrarle que conocerlas no hacía la decisión más fácil.