Capítulo 9 Invitación sorpresa
Ese día en la clínica el ambiente era bastante tranquilo, no había muchos pacientes y la sala de espera estaba casi desierta, hasta que la puerta principal de la clínica volvió a abrirse, haciendo sonar el alegre campanilleo de cobre en la entrada, seguido por el acostumbrado alboroto que se desataba cuando aparecía alguno de los Peterson en escena.
—¡Buenos días, Kim! Dijo John con entusiasmo a la vez que le lanzaba una sonrisa tentadora a la recepcionista de la consulta. La joven levantó la vista del escritorio, abandonando por un instante el archivo de fichas, y sonrió al reconocer las caras que cruzaban el umbral.
—¡Buenos días! Chicos ¿Que los trae por aquí?
Cuestionó cuando por la puerta entraron en tropel Ray, John, Luke y Mónica, llenando el pequeño recibidor con esa energía ruidosa que siempre los acompañaba, Kim saludó con un guiño primero a los hermanos Petersen en un ademán amistoso, pero cuando sus ojos encontraron a Luke, su sonrisa se hizo notablemente más amplia y brillante. —Hola, Luke.
El vaquero apenas alcanzó a ver la chispa de coqueteo en la mirada de la recepcionista y levantó ambas manos a la altura de sus hombros, dando un paso atrás por instinto. —Hola Kim, mejor te advierto ¡Cuidado, chica!, Kim parpadeó, desconcertada por la reacción defensiva del vaquero.
—¿De qué hablas vaquero? Luke señaló a su lado con un movimiento de cabeza.
—Solo para que te des cuenta que mi domadora está aquí, antes que termines embarrada en la pared, por desatar su furia…
Kim giró la cabeza extrañada. Se encontró de frente con Mónica, quien la observaba fijamente con los brazos cruzados sobre el pecho, la cabeza ligeramente inclinada y una expresión en los ojos que no dejaba el menor lugar a dudas.
La menor de los Petersen sonrió… pero no con amabilidad, sino con advertencia, de quien cuida la invasión de su terreno personal.
—Buenos días, Kim. ¿Tienes algún asunto que tratar con mi novio? Quizá yo pueda ayudarte con eso. Kim tragó saliva con dificultad, sintiendo que el aire de la recepción se volvía helado.
—Buenos días, Mónica, no claro que no, yo solo estaba saludándolo, ya sabes somos amigos desde niños y... Mónica dio un paso hacia Luke, acortando cualquier distancia, y lo tomó del brazo con un agarre posesivo pero firme.
—Solo para que quede claro... —Sonrió dulcemente, clavando la mirada en la recepcionista—. Este vaquero ya tiene dueña por si tenías alguna confusión sobre el asunto. Luke escondió una sonrisa engreída tras el ala de su sombrero y Kim levantó las manos en señal de paz.
—¡No estaba haciendo nada! Te lo juro, nunca intentaría meterme en una relación con alguien que este comprometido con alguien más…
—Mejor así —sentenció Mónica, acomodándose al costado de Luke como un guardia de seguridad en servicio.
Los dos hermanos Petersen observaron la escena en silencio durante unos breves segundos, disfrutando del espectáculo, después incapaces de contenerse, estallaron en ruidosas carcajadas que rebotaron por todo el vestíbulo. Ray se sujetó el estómago con una mano, doblándose de la risa.
—¡Mírala! Creo que mi hermana no necesita que la cuidemos, más bien al que compadezco ahora es a Luke jajajaja
John no podía dejar de reír, negando con la cabeza. —¡Ni siquiera han pasado diez segundos, y Mónica ya le ha declarado la guerra a otra chica!
Mónica los fulminó con una mirada que habría derretido el acero.
—¿Qué les pasa a ustedes dos? No puedo creer que se estén riendo de mí, cuando ustedes no pueden mantener una relación amorosa más de una sola noche, son unos inútiles en cuestión de relaciones, ¿quién se creen que son para criticarme…?
