Un vaquero Timido Capítulo 2 Recién llegadas #2
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Capítulo 2 Recién llegadas #2

—Buenas noches, dijo la mujer mayor, haciendo que ella abriera mucho los ojos: —Usted es…. ¿La señora Morgan?

—si, La misma que les vendió esta casa. Las dos sonrieron, —Espero no molestarlas, expresó la mujer mientras levantó una canasta, los vecinos del pueblo me pidieron que les trajera algo de comer.

Emily miró el contenido, observo que había pan recién horneado, un pastel de manzana, conservas caseras, queso y un enorme recipiente con estofado. —No era necesario agregó, mientras Margaret sonrió con dulzura. —Aquí hacemos estas cosas cuando llegan personas nuevas.

Emily sintió un calor agradable en el pecho. —Muchas gracias.

—Y espero verlas el domingo en misa, ahí podrán familiarizarse con los vecinos del pueblo, —Emily asintió. —Claro que iremos.

—Me alegra escuchar eso, en ese momento, una voz masculina sonó desde el camino.

—¡Abuela! ¿Ya nos vamos? Un joven de aproximadamente veinte años apareció caminando hacia el porche, era alto, delgado, de cabello oscuro despeinado y expresión seria.

Demasiado seria para alguien de su edad, llevaba las manos dentro de los bolsillos mientras caminaba. Margaret le sonrió con dulzura.

—Ya voy, Adam, ven aquí para que te conozcan, El muchacho llegó hasta el porche resoplando.

—Es que Diana volvió a dejarme plantado, Su abuela soltó un pequeño suspiro. —Ay, hijo... negó con frustración.

—Selena la llamó y cambió todos los planes, de nuevo, Margaret le acomodó el cuello de la camisa como cuando era niño.

—No te pongas así. Esa muchacha es todavía demasiado joven para entender lo que tú sientes por ella.

Debes dejarla madurar más. Ni siquiera ha salido del instituto.

Además, tienes a su ruidosa familia de tu parte.

Todos te consideran un chico serio y formal; solo que eres demasiado impaciente en estos temas de amor…

—¿Cómo no voy a ponerme así? Se pasó una mano por el cabello; sí, llevo meses intentando invitarla a salir; además, tiene 17 años, ya no es tan joven, y en este pueblo, que está lleno de hombres solteros, no me falta competencia…La señora Morgan sonrió.

—Las muchachas a veces son complicadas, debes entender que a las mujeres no nos agrada, que nos presionen y tampoco nos gustan los chicos demasiado formales. A las chicas les gusta la aventura, divertirse, pero sin que se pasen con ellas, Adam hizo una mueca.

—Más que complicadas la verdad, todavía no las entiendo, miró el suelo, —Creo que en este maldito pueblo nunca voy a poder decirle lo que siento. Su abuela le dio una palmadita en el brazo.

—No seas dramático, tienes todo el tiempo del mundo por delante

—No soy dramático, —él suspiró resignado. Margaret volvió a mirar a Emily. —Perdona eso, luego señaló al muchacho.

—Él es mi nieto, Adam Morgan, quien levantó la vista por primera vez al ver a Emily y sonrió con educación diciendo: —Mucho gusto señorita

—Igualmente, Adam. En ese momento, Abigail apareció en la parte alta de la escalera. Emily le hizo una discreta seña indicando que todo estaba bien. Su hermana descendió lentamente. La anciana sonrió mientras anunciaba. —Y ella debe ser tu hermana.

—Sí. Asintió la enfermera —Ella es mi hermana Abigail, es dentista y piensa establecerse en el pueblo también.

Adam saludó inclinando ligeramente la cabeza. —Mucho gusto señorita

—Mucho gusto, Adam. Mientras la señora Morgan observó a las dos jóvenes con afecto, agregó: —Quiero que sepan que no están solas —señaló a su nieto—.

Es joven, pero fuerte y, sobre todo, es un buen chico.

Cualquier cosa que necesiten, solo deben llamarle y él vendrá.

Será el encargado de ayudarlas con cualquier cosa. El chico asintió.

—Si normalmente tengo herramientas para ayudar con la leña, reparar algo de la casa, hacer compras o simplemente no saben cómo llegar a algún sitio...Les dedicó una sonrisa amable —Solo tienen que avisarme. Las chicas sonrieron —Muchas gracias.

La mujer añadió con orgullo: —Desde que murió su abuelo, Adam se encarga de toda la propiedad, conoce cada rincón de este pueblo mejor que nadie, el joven se encogió de hombros, un poco avergonzado.

—Abuela, no me avergüences; solo hago lo que puedo.

Mientras denotaban una complicidad entre ambos, aquel pueblo realmente parecía diferente a la ciudad de donde venían: era más cercano a todo el mundo, más humano.

Y antes de marcharse, la mujer volvió a tomar la mano de Emily.

—Una última cosa, la anciana sonrió con un brillo pícaro en los ojos. —No se asusten si escuchan mucho ruido proveniente del rancho Bulls Cowboys. Emily recordó el comentario de Christian. —¿El rancho de los Petersen?

—Exactamente. Margaret soltó una pequeña risa, diciendo: «Son buena gente, pero muy escandalosos…Miró a su nieto y dejó escapar una sonrisa —Sobre todo los hermanos Petersen.

—¿Tan terribles son? —preguntó Abigail con curiosidad. Adam soltó una breve carcajada —Digamos que cuando ellos llegan al pueblo...Se cruzó de brazos —...todo el mundo se entera.

Las dos hermanas intercambiaron una mirada divertida, —Pues será interesante conocerlos —comentó Emily, el chico no pudo evitar sonreír de nuevo. —Créanme... Lo será mucho más de lo que imaginan.