Un vaquero Timido Capítulo 6 Las vacas no se alimentan solas
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Capítulo 6 Las vacas no se alimentan solas

El rancho Bulls Cowboys ya llevaba horas despierto, porque la jornada había comenzado, como todos los días, a las cinco de la mañana, y como todos los días...

Frank Petersen había sido el encargado de despertar a todo el mundo, de la forma que acostumbraba —¡Arriba, todo el mundo!

¡Las vacas no se alimentan solas! Los gritos del patriarca todavía parecían resonar entre los establos.

Ray siempre decía que, si algún día su padre perdía la voz, los gallos del condado entrarían en huelga porque ya no sabrían cuándo amanecer.

A esas horas el rancho era un verdadero hormiguero de gente corriendo de un lado a otro, los vaqueros reparaban cercas, otros alimentaban al ganado, algunos ensillaban caballos, y se escuchaba a lo lejos cómo los tractores iban y venían levantando pequeñas nubes de polvo.

En uno de los corrales, Ray revisaba una vaca que cojeaba, con un estetoscopio alrededor del cuello y una libreta llena de anotaciones, el veterinario del rancho terminaba de examinar al animal, suspiro diciendo: —Solo es una inflamación, anotó el tratamiento en una receta en un cuaderno improvisado como recetario que usaba en el rancho luego dijo a los hombres —Dos días de reposo y estará bien, mientras los vaqueros se alejaban con la res, detrás de él apareció Frank —¿Qué tiene hijo?

¿Debo tomar precauciones con el demás ganado?

—No es necesario, no es nada grave, seguramente resintió las lluvias de la semana pasada, pero estará bien…

—Perfecto, no sabes el peso que me quitas de encima, Frank le dio una palmada en el hombro —y como ya estás libre, entonces también revisa el caballo de los Wilson,

—Papá...

—Y la yegua de los Sanders, es que ellos no tienen dinero para pagar a un veterinario y como tú estás libre podemos ser buenos vecinos y ayudarlos, se me olvidaba que también hay un toro que dejó de comer

Ray cerró los ojos. —¿Algo más?

Frank hizo memoria. —Sí. Le sonrió con total tranquilidad. —Las ovejas de los Harrison.

Ray dejó caer la cabeza hacia atrás—¿Sabes cuál fue mi error?...

—Ni idea, hijo ¿Cuál?

—Estudiar veterinaria, papá —su padre Frank soltó una carcajada y luego dijo—y que conste que tú elegiste la carrera que te dio la gana, así que ahora cualquier animal enfermo es tu problema. Ray levantó las manos al cielo.

—Gracias por confiar en mí.

—Para eso estudiaste, y eras el mejor para mi orgullo…Y siguió caminando como si nada.

Ray negó con resignación. —Eso sí es explotación laboral disfrazada con cariño, pero ¿qué otra opción me queda…?

—Ningúna cuñado…. Le gritó Luke desde el establo, porque estaba oyendo toda la conversación con su padre

Mientras tanto, al otro lado del rancho.

John salía de la oficina administrativa con una carpeta llena de facturas, él era licenciado en Administración de Negocios y llevaba toda la parte financiera del Bulls Cowboys, era el responsable de pagar los impuestos, negociaba con proveedores, revisaba contratos, controlaba inventarios, y se aseguraba de que el rancho siguiera siendo rentable, hacia todo lo que su padre y los demás no querían hacer, sin embargo...

Según Frank… eso no era suficiente, porque cada vez que podía le repetía exactamente lo mismo.

—Mucho escritorio y poca pala, como era de esperarse aquella mañana no fue la excepción cuando Frank pasó junto a él y señaló un montón de pacas de heno.

—Cuando termines con los numeritos… hay mucho trabajo de verdad en el establo, hijo. Aquí se necesitan manos, así que vienes a ayudarnos a cargar el heno —John suspiró—. —Ya sabía, está bien, papá….

—Excepto cuando estés haciendo balances bancarios. Frank sonrió satisfecho. —Entonces voy educándote bien.

Cuando finalmente el patriarca se alejó, Ray apareció limpiándose las manos con un trapo: —¿Otra vez te puso trabajo físico? John levantó la carpeta.

—Dice que administrar un rancho no cuenta como trabajo.

—Papá cree que solo trabaja quien termina lleno de tierra. John soltó una risa irónica: —Eso jamás va a cambiar. Los dos hermanos empezaron a caminar a los corrales, cuidando que su padre estuviera lejos para que no lograra escucharlos. Susurró: —Oye… —¿Cuándo vamos a la clínica?

—¿Qué? John sonrió inmediatamente. —Pensé que nunca lo preguntarías, sería bueno visitar a nuestro querido primo en la clínica

—Claro...nosotros somos unos excelentes primos, y estamos muy interesados en que se alimente adecuadamente así que, porque no vamos a invitarlo a comer en la cafetería del pueblo, y de pasada echamos un vistazo a los alrededores

—Seguro que sí, es nuestra obligación familiar.

Los dos hermanos guardaron un solemne segundo de silencio, para luego soltar una sonora carcajada que hizo que hasta el último peón del granero volteara a verlos divertido. —¿Qué pretexto usamos? Tiene que ser algo que suene creíble ante todo el mundo

—Bueno, si quieres algo creíble, podemos decir que me duele la cabeza, y que necesito una consulta urgente

—Muy falso, además, Cris va a querer hacerte todas las pruebas que se le ocurra para saber que te ocurre, y seguramente tiene enfermos reales que atender; no estaría bien utilizarlo como un señuelo barato.