Ray consiguió hablar entre risas, secándose una lágrima del rabillo del ojo.
—Nada, hermanita, cálmate, vivamos en paz... —Se acomodó el sombrero—. Solo que es muy gracioso que seas super celosa.
—No soy celosa, soy paciente, linda, calmada y amorosa…Luke carraspeó, bajando la cabeza para susurrarle al oído con un toque de burla.
—Si eres un poquito celosa, preciosa…Ella les dio un codazo directo a las costillas sin pensarlo dos veces.
—Tú cállate, si no quieres que cuente la vez que fuimos a la feria y se presentó conmigo, aquel tipo que venía de visita al pueblo y que me pidió una cita enfrente de ti…Kim aprovechó el caos para cambiar de tema antes de verse envuelta en un drama familiar.
—¿Buscan al doctor Peterson?
—Sí —respondió John, apoyando los codos en la barra de la recepción.
—¿Está ocupado?
Como si hubiera escuchado su nombre a través, Christian apareció por el pasillo central.
Llevaba la bata blanca y el ceño fruncido mientras revisaba un expediente médico.
Al levantar la vista del papel, encontró a toda su ruidosa tropa familiar reunida en la recepción.
Cerró la carpeta con un golpe y suspiró, anticipando el dolor de cabeza.
—¿Qué pasa? —Miró a cada uno detenidamente, evaluando la amenaza—. ¿Qué hacen aquí? Ray le dedicó una sonrisa de inocencia.
—Vinimos a verte…Christian arqueó una ceja, totalmente escéptico.
—¿A mí? ¿Los cuatro a la vez? ¿Todos al mismo tiempo?
John asintió, como si estuviera defendiendo una causa noble —Es que somos una familia unida y nos preocupamos tanto por ti que decidimos venir a ver cómo estabas …los conocía demasiado bien como para tragarse el cuento del amor fraternal repentino.
—¿Qué quieren? Esto no es común, así que supongo que van a pedirme algo…
Luke respondió primero, tomando la palabra con soltura. —Solo queremos invitarte a comer, qué malpensado eres de verdad…Chris los observó en silencio durante unos tensos segundos, escudriñando sus caras para intentar descubrir qué demonios estaban tramando a sus espaldas.
Finalmente, suspiró, rindiéndose. —Está bien, supongo —consultó el reloj de pulsera—. Denme unos veinte minutos. —Levantó el expediente en el aire—. Porque todavía tengo un par de consultas, y no puedo dejar a los pacientes esperando para irme a comer como si no estuvieran ahí sentados…
—Aquí te esperamos, primo; somos pacientes, no te preocupes —dijo Ray, acomodándose contra una de las columnas decorativas. Chris asintió. Justo entonces, detrás de él, la puerta de uno de los consultorios se abrió y apareció Emily.
Los cuatro la observaron pasar; era una chica hermosa, cabello oscuro, piel blanca como la nieve, vestida con su uniforme de enfermera.
En ese momento, llevaba una carpeta médica apretada contra el pecho con una mano, mientras acompañaba a una mujer joven con un embarazo muy avanzado.
—Con cuidado al bajar el escalón, señora Johnson. La mujer le sonrió con calidez.
—Gracias, me he sentido muy bien este trimestre, pero cada vez es más difícil caminar, creo que el peso me hace agotarme demasiado…
en ese momento, la puerta principal volvió a abrirse y un hombre alto, vestido con ropa de trabajo pesada y sombrero vaquero, entró apresurado, tomando de la cintura a la mujer embarazada
—¿Ya terminaron? ¿Qué te dijeron del niño? ¿Va todo bien? La embarazada sonrió al verlo llegar.
—Sí, Robert, solo que tu hijo ya quiere salir; se está quedando sin espacio para moverse.
Por eso, los calambres de las piernas en las mañanas.
Me dijo que dejara de comer sal y grasas estos últimos meses para que no volviera a ocurrir.
El vaquero se acercó a su mujer y tomó la mano de su esposa, después saludó al grupo en general con un gesto respetuoso.
