CAPÍTULO 9 #2
—Lo sé. —Camille sonrió ligeramente—. Pero tienes una personalidad muy fuerte, Chase. Estás acostumbrado a saber qué quieres y a organizar tu vida alrededor de ello. No es algo malo. Simplemente no estoy segura de que sea lo que quiero para mí.
Él la observó sin interrumpirla.
—Me pareces atractivo y he disfrutado mucho esta cena —continuó ella—. Pero creo que necesitaría una relación con más espacio para descubrir las cosas sobre la marcha.
Chase comprendió lo que estaba diciendo. Había pasado la noche conociéndolo y había llegado a una conclusión que tenía tanto derecho a tomar como él.
—Entonces probablemente buscamos relaciones distintas.
—Eso creo.
—No deberías aceptar menos de lo que deseas.
—Ni tú prometer algo que no estás dispuesto a dar solo porque ambos resultamos adecuados sobre el papel.
La decisión quedó tomada sin necesidad de prolongar el desacuerdo.
Una vez que dejaron de evaluarse como posibles esposos, la conversación se volvió más sencilla.
Camille le contó lo ocurrido durante un concierto en Viena cuando una cuerda de su violonchelo se rompió en mitad de una pieza y consiguió que Chase se riera al describir el horror del director.
Cuando el maître llevó la cuenta, la cena había dejado de sentirse como una prueba. Chase firmó el recibo y se puso de pie.
—Me alegra haberte conocido.
Camille tomó su bolso.
—Yo también disfruté la cena. Espero que encuentres a una mujer que quiera la vida que estás ofreciendo.
—Y yo espero que encuentres a alguien capaz de entender que tu carrera no es una etapa que deba terminar cuando decidas casarte.
Ella sonrió.
—Eso reducirá bastante las opciones que mi familia considera aceptables. Tendrán que aprender a vivir con la decepción.
• • •
Salieron juntos del reservado y Vivian se levantó tan pronto los vio aparecer. Sus ojos pasaron de Camille a Chase y permanecieron un instante sobre él, buscando alguna señal que le permitiera anticipar el resultado.
Camille se acercó primero.
—Gracias por organizar la cena. Mañana podemos hablar con calma, pero Chase y yo queremos cosas distintas y preferimos dejarlo aquí.
—¿Ocurrió algo durante la conversación? —preguntó Vivian.
—Nada desagradable. Al contrario, Chase fue encantador conmigo. Es inteligente y disfruté la cena. —Camille hizo una pequeña pausa—. Pero tiene una personalidad demasiado dominante para mí. Yo necesito una relación en la que haya espacio para conocernos sin trabas.
Vivian miró brevemente a Chase, que contestaba una llamada a poca distancia, antes de regresar a Camille.
—¿Se lo dijiste?
—Sí. Creo que lo entendió. Nos gustamos, simplemente no de la manera que necesitaríamos para intentar construir una vida juntos.
Vivian asintió y acordaron hablar al día siguiente. Camille se despidió de Chase con un beso en la mejilla antes de dirigirse hacia la salida.
Él esperó hasta que desapareció por el vestíbulo y volvió la atención hacia Vivian.
—Por la forma en que se despidieron, supongo que la cena no estuvo mal.
—Camille me gustó. Mucho más de lo que esperaba, en realidad.
Vivian apoyó una mano sobre el respaldo de la silla.
—Pero ella no quiere continuar. —señaló Vivian.
—No, y entiendo por qué.
Vivian alzó ligeramente las cejas.
—Dijo que tienes una personalidad dominante.
Chase le sostuvo la vista.
—Fui amable con ella.
—Camille también lo dijo. —añadió Vivian—. Ser amable no cambia tu manera de afrontar una relación.
Él guardó silencio. Vivian recogió la tableta y la guardó antes de hablar:
—Esta cena nos ha permitido entender mejor qué debemos buscar.
—¿Y qué crees que descubrimos?
Vivian terminó de cerrar el bolso antes de mirarlo.
—Sabes perfectamente qué quieres evitar. Todavía no estoy segura de que sepas qué deseas encontrar.
Vivian caminó hacia el vestíbulo. Chase la siguió.
Afuera, la temperatura había descendido y los vehículos avanzaban despacio frente al restaurante. Ella buscó su móvil, pero Chase le tocó el brazo antes de que solicitara su automóvil.
—Ven conmigo.
Ella levantó la vista.
—Son casi las diez, Chase. Podemos continuar la conversación mañana.
—Ya he hablado suficiente sobre relaciones por una noche. Quiero ir a un lugar donde nadie me pregunte qué clase de pareja pretendo ser.
Vivian miró hacia la entrada de Il Lucca.
—Acabas de salir de un restaurante.
—Uno donde las porciones parecen diseñadas para que nadie pueda acusar al chef de alimentar a sus clientes. Conozco un sitio cerca del lago donde sirven comida de verdad.
Vivian se relajó.
—¿Me estás invitando a cenar después de tu cena?
—Pasaste dos horas esperándome con una copa de vino. Supongo que todavía no has comido.
—Pedí algo mientras trabajaba.
Chase asintió. Había perdido la excusa, pero continuaba deseando su compañía.
—Entonces ven a tomar otra copa conmigo.
Vivian guardó el teléfono.
—La última vez que acepté una copa contigo terminamos en una habitación de hotel. No creo que repetir la experiencia contribuya demasiado a mantener esto profesional. Mejor podría irme a casa.
—Podrías. Yo también podría conducir hasta mi casa y dar por terminada la noche —se quedó callado antes de añadir—, pero preferiría que vinieras conmigo.
La franqueza consiguió que ella abandonara lo que iba a decir. Miró hacia la avenida y después volvió a él.
—Prefiero comer algo. ¿Qué clase de lugar tienes en mente?
—Uno donde la comida no venga acompañada por tres cubiertos diferentes ni requiera una explicación sobre el origen de cada ingrediente.
Vivian sonrió.
—Esa propuesta ha mejorado bastante.
Empezaron a caminar hacia el auto . Esa noche él decidió no llevar chofer.
Chase apenas necesitó unos pasos para reconocer la contradicción.
Había pasado más de dos horas con una mujer hermosa cuya compañía había disfrutado, pero al terminar la cena Chase había podido reconocer sin dificultad que no eran compatibles y dar por concluida la cena sin problema.
Con Vivian le ocurría exactamente lo contrario. Ya no tenía ningún motivo para seguir con ella y, aun así, continuaba buscando uno.
No quería que la noche terminara.