Capítulo 74 El montaje
Al día siguiente, en medio del bullicio de la feria, mientras Ray ayudaba a descargar unas mesas de madera, alguien le dio una fuerte palmada en el hombro.
Era Cristian. Vestía una camisa azul clara y llevaba colgado del cuello el gafete que lo identificaba como el médico del puesto de primeros auxilios.
—¿Cómo va todo con el montaje, primo? —preguntó.
—Bastante bien —respondió Ray acomodando una mesa.
Cristian miró discretamente a su alrededor para asegurarse de que nadie más, los escuchaba. Luego habló en un tono mucho más bajo: —Quería avisarte una cosa importante, Ray.
Ray dejó la caja que llevaba sobre el suelo y lo miró a los ojos.
—¿Qué pasó? —Los resultados de la prueba de ADN. Ray sintió un ligero vuelco en el estómago, apretando las manos.
Su primo continuó: —El laboratorio central me llamó esta mañana por teléfono. La próxima semana estarán listos los papeles oficiales.
El silencio se instaló entre ambos primos por unos segundos, rodeados por la música distante de la fiesta. Ray permaneció, procesando la noticia. Finalmente asintió despacio, con serenidad en la mirada. —Sea cual sea el resultado de ese papel...
Miró a lo lejos en la plaza, donde Ethan corría de la mano de Vicky entre los puestos de comida y globos de colores, una sonrisa cálida apareció en el rostro de Ray.
—...ya no cambia nada para mí.
Cristian siguió la dirección de su mirada, observó a lo lejos al pequeño reír a carcajadas mientras el tio Frank intentaba alcanzarlo sin mucho éxito para ponerle el sombrero vaquero.
Después volvió a mirar a su primo, y comprendió que Ray hablaba en serio y con el corazón, porque, más allá de un examen de laboratorio o una firma oficial, Ethan ya había encontrado una verdadera familia que lo amaba. Y Ray ya había encontrado, a un hijo.