—Buenos días a todos, qué raro verlos por aquí juntos…
—Buenos días —respondieron casi al mismo tiempo los presentes.
—Gracias por cuidar de mi muchacha, doctor —añadió el chico mirando a Christian, que sonrió con profesionalismo.
—Todo marcha muy bien, solo sigan las indicaciones para que no tengan sorpresas que no esperen…Robert miró a Emily, dedicándole una inclinación de cabeza.
—Y gracias a usted también, señorita; un gusto que esté aquí también. Es bueno saber que hay alguien más en esta clínica para apoyar al doctor que no se da abasto.
—Ha sido un placer —respondió Emily con una sonrisa que iluminó el pasillo. En ese momento el matrimonio se despidió y salió de la clínica, tomados del brazo.
Solo cuando la puerta se cerró tras ellos, Chris volvió la vista hacia sus primos que observaban la escena con sumo interés, aunque los tres hombres seguían inmóviles, como estatuas, era evidente que tenían la mirada clavada en Emily. Cerró los ojos un instante, sobándose el puente de la nariz.
—Ahora entiendo…. Ray fingió una sorpresa, parpadeando con exageración. —¿Entender qué?
—¿Por qué vinieron…? John comenzó a silbar distraídamente, mirando hacia el techo, mientras Luke observaba un cuadro genérico de flores en la pared como si fuera la obra de arte más fascinante jamás pintada. Christian negó con una sonrisa resignada. —Son incorregibles.
Emily los observaba divertida, sosteniendo la carpeta contra su blusa blanca y sin entender del todo la corriente que cruzaba la sala, así que él decidió terminar con el teatro familiar antes de que hicieran más el ridículo.
—Emily, ven un momento, te voy a presentar a alguien…
ella dio unos pasos al frente y se acercó al grupo.
—¿Sí, doctor Peterson?
—Ellos son mis primos. —Fue señalándolos uno por uno con la mano—. Ray Petersen dio un paso adelante y le dedicó su mejor sonrisa amable, quitándose el sombrero por un segundo,
—Mucho gusto ella sonrió.
—Él es John Petersen, quien inclinó ligeramente la cabeza, sosteniéndole la mirada con elegancia.
—Encantado, señorita.
—Y él es Luke, quien en ese momento levantó la mano en un saludo informal.
—Mucho gusto. —Luego señaló a la joven que permanecía firmemente abrazada a su brazo—. Y esta belleza malhumorada es mi novia. Mónica Petersen es prima de Cris; también es mi dueña.
Mónica le dio otro codazo en el costado. —¡Ya basta, no le digas eso, va a creer que soy una psicópata o algo! Emily no pudo contenerse y soltó una pequeña risa ante la dinámica del grupo.
—Me alegra conocerlos a todos, pues aquí estaremos con su primo trabajando en la clínica si algún día necesitan que los apoye con alguna situación médica o algo …John no dejó pasar la oportunidad y aprovechó el momento para lanzar la carnada.
—Justamente veníamos a invitar a Christian a comer y…. Emily sonrió amablemente.
John carraspeó con aparente naturalidad, ajustándose el cuello de la camisa.
Nos preguntábamos si te gustaría acompañarnos, solo iremos a la cafetería que está aquí enfrente, y pues supongo que tienes que comer también en algún momento así que…
Emily abrió los ojos, tomada por sorpresa. —¿Me están invitando a mí?
—Claro debes empezar a conocer a los vecinos, y como trabajas con mi primo, te veremos muy seguido así que…Ella dudó unos segundos, repasando mentalmente sus planes para el almuerzo.
—La verdad es que pensaba comer con mi hermana; es que ella acaba de empezar a trabajar aquí; también es dentista, y no me gustaría dejarla sola durante el almuerzo.
John sonrió enseguida. —Pues que venga también esta invitada, por los Peterson…Ray intervino de inmediato, sumándose a la jugada.
