Un vaquero Timido Capítulo 4 Un dia común en el Rancho
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Capítulo 4 Un dia común en el Rancho

Había crecido en el rancho Bulls Cowboys, donde el día comenzaba mucho antes de que el sol apareciera por el horizonte.

Su padre, Tim, y su tío Frank siempre repetían la misma frase: "Las vacas no saben qué es dormir hasta tarde." Después de escucharla durante toda su infancia, el hábito se había quedado con él.

Se levantó, se puso unos pantalones deportivos y una camiseta gris, y cinco minutos después ya estaba en la cocina de su enorme casa frente a la plaza del pueblo, encendió la cafetera dejando que el aroma del café recién hecho comenzara a llenar la casa, se sirvió en líquido en una taza , listo para preparar el desayuno, y gritó:

—¡Dianaaa!, —volvió a intentarlo. —¡Diana!

Desde el segundo piso llegó una respuesta adormilada de su hermana pequeña —¡Cinco minutos más!

Christian sonrió.

—No, levántate para llevarte al instituto, —Christian cruzó los brazos—. —Tengo que dejarte en la escuela cuando me vaya y si no te levantas tendrás que ir a pie….

—Soy la primera en llegar siempre; no es justo… —protestó Diana con voz soñolienta—. Ni los maestros están ahí todavía….

Christian negó. —Y aun así tienes que desayunar, así que levántate de una vez…. —Mamá dijo que si te llevaba sin desayunar me mataba, y no quiero tener que dar explicaciones, así que, si vas a quedarte en mi casa, acostúmbrate, mi casa, mis reglas…

Se hizo un breve silencio, y después se escuchó un bufido —Te odio, hermano, si no fuera porque vives muy cerca de mis amigas, ni te vendría a visitar siquiera —Eres igual de insoportable que el resto de la familia.

—Gracias, peque.

—No era un cumplido.

—Lo tomé como uno. Diana volvió a suspirar cuando la puerta de su habitación se abrió. Agregó: —Tú ganas dijo mientras se escucho el sonido de los pasos de Diana que se alejó por el pasillo, después se escuchó la puerta del baño.

Christian comenzó a preparar huevos revueltos mientras se terminaba el café, Cuando una voz desafinada empezó a resonar por toda la casa, él hizo una mueca al escuchar a su hermana que cantaba convencida de que tenía una voz maravillosa. —♫ Laa, la la laaaa... ♪

Christian hizo una mueca. —Dios mío...

La canción continuó; se rio para sí mismo cuando cada nota parecía más desafinada que la anterior.

—♫ Y yooooo... teee quieeerooo... ♪ Christian levantó la vista hacia el techo, por Dios…

— Qué feo canta, la voz siguió sonando con seguridad.

—♫ Porqueee túúú... ♪ —¿Cómo puede desafinar hasta una canción tan sencilla?

En ese momento Diana gritó desde el baño. —¡Te escuché! Estoy practicando para el evento de talento de la escuela…

—¡Pues canta más bajito! —¡Practica cuando no haya seres humanos cerca!

—¡Eres un exagerado! Tú no sabes apreciar el arte ni, aunque lo escuches en casa….

Christian soltó una carcajada mientras apagaba la estufa, y terminó de servir los huevos en dos platos, colocó pan tostado sobre la mesa, luego llenó dos tazas con café, y finalmente apoyo dos manos en la encimera mientras esperaba a su hermana.

Sin planearlo su mente empezó a pensar en lo que le esperaba ese día, la imagen de aquella chica, con su coleta oscura, sonrisa amable y ojos llenos de entusiasmo apareció en su mente, porque sabía que, ella acudiría hoy a su primer día de trabajo en su clínica…

Emily Carter, un torrente de emoción empezó a fluir por sus venas, recordó el día en que la conoció, no podía despegar los ojos de ella, había hecho todo lo que se le había ocurrido para poder sentarse a su lado.

