Un vaquero Timido Capítulo 15 Plática de cocina
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Capítulo 15 Plática de cocina

La enorme cocina de la casa principal del rancho Bulls Cowboys era, sin lugar a duda, el verdadero corazón de la familia a esa hora de la tarde, el aire estaba impregnado de una combinación irresistible: el aroma amargo del café recién colado mezclándose con el dulzor cálido de un par de manzana recién salido del horno.

Vicky sacó una bandeja dorada utilizando un par de guantes térmicos mientras Jandy, a su lado, terminaba de alisar la crema sobre un pastel con la destreza de una experta, las dos trabajaban en sincronía, una coreografía aprendida tras tantos años compartiendo la misma estufa y los mismos secretos.

Vicky contempló el molde de vidrio y sonrió con nostalgia.

—¿Te has dado cuenta de una cosa, Jandy?

—Los muchachos ya crecieron, y cada vez nos necesitan menos, estoy un poco sensible sobre el tema desde hace algunos días, he estado pensando que pronto tendremos nietos, y nueras, o yernos agregados a la familia y me siento nostálgica

Jandy levantó la vista de su manga pastelera, acomodándose un mechón de cabello.

—Eso es verdad, aunque a veces, viendo las tonterías que hacen, no lo parezcan en absoluto, cuando yo tenga nietos quiero ser una abuela que solape sus locuras, para vengarme de todas las canas verdes que me han salido por sus padres, las dos comenzaron a reírse en voz baja.

Vicky dejó la bandeja caliente sobre la encimera de granito con un golpe suave.

—Frank y Tim han estado hablando mucho de eso últimamente, quizá es porque están cansados del trabajo físico, incluso han hablado de explorar áreas del rancho que no se utilizan.

—Lo sé —asintió Jandy, apoyando la espátula—. Anoche volvieron a sacar los mapas y los planos sobre la mesa del despacho, quieren empezar a construir las casas de cada uno para que toda la familia viva en la misma área y se ayuden entre ellos cuando nosotros ya no estemos.

Vicky sonrió con ilusión. —Dentro del rancho, en el terreno norte es un buen lugar porque está cerca del lago, tiene amaneceres increíbles, así ninguno de los muchachos tendrá que irse lejos cuando formen su propio hogar. Y nuestros nietos podrán disfrutar de la naturaleza también.

Jandy apoyó los codos sobre la barra, suspirando con calidez. —Es una excelente idea este lugar siempre ha sido una familia unida, y seguirá siéndolo pase lo que pase.

Vicky tomó su taza de café y dio un pequeño sorbo. —Además... —dijo, inclinándose un poco con una sonrisa cargada de picardía—... creo que no falta mucho para que una de esas casas ya tenga dueña fija.

Jandy comenzó a reírse al instante, adivinando el pensamiento de su amiga.

—¿Hablas de Mónica y Luke?

—¿De quién más si no? Las dos giraron la cabeza al unísono para mirar por la gran ventana de la cocina, desde ahí se divisaba perfectamente el corral principal, donde Luke continuaba trabajando con un par de potros jóvenes, mientras Mónica estaba recargada en una silla observándolo.

Jandy negó divertida, sacudiendo la cabeza. —Esos dos ya ni disimulan.

—Nunca lo hicieron —Vicky soltó una carcajada limpia—. Pero creo que están listos para empezar algo mucho más serio, Luke hablo con Frank hace unos meses, y pidió formalmente su mano en matrimonio, él le dijo que esperaran algún tiempo más, pero…

Jandy bajó el tono de voz a un susurro conspirativo, mirando alrededor para asegurarse de que no hubiera moros en la costa.

—Ya me dijo Tim que ... Luke habló a solas con Frank hace una semana de nuevo, y parece que ahora si ya lo aceptó porque terminaron todos los vaqueros brindando en el corral, bueno todos excepto John y Ray que todavía no están muy contentos con eso...

Vicky abrió mucho los ojos, casi soltando la taza de café. —¡¿En serio?! Ese cabezota no me dijo nada… Jandy asintió emocionada, ahogando un chillido.

—Le pidió permiso para….

—¡Para pedirle matrimonio a Mónica! Dios… tenemos una boda que organizar… Vicky dejó la taza sobre la mesa con un chasquido emocionado.

—¡Claro que sí! Las dos sonrieron como un par de adolescentes compartiendo el chisme del año.

