Un vaquero Timido Capítulo 85 Prueba Adn
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Capítulo 85 Prueba Adn

El domingo amaneció con un sol radiante que iluminaba todo el rancho Bulls Cowboys. Sara acababa de recibir el alta médica y el ambiente en la propiedad era de pura celebración.

En el patio trasero, el aroma a carne asada inundaba el aire mientras John y Luke se encargaban de la parrilla entre risas, cervezas frías y bromas pesadas.

Sara, luciendo un vestido fresco que disimulaba los vendajes de su recuperación, caminaba despacio por el porche disfrutando de la calidez del hogar, Ray se acercó a su lado y le rodeó la cintura con delicadeza, pegándola a su cuerpo.

Ella se giró en sus brazos, lo miró a los ojos y le susurró al oído con una sonrisa coqueta:

—Llévame a un lugar privado... ahora mismo.

A Ray se le encendió la mirada en un segundo. Sin pensarlo dos veces, acortó la distancia y la besó con pasión, sujetándola de la nuca mientras sus labios se devoraban con hambre atrasada.

Entre el roce de sus cuerpos y el aliento agitado, la tomó de la mano y la guio a toda prisa escaleras arriba hasta su recámara, cerrando la puerta tras de sí.

Al quedar a solas, la tensión contenida explotó. Ray la acorraló contra la madera de la puerta, mirándola con devoción absoluta.

—He deseado estar así contigo desde el primer momento en que te vi —murmuró con la voz áspera y baja.

Volvió a besarla con ímpetu, bajando sus labios con voracidad por la línea de su cuello mientras sus manos firmes recorrían la piel de Sara.

Ella soltó un gemido ahogado cuando Ray desabrochó parte de su vestido y comenzó a morder suavemente sus senos, acariciándola con una mezcla perfecta de ternura y desesperación.

Sara sentía cómo un calor intenso y una humedad desbordante crecían en su entrepierna, respondiendo con firmeza a cada caricia, enredando las manos en su cabello y pegando sus caderas a las de él.

Estaban entregados al fuego del momento, a punto de perder la cabeza sobre la cama, cuando tres golpes secos en la madera los interrumpieron bruscamente:

¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!

—¡Oye, Romeo! —gritó la voz de John desde el pasillo.

Ray se frenó en seco, con el rostro completamente rojo de la frustración y la agitación.

Soltó una maldición entre dientes, se acomodó el pantalón a toda prisa y miró a Sara, a quien también le ardían las mejillas.

—Vístete rápido, amor, voy a matar a mi hermano, maldito inoportuno… —le susurró Ray apenado antes de caminar a la puerta.

Al abrir apenas una rendija, encontró a John recargado en el marco con una sonrisa pícara y burlona de oreja a oreja. —Vaya, vaya... ¿interrumpo algo importante? —soltó John con descaro—. Te busca Chris allá abajo, dice que acaban de llegar los resultados del ADN de Ethan.

Ray se aclaró la garganta, intentando disimular el tono agitado de su voz. —Dile que voy en un segundo.

Le cerró la puerta en la cara a su hermano. Ray se giró hacia Sara, pero su excitación era tan evidente e incómoda que se pasó la mano por la nuca y soltó una risa resignada.

—En este rancho hay paredes de papel... Tengo que darme una ducha fría de tres horas antes de bajar.

Sara no pudo contener una carcajada limpia desde la cama, acomodándose el vestido. —Te acompaño a esperar mientras te refrescas —bromeó ella guiñándole un ojo.

Unos minutos más tarde, cuando Ray logró recuperar el aliento y la compostura, ambos bajaron a la sala principal tomados de la mano, felices y radiantes, toda la familia Petersen estaba reunida en círculo, y la atmósfera era una mezcla de risas y expectación.

John ya le estaba contando a todos, con gestos exagerados y bromas picantes, el momento exacto en que los había atrapado "en pleno trabajo", haciendo que la familia soltara carcajadas estrepitosas mientras los recién bajados se sonrojaban.

Al verlos llegar, el ambiente se volvió electrizante. Christian dio un paso al frente con un sobre blanco de la clínica en la mano.

Antes de abrir el papel, Frank tomó la palabra con la voz grave y firme de siempre:

—En primer lugar, el abogado ya me dejó muy claro que, sin importar lo que diga cualquier pedazo de papel hoy, legalmente Ethan es un Petersen y Ray es su padre.

En ese preciso momento, el pequeño Ethan apareció corriendo desde el pasillo abrazando su caballo de peluche. Al ver a Ray, estiró los bracitos hacia arriba.

—¡Papá! ¡Cárgame!

Ray, con las manos temblorosas por la emoción de la duda y el amor que sentía, se agachó y lo levantó en brazos, pegándolo a su pecho. Sosteniendo al niño, tomó el sobre que le extendió Christian y rasgó el sello.

Desdobló la hoja con el corazón martilleándole el pecho. Sus ojos recorrieron las líneas del laboratorio hasta llegar al porcentaje final:

Probabilidad de paternidad: 99.9% (POSITIVA)

Ray ahogó un suspiro y levantó la mirada hacia su familia con los ojos empañados. —¡Es positiva! ¡Es mi hijo!

El salón estalló de inmediato en gritos de alegría, aplausos y risas desbordadas. John y Luke vitorearon en alto, Vicky rompió en llanto abrazando a Frank, y Mónica corrió a apretar a Sara en un abrazo fraternal.

Ray besó la mejilla de Ethan con devoción mientras el pequeño reía sin entender todo el alboroto, pero sintiéndose, por primera vez y para siempre, completamente amado y en casa