Una corte de armonía rota (Acotar, Una corte de rosas y espinas 6) CAPÍTULO 13 #3
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CAPÍTULO 13 #3

Lo pronunció con calma, como si estuviera dirigiéndose a un superdepredador que le arrancaría la garganta de cuajo en cuanto emitiese un ruido fuerte.

Que era justo lo que era mi pareja, por más que su aspecto fuera el epítome de la belleza y la gracia masculinas.

Yo misma había visto cómo destripaba a un enemigo con un solo golpe de las garras.

Y, de ser necesario, volvería a hacerlo allí, en ese preciso instante.

—Gracias —le contesté a Lucien pisando de forma intencionada a Rhys.

La expresión de mi pareja permaneció inalterable. Aunque había permitido a Lucien entrar en el templo, y pese a que ahora lo dejaba pasar a nuestro lado, nuestro aliado había interpuesto una distancia más que prudente entre nosotros.

—Me sentaré… por ahí —me indicó Lucien, todavía en un tono calmado, mientras señalaba la zona opuesta del templo en la que se había sentado Elain. Justo al lado de Nesta y Emerie.

Afortunada o desafortunadamente para Lucien, Amren se hallaba sentada justo donde él había señalado, con Az y Mor flanqueándola. Estaban todos hablando en susurros.

Amren, con quien no había cruzado una sola palabra en toda la mañana.

A quien no quise ver la noche anterior, al regresar a casa, por lo que dejé que Rhys se encargara de acudir a su encuentro y ponerla al día.

A lo mejor me estaba comportando de forma infantil, pero no me veía capaz de soportar ningún rastro de petulancia por su parte cuando oyese hablar de nuestro fracaso a la hora de intentar asegurarnos a Tarquin como aliado…

Sabía cómo me habría sentado. Igual que le había sentado a Rhys mi sugerencia de que se convirtiese en alto rey.

Amren no había mirado ni una sola vez en nuestra dirección.

En mi dirección. Seguro que tenía tan pocas ganas de hablar conmigo como yo con ella.

Cuando empezamos a planear la ceremonia semanas atrás, nuestra intención era invitar a Varian, pero Amren comentó que, de hacerlo, también tendríamos que invitar a Tarquin.

Y si invitábamos a un alto lord, tendríamos que extender la invitación a todos los demás.

A veces, ser la alta lady era un verdadero incordio.

Sin embargo, tras lo que ocurrió el día anterior, me alegraba de no tener que ver a Tarquin o a los otros hasta al cabo de un tiempo. E incluso me satisfacía que Amren no contase con la compañía de su amante. Que estuviese sola, incluso entre nosotros.

Lucien continuó recorriendo el pasillo con pequeños y controlados movimientos, y tuve que plantearme si haberlo invitado era más un castigo que un gesto de buena fe.

Por cómo habían reaccionado Elain y Rhys ante su presencia…

A lo mejor no había merecido la pena. No me sorprendió que Lucien se decantase por un banco varias filas más atrás del que ocupaban Amren y los demás.

Elain no echó ni un vistazo por encima del hombro para comprobar dónde se había sentado su pareja.

Una figura alta y de pelo oscuro subió al púlpito. Con todas las flores que entorpecían la vista, era casi imposible distinguirla. Cuando la alta sacerdotisa levantó las manos en señal de bienvenida, miré a Rhys.

¿Lista? , me preguntó a través del vínculo.

Todo esto me parece un sueño , le respondí con un nudo en la garganta mientras alzaba más los brazos, en los que sostenía a Nyx.

Uno bueno, espero. Yo estoy arrebatadoramente atractivo en ese sueño, ¿no?

Sus palabras me arrancaron una ligera sonrisa.

Y tú estás tan preciosa como siempre, querida Feyre.

A pesar de que me sonrojé, reí. Me había ataviado con mi vestido favorito para las grandes ocasiones: el que él me había regalado durante nuestra primera Caída de las Estrellas juntos.

Igual que aquella noche, no me había maquillado demasiado y me había recogido el pelo con peinetas de plata y diamantes.

Había tenido que hacerle unos pequeños arreglos a la prenda para estar más cómoda con el nuevo tamaño de mis pechos. De todos modos, teniendo en cuenta la cantidad de veces que había pillado a Rhys mirándome, estaba claro que ese vestido seguía surtiendo el mismo efecto.

A veces me preocupa que todo esto sea un sueño , le dije, pues él era la única persona a la que podía hablarle así. Estar aquí ahora, de pie, con nuestro hijo en brazos. Me… Una parte de mí se pregunta si no seguiré en esa cama, desangrándome…

No , me interrumpió . Estás aquí. Igual que él. Estamos todos aquí.

Noté otro nudo en la garganta y Rhys me acunó la mejilla con una de sus grandes manos. Jamás pensé que se me concedería el honor de experimentar semejante felicidad. Deberías disfrutar de cada segundo del día de hoy. Yo pienso hacerlo.

Me dio un delicado beso, dos. Sí, tendríamos que lidiar con lo sucedido el día anterior, para bien o para mal, pero podía esperar. Ese día era para nosotros. Para Nyx. Para nuestra familia.

En algún lugar del templo, alguien carraspeó y… Cierto. La sacerdotisa. El ritual.

Le sonreí a mi pareja, que me besó una tercera vez. A continuación Rhys le susurró a nuestro hijo:

—Cuando la cosa se ponga excesivamente aburrida, ponte a berrear. Cuando seas más mayor te deberé una copa.

Me reí y besé a Nyx en su suave cabecita. Rhys apoyó una mano en mi zona lumbar, con ternura, para guiarme. Y juntos, como una familia, caminamos bajo las flores de Prythian para darle, oficialmente, la bienvenida al mundo a nuestro hijo.