Capitulo 44 Mensajes
Ray terminó el desayuno lo más rápido que pudo para escapar de la mesa, antes de salir tomó las llaves de la camioneta, pero, cuando estaba a punto de cruzar la puerta trasera, se detuvo en seco. Sacó el teléfono del bolsillo, y lo observó durante varios segundos en silencio.
Eso era extraño porque él nunca hacía aquello, solía ser un hombre reservado que esperaba a que lo buscaran a él. Respiró hondo, armándose de valor, y abrió la aplicación de WhatsApp y buscó el contacto de Sara, sus dedos permanecieron inmóviles unos instantes sobre el teclado y escribió.
Ray: Hola, Sara. ¿Te interrumpo? Apenas envió el mensaje, sintió un ligero y delicioso nerviosismo en el estómago.
—No hay tiempo para arrepentimientos, ahora sí...
—guardó el teléfono en el bolsillo—. Ya no hay marcha atrás, espero que no le parezca demasiado insistente.
Apenas había llegado al establo principal cuando el celular vibró, lo sacó inmediatamente y una amplia sonrisa apareció en su rostro al leer la respuesta.
Sara: Hola, Ray. 😊 No, para nada apenas estoy desayunando. ¿Cómo amaneciste?
Ray respondió casi al instante. Ray: Muy bien. Quería preguntarte si tienes planes para esta tarde.
La respuesta llegó enseguida. Sara: Ninguno. Pensaba quedarme en la casa preparando algunas clases para la semana.
Ray dudó unos segundos antes de escribir las siguientes palabras. Entonces... ¿Te gustaría que nos viéramos otra vez? Pasaron casi treinta segundos que a él le parecieron una eternidad absoluta, hasta que apareció el mensaje en la pantalla.
Sara: Claro ¿A dónde nos vemos? Ray sonrió de lado, esta vez escribió sin pensarlo demasiado.
Ray: No. Esta vez paso por ti Sara leyó el mensaje sonriendo en la sala de su casa. Esperó unos segundos antes de responder.
Sara: ¿Y a dónde me vas a llevar, vaquero?
Ray levantó la vista hacia los inmensos potreros que se extendían a lo lejos frente a él, aquella idea llevaba rondándole la cabeza desde la noche anterior. Escribió despacio.
Ray: Quiero enseñarte el lugar donde crecí. El rancho Peterson Sara sonrió de inmediato al leer la propuesta. Siempre había sentido una enorme curiosidad por conocer aquel lugar del que todos en el pueblo hablaban con tanto orgullo.
Sara: Me encantaría. Ray soltó el aire que había estado conteniendo en los pulmones.
Ray: Paso por ti a las cuatro.
Ella respondió con un pequeño emoji de una sonrisa radiante.
Sara: Aquí te espero. Ray guardó el teléfono en el bolsillo y, sin darse cuenta, volvió a sonreír como un niño.
Desde la puerta del establo, John llevaba varios minutos observando detenidamente la escena, se acercó lentamente, cruzándose de brazos sobre el pecho. —¿Con quién hablabas de que te puso esa cara?
Ray fingió acomodar unas herramientas de trabajo en el estante. —Con nadie.
John negó divertido, sonriendo con sarcasmo. —Hermano... —señaló el rostro de Ray—. Tienes esa sonrisa otra vez. Ray intentó ocultarla sin éxito. —¿Cuál sonrisa?
John soltó una carcajada limpia. —La de "acabo de invitar a salir a una chica y me dijo que sí". Ray terminó rindiéndose, soltando una pequeña risa. —Voy a pasar por Sara esta tarde.
John dio un pequeño silbido de aprobación. —Eso ya suena como una cita de verdad. Ray sonrió con cierta timidez, rascándose la nuca. —Solo voy a enseñarle el rancho.
Ray le dio un ligero empujón de juego en el hombro.
—Eres completamente insoportable, a veces quisiera no tener un hermano tan entrometido.
John comenzó a alejarse riendo a carcajadas.
—¡Nomás no la vayas a asustar hablándole de vacunas durante dos horas seguidas!
Piensa un tema interesante del que puedas hablar.
Ray negó con la cabeza entre risas, viendo cómo su hermano se alejaba.
—¡No prometo nada! Mientras observaba los vastos campos verdes que rodeaban el rancho, sintió una emoción sincera y profunda que hacía mucho tiempo no experimentaba, aquella tarde no solo iba a mostrarle a Sara un lugar hermoso, Iba a abrirle de par en par las puertas del sitio que más amaba en el mundo: el lugar donde había crecido, donde estaba refugiada su familia y donde se encontraba la parte más auténtica de sí mismo.