Capítulo 1 Familia Peterson #4
—¡Precisamente ese era el más importante! Ray intentó defenderse: —Cinco minutos es todo lo que te costó poner ese pienso; hablas como si no hubiéramos hecho nada en todo el día y, por lo menos, yo te recuerdo que revisé como 300 reses.
—Cinco minutos que me hicieron llegar tarde a la cena. Tim tomó asiento junto a Jandy antes de intervenir.
—Bueno, hay que ser sinceros… —dijo cuando miró a Frank. También te entretuviste platicando una hora con el viejo Walter; yo tuve que esperarte también. Frank carraspeó.
—Eso era trabajo, toda la mesa soltó una carcajada.
—Claro... —dijo Ray—. Trabajo muy importante, seguramente el viejo te contaba algún chisme interesante del pueblo solo te recuerdo que de quién heredamos el interés por los vecinos no fue de mi madre, porque aprendimos de ti…
—Estábamos hablando de ganado, no eran chismes, era de la pesca, el clima, y los cowboys de Dallas, dijo Frank señaló a su hijo con un dedo.
—Muchacho, más vale que no me pongas en evidencia que sigo siendo tu padre…
no me hagas recordar que todavía puedo darte un coscorrón, provocando la sonrisa divertida de su hijo
—Ya no me alcanzas, padre, corro más rápido que tú….
—No estés tan seguro, hijo —dijo, viendo cómo Christian observaba divertido la escena cuando finalmente reparó en él, y sus ojos brillaron —Miren nada mas quien se dignó a venir a cenar mi querido sobrino...
¡Doctor Peterson! Me alegro de verlo por aquí…
el chico puso los ojos en blanco, porque ya sabía la petición que venía.
—Buenas noches, tío, Frank apoyó ambos codos sobre la mesa, ¿cómo estas hoy?
—¿Me trajiste la medicina que te pedí? Christian sonrió. —Claro, tío, no me hubieras perdonado que se me olvidara. Metió la mano en una bolsa de tela que llevaba consigo; mientras todos los presentes observaron expectantes, sacó una botella de tequila y la colocó frente a Frank.
—Receta especial solo para ti, Frank levantó la botella como si hubiera encontrado un tesoro.
—¡Eso es un hijo bien educado! Aprendan ustedes, del doctor cómo se trata a una persona mayor, Tim soltó una carcajada diciendo: —Ese es mi muchacho, Christian negó con la cabeza.
—Los dos son incorregibles, por eso siguen siendo tan amigos, después de tantos años, Frank destapó la botella.
—Doctor… ¿Cuántos tragos recomienda para aliviar el dolor de espalda?
Christian respondió con absoluta seriedad.
—La verdad, ninguno, su tío Frank hizo una pausa, luego comenzó a servirse.
—Perfecto. Tim estiró inmediatamente su vaso. —Hermano, a mí también me duele la espalda, así que sírveme la misma dosis, los dos chocaron los vasos.
—¡Salud! Y bebieron al mismo tiempo, después dejaron escapar un profundo suspiro de satisfacción.
—Ahora sí... ya me siento mucho mejor, —dijo Frank, Christian se llevó una mano a la frente, y apuntó —Algún día me quitarán la licencia médica si sigues diciendo que esa es una medicina, tío.
Me costó mucho trabajo que me la dieran, pero mientras no salga de aquí no hay problema, aunque yo debería decirles que no tomaran eso: se van a acabar el hígado y los riñones, para ustedes ya no hay repuestos disponibles.
Jandy le dio un pequeño golpe a Tim en el brazo.
—No le enseñes malos hábitos al niño —sonrió Tim.
—Llevamos treinta años tomando juntos, mujer, creo que ya es tarde para corregirnos mientras todos seguían riendo, Tim recordó algo y se giró hacia su hijo.
—Christian, no se te olvide pasar por Diana esta noche.
Christian asintió. —No se me olvida, papá.
Tim continuó, —Se va a quedar contigo en la casa del pueblo; se fue con su amiga Selena y seguramente saldrán tarde y no quiero que regrese sola al rancho.
—Yo la recojo, papá, no te preocupes por ella.
—Gracias, hijo. Ray levantó una ceja.
—¿Otra vez Diana se queda en el pueblo? Y te reías de mí, por cuidar a Mónica tu estas peor, porque yo aquí la vigilo a ratos, pero tú tienes que cuidarla como niñera casi todos los días, Tim asintió diciendo: —Es porque tiene clases temprano mañana y le queda más cerca desde la casa de Christian, Jandy sonrió con orgullo, —Además, así mi hija no tiene que conducir de madrugada por la carretera es peligroso, Frank dio otro sorbo a su "medicina" y negó lentamente con una sonrisa.
—Miren, nada más, cómo ha cambiado nuestra vida...
Se recargó en la silla observando la mesa repleta de hijos, sobrinos, primos y vaqueros, —Hace unos años esta casa estaba llena de niños corriendo por todos lados.
Miró a Ray, John, Christian, Mónica y Luke, —Ahora resulta que todos crecieron, sin dudarlo, Luke levantó la mano.
—Bueno... algunos seguimos portándonos como niños buenos, suegro. Frank soltó una carcajada.
—Eso nunca va a cambiar en esta familia
Y, por primera vez desde que había entrado dando órdenes y gruñidos, el viejo ranchero sonrió con auténtica satisfacción, para él, no existía mayor riqueza que ver aquella mesa llena porque aquella familia era el verdadero corazón del rancho Bulls Cowboys, aunque ninguno de ellos imaginaba que la llegada de las nuevas vecinas al antiguo rancho Morgan estaba a punto de alterar el destino de más de uno de los presentes.