—Entonces tú di que te pateó una vaca; eso sí es creíble porque no eres demasiado bueno al cuidado de los animales, por algo preferiste enfocarte en los números.

—¿Estás loco? Si mi padre se entera por rumores en el pueblo, me pondrá a trabajar el doble, para que aprenda a cuidarme de los animales

—Bueno, qué te parece si solo...Se cruzó de brazos—Entramos, saludamos a Christian...volteo a mirar a su hermano con una sonrisa pícara y de paso ...conocemos a Emily, Ray levantó una ceja: —¿Y luego?

—Pues yo la invito a comer para conocerla, y le pido que me presente a su familia, creo que te necesito también para justificar eso, porque no suena muy creíble, ¿qué piensas tu?

—¿Así de rápido? Creo que parece demasiado desesperado. Actúas como si no hubiera más mujeres en todo el pueblo. Creo que solo invitamos a Cristian y que él es quien invite a Emily; eso suena mejor.

—¿Por qué perder tiempo? Preguntó John, haciendo que Ray soltara una carcajada.

—No tienes remedio. John continuó hablando como si estuviera planeando una operación militar.

—Y ya que estamos hablando de la chica... que hay de su hermana la dentista al mejor también puede acompañarnos, aunque no es mi tipo…

—Ayer hablaste muy poco de ella, pero fue lo suficiente como para despertar mi curiosidad, y yo solo quiero ser amable con las nuevas vecinas

—Claro... le dio un codazo —Muy amable.

John sacó la cartera del bolsillo. —Entonces llevaré dinero porque alguien tiene que pagar la comida, si es que aceptan…

En ese instante una carcajada resonó detrás de ellos.

—Hijos ustedes dos nunca van a aprender…

eso hizo que ambos voltearan para observar cómo su tío Tim caminaba en su dirección cargando un costal de alimento, y los observaba con una sonrisa divertida…

—Los escuché desde el establo, se los digo porque si no querían que nadie se enterara deberían hablar más bajito, y no ser tan obvios en lo que hacen ...

Ray levantó las manos. —Tío, nosotros no estamos haciendo nada malo, solo queremos llevar a tu hijo a comer un almuerzo saludable...

—Todavía no hacen nada, pero quieren…. Jajaja, se rio el tío Tim mientras negaba con la cabeza y seguía riéndose. —Pobres muchachas.

—¿Por qué pobres? —Nosotros somos buenos chicos tío—preguntó John.

—Porque aún no saben que los Petersen ya están organizando visitas que ellas no buscaron. Los dos hermanos comenzaron a reír, pero antes de que pudieran responder, se escuchó una voz que se unió a la conversación.

—¿Puedo colarme?

Los tres giraron la cabeza hacia la voz en el corral redondo donde Luke intentaba domar un joven caballo alazán. En cuanto su cuñado terminó de hablar, demostró su carácter cuando el animal pegó un pequeño brinco, que hizo que todos observaran con el ceño fruncido en su dirección.

Sin embargo, el joven consiguió mantenerse en la montura como si nada hubiese ocurrido. —¡Yo también quiero ir!

Ray lo señaló: —No, tú no eres soltero. ¿Y mi hermana? ¿La vas a dejar sola?

Luke soltó una carcajada. —¿Quién dijo eso? Logró detener al caballo y se acomodó el sombrero. —La llevaré conmigo, al chisme también; por eso no hay problema. Además, no me perdonaría, el no llevarla; sería capaz de no querer casarse conmigo después. Los cuatro comenzaron a reír.

Y el tío Tim negó con la cabeza. —Esta familia es incorregible.

Ray suspiró mientras observaba a todos uno por uno—Dios mío...—Qué familia tan chismosa tengo.

Luke respondió de inmediato. —¿Tienes? Si tú eres el presidente.

John asintió con total seriedad. —Y fundador original completo la frase.

Tim añadió entre risas. —Y además es el principal difusor de noticias.

Ray fingió indignarse: —¡Eso es una calumnia! Yo no hago eso…. en ese momento Frank apareció detrás de ellos con los brazos cruzados.

—¿Qué hacen parados? Los cuatro hombres se quedaron completamente inmóviles. Frank frunció el ceño. —¿Ya terminaron el trabajo? Nadie respondió. El patriarca señaló distintos puntos del rancho. —Ray, revisa al toro de los Harrison.

—Sí, señor.

—John, mueve esas pacas.

—Sí, papá.

—Luke, tu ve y domina primero ese caballo antes de andar haciendo planes.

Luke sonrió. —Sí, patrón.

Frank comenzó a alejarse, pero después se detuvo, sin voltear. —Y si van a visitar a Christian...—...por lo menos inventen un pretexto mejor que "ir a conocer a las nuevas vecinas". Los cuatro intercambiaron miradas sorprendidas haciéndose un silencio.

Frank siguió caminando como si nada, detrás de él solo se escuchó la risa de Tim que lo siguió despacio

Ray fue el primero en hablar. —Papá… ¿Desde cuándo estaba escuchando?

Tim sonrió y dijo —Desde el principio.

Luke soltó una carcajada, John se llevó una mano a la frente.

—Definitivamente...Ray terminó la frase. —...en esta familia es imposible guardar un secreto.