—Está invitada en serio… luego Luke añadió con una sonrisa relajada: —Entre más seamos, mejor con confianza amiga, no acostumbramos a venir tan seguido y que mejor momento para conocer a los vecinos que acompañarnos, tú y tu familia…
Emily volvió a sonreír, por la insistencia festiva de los vaqueros. —Ella está trabajando en el consultorio dental con el doctor Flanagan; tendré que ir a preguntarle…John respondió sin perder un solo segundo, como si ya lo tuviera todo calculado:
—Entonces también la esperamos; no hay problema Emily pensó unos instantes.
Miró la entrada del pasillo dental, luego a la ruidosa familia que tenía enfrente, y asintió —Está bien. —Su sonrisa se volvió más amplia —. Iré a decirle a Abby. Se dio la vuelta con elegancia y caminó a pasos rápidos hacia el pasillo que comunicaba con el área dental.
Apenas la blusa blanca de Emily desapareció de la vista al doblar la esquina...
Christian giró lentamente la cabeza hacia los tres hombres, y los observó en silencio, cruzándose de brazos y adoptando una postura crítica. Luego negó con la cabeza. —Disimulen un poco, aunque sea...
Ray intentó poner cara seria, aunque los ojos le brillaban de diversión. —¿De qué hablas?
—Parecen investigadores privados, pregunte y pregunte, las van a espantar y me costó mucho trabajo hacer que Emily me dirigiera la palabra en la convención, como para que ustedes arruinen todo el esfuerzo...
Luke soltó una risa, mientras continuó con su reprimenda, aunque tenia una sonrisa en sus labios.
—No quiero que piensen que mi familia es la más metiche y chismosa del pueblo. Los tres guardaron silencio apenas un segundo, fingiendo meditar la acusación después se miraron entre sí, cómplices... y comenzaron a reírse.
Ray levantó un dedo en el aire. —Creo que ese título ya lo tenemos, John asintió en apoyo al comentario de su hermano —Creo que desde hace varias generaciones hay que aceptarlo de una vez.
Luke añadió divertido, acomodándose el sombrero. —Y lo dicen con mucho orgullo, que no has escuchado a tu padre y a tu tío cómo se la pasan de chisme en chisme, y trabajamos con ellos, así que esa costumbre se contagia. Christian soltó una carcajada, derrotado por la desfachatez de sus primos.
—Vayan a sentarse a la sala de espera antes de que espanten a mis pacientes. Cuando todos los que trabajamos en el hospital terminemos, iremos a comer… y todavía falta un rato para eso…
—Sí, doctor —respondieron los tres al unísono, haciendo una inclinación burlesca.
Los hermanos Petersen y Luke caminaron obedientemente hacia las sillas de la sala de espera.
Mónica los siguió, murmurando cosas sobre lo insoportables que podían llegar a ser cuando se lo proponían, mientras tomaban asiento en las sillas de madera. Ray miró hacia el pasillo por donde había desaparecido Emily. Se inclinó hacia John y le susurró al oído: —Te salió bien la invitación.
John sonrió de medio lado, con esa mirada confiada de quien sabe mover sus fichas. —Todavía falta convencer a la hermana, que le ruego a Dios que sea la chica que vi hace rato asomándose a la recepción,
Luke soltó una risa baja desde el sillón de al lado. —Eso, déjenmelo a mí.
Después del comentario, Mónica lo miró de inmediato, congelándolo con los ojos. — ¿Y a ti qué te importa? Tú ya tienes un compromiso, así que ni se te ocurra coquetearle; deja eso para mis hermanos solterones.
Luke levantó ambas manos otra vez en gesto de rendición total. —Pero, Mónica, ¿cómo crees que voy a coquetear? ¡Sí voy contigo! Eso sería imposible con lo territorial que eres…
Ray observó la escena de los novios disputando y soltó una carcajada abierta. —Según entiendo, es lo que querías, Luke, de verdad, a ustedes dos no hay quien los entienda…
—Negó divertido, recargando la espalda en el asiento—. Definitivamente no hay familia más escandalosa que la nuestra.