Una corte de armonía rota (Acotar, Una corte de rosas y espinas 6) CAPÍTULO 3 #6
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CAPÍTULO 3 #6

—Por lo que he oído yo —terció Mor—, tampoco son tan vengativos. Aunque sí son irascibles.

—Entonces, haz eso que tan bien se te da —le ordenó Amren a Rhys—. Gánatelos. Engatúsalos.

—Hace nada nos has dicho que no tenemos tiempo —espetó Feyre—, y para esto lo necesitaríamos a raudales.

Además, nadie nos garantiza que vaya a funcionar.

—Amren abrió la boca para responder; sin embargo, antes de que le diese tiempo a pronunciar palabra alguna, Feyre prosiguió—: Nos vendrá mejor buscar aliados en Prythian que irnos volando a la otra punta del mundo para embaucar a quienes, cada vez que hemos intentado ponernos en contacto con ellos, nos han demostrado que no desean que los molestemos.

—Necesitaréis muchísimo más que aliados en Prythian para enfrentaros a nuestros enemigos —se defendió Amren con la mirada incendiada—. Necesitaréis aliados en el continente. Y no hay mejor apuesta que Fomoria. Deberíais ir. Si podéis, marchaos justo después del Día del Nombre de Nyx.

Feyre no pensaba ceder.

—Ni siquiera sabemos cómo son sus tropas ni cuánto poder tienen. Podríamos estar perdiendo un tiempo muy preciado por nada.

Amren se enfureció y Az hizo de tripas corazón por lo que pudiera decir a continuación.

—No me he inventado que sea una cuestión urgen…

—Lo que sí sabemos —la cortó Feyre, y Az se estremeció— es lo que pueden ofrecernos nuestros aliados de Prythian.

Podemos empezar por Tarquin y la Corte Verano.

Si conseguimos que vuelva a unirse a nosotros, enviaremos un fuerte mensaje no solo a las otras cortes de por aquí, sino también a nuestros enemigos.

—Tarquin debería ser la segunda opción, no la primera. Esta amenaza es más grave de lo que te imaginas. Debemos tomar medidas drásticas.

La tensión que se respiraba en el ambiente se volvió casi palpable otra vez. Incluso Rhys se movió un tanto incómodo. Feyre entornó sus ojos grises azulados.

—Creo que un poco sí puedo imaginarme lo grave que es, gracias.

—Yo diría que no —contestó Amren—. Si te lo imaginaras, ya estarías suplicándole a Fomoria de rodillas que te ayudara.

—¿Qué les recomendaste a todos ellos cuando Amarantha apareció por aquí por primera vez? —espetó Feyre señalando al resto con la cabeza.

—¿Qué insinúas? —le preguntó Amren con un tono de voz peligrosamente grave.

Az era consciente de que solo Feyre y Rhys podían enfrentarse así a Amren y salir con vida. De todos modos, esa conversación era terreno pantanoso.

—Justo eso —respondió Feyre con frialdad—. ¿Qué les aconsejaste que hicieran con Amarantha cuando vino a Prythian? ¿Y cómo salió la jugada?

Las sombras de Az susurraron: Rhys está intentando comunicarse por el vínculo con su pareja desesperadamente para llamarle la atención…

Amren, que ya era pálida de por sí, acabó de quedarse blanca de la rabia.

—En esa época deberías haber hecho lo que vamos a hacer ahora —añadió Feyre—.

Deberías haber encontrado la forma de unir Prythian de inmediato para enfrentaros a ella; tendrías que haberlos convencido de la amenaza que suponía Amarantha en lugar de haber perdido tu tiempo ganándote y embaucando a aliados, como has dicho.

Sabías que era malvada y, aun así, preferiste jugar desde las sombras.

Llegados a este punto, ante las desagradables palabras que le estaban saliendo de la boca a su hermana, hasta Nesta se la quedó mirando boquiabierta.

A Feyre parecía que ya le daba igual.

—Así que primero vamos a hacer todo lo posible por unir Prythian. Y eso nos servirá para mostrarnos más fuertes ante Fomoria cuando decidamos ir a suplicarles. Si es que lo hacemos.

Esa última frase condicional dejó más claro que el agua quién tomaría la decisión de recurrir a Fomoria.

Amren insistió de nuevo en un impresionante intento por olvidar las acusaciones de Feyre:

—Podríais llevar a cabo ambas cosas a la vez. Sería difícil, sí, pero con tal de hacer lo correcto…

—Ya sé qué es lo correcto —la interrumpió Feyre.

Las sombras de Az volvieron a agitarse una y otra vez, y él las obligó a irse.

—No —respondió Amren con un tono igual de venenoso—. El hecho de que me estés llevando la contraria con esto…

—Soy consciente de que no sabes lo que significa que te digan que no —contestó Feyre. Cassian inhaló profundamente. Nadie, ni siquiera Nesta, le había hablado nunca así a Amren—. Pero esta decisión no la tomas tú.

Amren abrió la boca y, para sorpresa de Az, volvió a cerrarla. Sin embargo, seguía con sus plateados ojos incendiados cuando sentenció:

—Lo que desee mi alta lady.

Feyre arrugó la nariz, como si quisiera protestar, pero Rhys carraspeó. Por suerte, Feyre no dijo nada más.

Nesta carraspeó, rompió aquella miserable tensión y manifestó:

—Dejando todo eso de lado… —Era un torpe intento por quitarle hierro a la fea riña que acababan de presenciar, pero por lo menos Nesta estaba dispuesta a ponerse a sí misma en el punto de mira al dirigirse a Feyre y Rhys—: Habéis escondido el Tesoro.

Pero ¿qué planeáis hacer con las otras armas Hechas que obran en vuestro poder?