Un vaquero Timido Capitulo 26¿Qué dijiste?
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Capitulo 26¿Qué dijiste?

Días después en la casa del rancho, Luke caminaba por el pasillo cuando escuchó a Mónica hablando animadamente por teléfono con la dueña del bar.

—¡Claro que sí, Rosy! Una despedida en toda regla. Nos vemos el viernes allá, ¡besos!

Luke se le atravesó en el pasillo, cruzándose de brazos y alzando una ceja. —A ver, a ver... Espérame tantito. ¿Qué es eso de una "despedida"?

Mónica puso cara de inocente, parpadeando con exagerada ingenuidad. —¿Despedida? ¿Cuál despedida? No sé de qué me hablas, mi amor...

Pero ante la mirada fija de su prometido, terminó soltando una risita traviesa.

—Está bien, está bien. Es que Rosy organizó una noche solo para chicas en el bar este viernes.

Van a ir las chicas nuevas —Sara, Emily y Abby—, también Laura y toda la pandilla del pueblo.

¡Así que ni se te ocurra aparecerte! Me voy a arreglar, ¡adiós!

Un par de horas después, Luke andaba en el establo dando tirones a la paja y murmurando entre dientes, completamente amargado. —Despedida de soltera... En un bar cerrado... ¡Nomás eso faltaba, carajo! ¡Seguro hasta van a contratar a un stripper o alguna tontería de esas!

Cristian, que iba pasando por el pasillo del establo, se le quedó viendo y soltó una carcajada —Oye, Luke, ya estás hablando solo como los locos. Pasa por la clínica más tarde para recetarte unas gotitas para la paranoia.

—¡No te rías, doctor! —se quejó Luke aventando el trinche al suelo—. Van a hacerle una despedida a Mónica en el bar que estará cerrado solo para mujeres.

Cristian frunció el ceño, deteniéndose en seco. —¿En el bar de Rosy? ¿Y van a ir todas chicas del pueblo?

—¡Sí! Mónica dijo que van todas, incluyendo a Emily, por cierto,

A Cristian se le borró la sonrisa al instante y se aclaró la garganta, acomodándose el sombrero. —Bueno... Pensándolo bien, la cosa cambia, mira, para que te quedes más tranquilo y no te dé un infarto, yo te ayudo a ir a espiarlas este viernes.

—¡Gracias, hermano! Eso es ser un verdadero amigo —suspiró Luke aliviado.

En ese momento, John venía saliendo de uno de los corrales, limpiándose las manos con un trapo, y al alcanzar a oír el plan, se metió en la plática de un brinco. —¿A dónde van a ir a espiar ustedes dos sin mí? ¡Yo voy también! Ni crean que me voy a perder semejante espectáculo. Deja le digo a Ray.

Fueron a buscar al mayor de los hermanos, quien estaba revisando unos papeles en la barra de la cocina.

Cuando John le contó el elaborado plan de infiltración para la noche del viernes, Ray, siendo el más serio y sensato de la familia Petersen, negó rotundamente con la cabeza.

—Oigan, no inventen, eso no es correcto.

Es una noche de ellas, hay que respetar su espacio.

John y Luke se soltaron a reír, dándole palmaditas en la espalda y empezando con las típicas bromas masculinas para presionarlo.

—¡Uy, miren al santo de la familia! —se burló John—.

Si no vas, va a parecer que le tienes miedo a las chicas, bueno a Sara en particular.

—Aparte, Ray —añadió Luke con dramatismo—, si hay un stripper, alguien tiene que estar ahí para defender el honor de nuestras chicas.

¿Nos vas a dejar solos a tu primo, tu cuñado y a tu hermano?

—Además —remató Cristian aguantándose la risa—, si no vamos todos, no va a parecer una misión de rescate oficial de los Petersen.

Ray rodó los ojos, soltando un largo resoplido resignado mientras ellos celebraban haberlo convencido para la disparatada misión del viernes.