Lo consiguió, después de que regalara parte de sus obsequios farmacéuticos, a los enfermeros que estaban en su grupo, si ella supiera, que estaba fascinado por su sonrisa, nunca lo habría creído, recordó cómo le hablaba sin parar durante la conferencia médica, lo sencillo y natural que fue para él, un chico tímido, el ofrecerle trabajo, es verdad que ella parpadeo sorprendida en ese momento, pero luego para su asombro, dijo que si le interesaba…

Seguramente ella estaba muy necesitada por un trabajo, porque nadie aceptaba irse a su pueblo, ubicado en una de las áreas más inhóspitas del estado, aunque el adoraba vivir ahi, pero casi nadie con estudios, veía como una opción el mudarse a ese sitio.

luego se dijo a si mismo intentando calmar su nerviosismo que solo era la nueva enfermera, no tenían ninguna relación, ni le había dado motivos para creer que pudiese estar interesada en él, pero internamente lo deseaba con todas sus fuerzas.

Había transcurrido demasiado tiempo desde que una chica lo hiciera pensar en algo distinto a su profesión, pero con un solo roce sencillo de la mano de Emily al saludarlo, había despertado el volcán a punto de ebullición que llevaba dentro.

—Vaya... (Se pasó una mano por la nuca) —Creo que Ray tenía razón; ya caí, y eso que ni siquiera he cruzado más de 20 palabras con ella. Necesito seguir el consejo de John y salir más a menudo; las hormonas están alterando mi forma de ver las cosas.

En ese instante Diana apareció ya vestida con el uniforme que usaba para sus clases de observación escolar, llevaba el cabello todavía húmedo y una mochila colgada de un hombro, y al verlo sonriendo solo frente a la cafetera, frunció el ceño.

—¿Por qué sonríes como si te hubieras ganado la lotería? Ella se sentó frente al plato de huevos. —Da miedo; te conozco desde que naciste y no es normal en ti tener esa cara de idiota; seguramente es una chica, ¿verdad…?

—No estoy sonriendo, estás imaginando cosas

Diana dio el primer bocado al desayuno. Después lo observó con una sonrisa llena de picardía. Su hermano siempre ha sido un hombre serio y formal, pero cuando se trataba de mujeres era sumamente tímido e inseguro, así que continuó: —¿Tiene nombre?

Christian casi se atragantó con el café. —¿De qué hablas?

—La razón de esa sonrisa…. ah, ¡ya me acorde! —¿Será la enfermera nueva?

Christian dejó la taza sobre la mesa. —¿Quién te dijo eso? ¿Cómo sabes que va a ir una enfermera nueva?

Diana soltó una carcajada.

—¡Sabía que era ella! Hermanito, los hombres son muy predecibles, pero te sacaré de tu duda.

El otro día John le gritaba a Ray que había llegado una chica nueva, que era enfermera, pero no sabía que fuera a trabajar contigo …

pero me lo acabas de confirmar con tus nervios, es decir, te delataste solito…

Christian negó. —Definitivamente creciste con demasiados Petersen alrededor.

Diana sonrió satisfecha. —Es un don familiar, vamos, doctor enamorado, es hora de irnos para que veas a tu media naranja….

Se levantó con el plato vacío y Christian rodó los ojos.

—No estoy enamorado, peque, ni siquiera la conozco bien, solo la he visto 2 veces, puede ser que no tengamos nada en común….

—Todavía no estás enamorado, pero te garantizo que cuando mamá se entere de que hay una enfermera bonita trabajando contigo... Hizo una pausa para aumentar el dramatismo. —...antes del próximo domingo ya habrá organizado la boda.

Christian soltó una carcajada mientras tomaba las llaves de su camioneta.

—Toda esta familia está loca, ni siquiera es que sé, como no hemos tenido problemas graves con los vecinos del pueblo con nuestra forma de ser.

Diana abrió la puerta. —Pero admítelo, te encanta pertenecer a ella, quizá tengas razón en que somos problemáticos, pero independientemente de ello, hay algo que, si ocurre, seguramente tú eres el siguiente Peterson en caer en las redes del amor…

. Solo espero que la chica sea agradable y buena contigo, porque si te hace daño… . Tendré que matarla a golpes….

Christian negó con la cabeza, aunque una parte de él no pudo evitar preguntarse si Emily ya estaría despierta... y si también estaría pensando en cómo sería aquel primer día de trabajo.