Capítulo 75 Durante La feria
La feria escolar del pueblo había comenzado desde muy temprano. Los pasillos al aire libre y las instalaciones de la escuela estaban abarrotados de familias, empresarios locales, ganaderos de la región y visitantes llegados de varios pueblos vecinos.
Los niños corrían entre los coloridos puestos de juegos mecánicos mientras la banda local amenizaba el ambiente tocando música country desde el kiosco principal.
Sara no había tenido ni un solo minuto de descanso en toda la mañana, vestía una blusa blanca con el logotipo de la primaria y llevaba colgado del cuello un gafete oficial con su nombre.
Sonreía con amabilidad mientras atendía a cada uno de los patrocinadores y donadores que llegaban al recinto. —Muchas gracias por su valioso donativo —agradecía con una cálida sonrisa—. La biblioteca de los niños necesita este tipo de apoyo.
Uno de los empresarios invitados le estrechó la mano con respeto. —Se nota a leguas que esta escuela tiene excelentes maestros.
Sara sonrió con elegancia. —Todos en el equipo hacemos nuestro mejor esfuerzo por los niños.
A unos cuantos metros de allí, la señora Morgan conversaba con varios benefactores importantes. La anciana, al ver a la joven pelirroja, la llamó agitándole la mano.
—¡Sara, querida! Ven un momento, por favor. Ella caminó rápido hasta el grupo.
—¿Sí, señora Morgan? ¿Se le ofrece algo?
—El señor Harrison quiere saber en detalle cómo utilizarán los alumnos los nuevos equipos de cómputo que van a donar.
Sara comenzó a explicar de inmediato con entusiasmo los proyectos pedagógicos que tenían planeados para los estudiantes. Mientras hablaba, sintió un ligero tirón en la manga de su blusa.
Pensó que se trataba de alguno de sus pequeños estudiantes necesitando ayuda. Sonrió sin voltear la cabeza. —¿Qué pasa, Billy?
Pero al darse la vuelta por completo, la sonrisa se le borró de golpe de los labios, toda la sangre pareció abandonar su rostro, dejándola pálida como la cera.
Frente a ella estaba Jordan. Vestía ropa elegante de marca, gafas oscuras de sol y una expresión inquietante que mezclaba una sonrisa forzada con una mirada de posesión absoluta.