Un vaquero Timido Capítulo 69 Decisiones
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Capítulo 69 Decisiones

En el exterior del recinto, la noche de Texas era mucho más fresca y silenciosa.

Frank permanecía de pie junto a la camioneta con los brazos cruzados sobre el pecho. Vicky seguía sosteniendo en brazos a Ethan, quien ya se había quedado profundamente dormido acurrucado en su cuello.

Cuando Ray se acercó a ellos, Frank fue directo al punto central sin rodeos: —Necesito hacerte una pregunta seria, Ray. ¿Estás seguro de que ese niño es tuyo?

Ray permaneció en silencio, ordenando sus pensamientos, finalmente negó con la cabeza.

—No, papá, la verdad es que no puedo asegurarlo —Suspiró —.

Siempre intenté ser muy responsable con Kenia.

—Bajó la vista un segundo—. Pero también sé, que ningún método es infalible.

—Levantó nuevamente la cabeza para mirar a su padre—. Así que la posibilidad existe.

Frank asintió, no había la menor pizca de reproche en su mirada de padre; solo preocupación y responsabilidad.

Vicky se acercó a su hijo sin soltar al pequeño dormido, con el brazo que le quedaba libre, rodeó la espalda de Ray y lo abrazó. —No estás solo en esto, mi amor.

Cerró los ojos unos segundos, apoyando su peso en el gesto, su madre le acarició el cabello, exactamente como hacía cuando él era apenas un niño. —Para eso exactamente está la familia. Vamos a salir adelante todos juntos, como siempre lo hemos hecho.

Ray apoyó un instante la frente sobre el hombro de su madre. —Gracias, mamá, quisiera poder decirles que lo sabía, pero no es así… nunca me lo dijo.

Frank habló con el tono firme y resolutivo que lo caracterizaba: —El lunes a primera hora hablaremos con nuestro abogado de confianza en Sr James.

—Miró el sobre amarillo con los documentos que llevaba en la mano—.

Hay que revisar con lupa esa supuesta cesión de custodia firmada.

Y asegurarnos de que todo sea completamente legal.

—Después añadió con severa determinación—: También vamos a solicitar una prueba de ADN.

Ray asintió sin la menor objeción. —Sí, por favor, estoy de acuerdo porque necesito saber la verdad, por muy cruda que pueda ser…

Frank le dio una fuerte y reconfortante palmada en el hombro a su hijo.

—Mientras tanto... —Miró con ternura al pequeño Ethan dormido en los brazos de su esposa—.

Ese niño se viene a la casa con nosotros, habrá que acondicionar una habitación para él, comprar una cama adecuada, ropa si hace falta...

y aprender qué demonios comen los niños de dos años hoy en día.

Tim sonrió de lado por primera vez en toda la noche, tratando de aligerar la tensión. —Creo que Jandy ya está armando una lista mental de compras en este mismo instante.

Jandy levantó una ceja, sonriendo. —Por supuesto que sí, además no es que no sepamos, es como volver un poco el tiempo atrás, así que mañana mismo pienso cocinarle un buen desayuno para que recupere fuerzas.

Vicky contempló al pequeño con los ojos iluminados de afecto. —Míralo nada más... Está completamente agotado, el pobre, es muy tierno… volver a sentir a un pequeño en brazos…

John salió entonces del salón de eventos a paso firme, caminó directamente hacia su hermano y durante unos segundos ninguno de los dos dijo una sola palabra, mirándose a los ojos finalmente, lo envolvió en un fuerte abrazo fraternal.

—Lo siento mucho por todo este enredo, hermano, pero pase lo que pase cuenta con mi apoyo incondicional.

Ray correspondió al abrazo. —Gracias, John.

John dio un paso atrás, acomodándose el sombrero, y sonrió.

—Pero voy a decirte una cosa muy clara…—Si ese pequeño resulta ser tu hijo...

—John miró con cariño a Ethan—. Entonces está exactamente en el lugar donde debe estar, que es con su verdadera familia.

—Volvió a mirar a Ray y le dio una palmada amistosa en el pecho—: Y yo pienso consentirlo tanto que va a terminar creyéndose el dueño de todo, ya me imaginé enseñándole a montar su primer caballo.

En ese momento apareció Mónica, sin decir una sola palabra, rodeó la cintura de su hermano y lo abrazó.

—¿Sabes qué, Ray? —Tengo un sobrino hermoso.

—Miró al pequeño dormido—. Y aunque todo esto haya pasado de la peor manera posible...

—Volvió a mirar a Ray a los ojos—... un niño siempre es una bendición.

Luke llegó caminando justo detrás de ella y colocó una mano pesada y protectora sobre el hombro de su primo. —Sea cual sea el resultado de esa prueba de ADN, Ray... ese pequeño ya encontró aquí, algo que nunca en la vida le va a faltar. Una verdadera familia que no piensa abandonarlo jamás.

Ray observó uno por uno a todos los que estaban allí reunidos alrededor de la camioneta: sus padres, su tío, su tía, sus hermanos y su cuñado Luke.

En medio de semejante desconcierto que había desatado Kenia, comprendió emocionado que ninguno de ellos le estaba preguntando cuánto costaría criar a un niño ni cómo este hecho alteraría sus planes de vida.

Todos pensaban en primer lugar en el bienestar de Ethan y en cómo protegerlo del desamparo.

Por primera vez desde que Kenia había pronunciado aquellas devastadoras palabras dentro del salón, sintió que el miedo empezaba a dar paso a una emoción completamente distinta.