—¿Y cuándo piensa hacerlo? La propuesta porque la boda debe darnos algo de tiempo…

—El próximo sábado, en el bar, Luke tiene todo listo solo faltabas tú de enterarte, Frank no lo hizo porque dijo que no podrías evitar decirle a Mónica si la veías. Vicky se llevó ambas manos al pecho, sintiendo el vuelco del corazón. —¡Qué emoción!

Jandy ya no podía ocultar la enorme sonrisa de complicidad. —Ha organizado todo en secreto, Rosy lo está ayudando con la logística en el local, también varios vaqueros del rancho están enterados... y creo que los muchachos ya están metidos en el plan, aunque no lo saben todavía.

Vicky comenzó a reírse de buena gana. —Con razón Frank y Tim llevan días cuchicheando en las esquinas como si fueran espías. Jandy siguió soltando los detalles —Hasta Diana está invitada para que no se pierda la fiesta.

Vicky arqueó una ceja con escepticismo —¿Diana? ¿No es muy pequeña para ir de noche a un bar?

—Luke pensó exactamente lo mismo —Jandy sonrió de lado—. Así que le pidió al nieto de la señora Morgan que la lleve, la cuide y esté pendiente de ella toda la velada.

—¿Adam? Vicky soltó una carcajada abierta. —Pobre muchacho, le tocó la tarea difícil, porque tu hija es la más rebelde de la familia, aunque por entrar a un Bar se va a comportar lo mejor que pueda.

—Creo que en realidad está encantado con la idea, ese muchacho es un buen chico, su abuela lo ha convertido en un hombre hecho y derecho, es muy responsable, aunque yo creo que está enamorado de mi hija, porque la protege como nadie, la cuida y la lleva a todos lados, lástima que ella no se dé cuenta, pero un día abrirá los ojos…

ella dice que solo son amigos... —matizó Jandy guiñándole un ojo.

Las dos volvieron a reír juntas. —Bueno así toda la familia podrá presenciar el espectáculo que le espera a Mónica —Y conociendo a Luke...

—Jandy negó con la cabeza, llena de afecto—...

seguro termina llorando como un niño antes de alcanzar a formular la pregunta, está muy nervioso por ello te lo aseguro.

Vicky rio con ganas. —¡Definitivamente no me lo quiero perder por nada del mundo! En ese preciso momento, la pesada puerta de madera de la cocina se abrió de golpe.

Entraron Ray y John, discutiendo por alguna tontería sobre caballos detrás de ellos apareció Christian, intentando poner orden, y un instante después entraron Tim y Frank, sacudiéndose el polvo del sombrero tras revisar los corrales del fondo.

John se detuvo en seco y miró sospechoso a las dos mujeres. —¿De qué murmuran ustedes dos? —Y más importante... —Miró el pastel decorado—. ¿Qué están escondiendo con esa cara de cómplices?

Vicky cruzó los brazos sobre el pecho con total disimulo —Nada. Los cuatro se miraron entre sí, sabiendo que esa respuesta era la prueba definitiva de que algo escondían ese par, John sonrió con astucia. —Esa respuesta significa que están escondiendo algo gigantesco.

Frank entro por la puerta caminó hacia la jarra y sirvió una taza de café, mirando a su esposa con diversión.

—Cuéntenles de una vez, antes de que empiecen a registrar la cocina, porque por la mirada ya se enteró tu madre, espero que sepan guardar un secreto por lo menos hasta el próximo sábado.

Vicky miró a Jandy. Las dos sonrieron al mismo tiempo.

—El próximo sábado... —hizo una pausa dramática, saboreando el momento—... Luke le pedirá matrimonio a Mónica. La cocina quedó sumida en un silencio.

Todos giraron lentamente la cabeza hacia la puerta trasera, por donde acababa de entrar Luke, ajeno a la bomba, cargando su sombrero y con las botas llenas de tierra.

—¿Qué pasa? —preguntó desconfiado al sentir todas las miradas clavadas en él—. ¿Tengo algo en la cara?

John fue el primero en reaccionar, dando un paso al frente con la boca abierta. —¡¿Te vas a casar?! Y con mi hermanita…

Luke abrió los ojos de par en par, entrando en pánico cómico. —¡¿Quién les dijo?! Se supone que es un secreto, por favor guarden silencio o Mónica los va a escuchar…

Jandy levantó una mano desde la barra, luciendo una sonrisa inocente. —Yo les dije, lo siento no pude resistirme a platicarlo…

Luke dejó caer la cabeza hacia atrás, soltando un gemido de derrota.

—No podía durar el secreto ni diez minutos en esta casa...

Ray comenzó a reírse a carcajadas, mientras Christian que acababa de entrar en la habitación y acababa de escuchar todo se acercaba al novio y le daba una calurosa palmada en el hombro. —Felicidades, hermano.

Luke sonrió, dejando ver una rara mezcla de timidez y orgullo.

—Gracias, Christian, ya sabes que seras mi padrino verdad, pero todavía no me han dicho que si…

John se le lanzó encima y lo agarró por el cuello con un abrazo brusco y afectuoso.

—¡Ahora sí vas a ser oficialmente parte de la familia, imbécil!

Luke levantó una ceja, burlón. —¿Ah, ¿sí? ¿Apenas oficialmente? Yo creí que ya lo era desde hace mucho… Ray intervino con una sonrisa maliciosa, mirando de reojo hacia el pasillo. —Me alegro porque...

En ese preciso segundo, el picaporte de la puerta volvió a girar, Ray vio a Mónica entrar a la cocina buscando un vaso de agua y, elevando la voz con toda la intención del mundo para que ella escuchara perfectamente, soltó:

—...estoy diciendo que mi hermanita debe aprender a mantener las manos quietas, porque si no, vamos a terminar teniendo sobrinos sin apellido rodando por el rancho.

Durante un segundo pareció no haber aire en la habitación. Mónica congeló el paso y abrió muchísimo los ojos, poniéndose roja como un tomate de pura indignación.

—¡Ray Petersen! —chilló fuera de sí, señalándolo con el dedo encendido—.

¡¿Qué rayos le estás diciendo a nuestros padres?

! ¡Te recuerdo que yo también puedo delatarte de todo lo que hiciste la última vez en el pueblo con aquella chica del condado vecino, así que cierra la boca de una vez! ¡Eres un chismoso insoportable!

Luke estalló en carcajadas escandalosas, sosteniéndose el estómago, John casi se atraganta con su propia saliva de tanto reír, mientras Christian negaba con el cabeza divertido.

Tim soltó una carcajada tan potente que tuvo que apoyarse en la mesa para no perder el equilibrio, e incluso el serio Frank terminó riéndose.

Mónica agarró el primer paño de cocina que encontró sobre la encimera, lo enrolló con furia y comenzó a perseguir a Ray por todo el perímetro de la mesa.

—¡Ven acá, cobarde! ¡Eres un mentiroso! ¡No huyas de mí porque te voy a alcanzar, te lo juro!

Ray salió corriendo en círculos, esquivando las sillas y usando a John como escudo humano.

—¡Solo era una broma! —gritaba Ray entre risas, esquivando un trapazo—. ¡No aguantas nada, hermanita!

—¡Te voy a matar! Por no cerrar la boca… eres un delator, como si tu fueras un santo…

John reía con tanta fuerza que terminó sentado en el suelo, sin aliento. Luke observaba toda la escena completamente divertida, viendo cómo Ray y Mónica salían corriendo hacia el pasillo entre gritos, manotazos y risas. Sacudió la cabeza, sintiendo un calor reconfortante en el pecho.

—Creo que sí quiero entrar oficialmente a esta familia... por lo menos estoy seguro de que nunca en la vida me voy a aburrir.

Frank se acercó a él, dejando la taza sobre la barra, y le propinó una fuerte y afectuosa palmada en la espalda.

—Hijo... —sonrió con un orgullo sincero en los ojos—.

Hace muchísimos años que eres uno de nosotros, solo es una formalidad necesaria, y no esperaba menos de ti, sino confiáramos en ti, no podrías ir ni al cine con mi hija te lo aseguro.

Luke dejó de reírse por un momento, aquel comentario, dicho con tanta firmeza por el patriarca, le llegó directamente al corazón.

Miró alrededor del bullicioso recinto en ese momento estaba todo el grupo demostrándole apoyo Frank, Tim, Vicky, Jandy, Christian, John, y finalmente observó la puerta por donde Mónica seguía intentando golpear a su hermano con el trapo mientras todos celebraban la escena.

Sonrió para sí mismo, con la certeza, el próximo sábado pensaba hacer la pregunta más importante y aterradora de toda su vida, pero por primera vez desde que tenía memoria, estaba completamente seguro de que ya tenía una familia de verdad... incluso antes de pedir la mano de la mujer que amaba.