Capítulo 1 Familia Peterson #3
—Todavía no eres nuestro cuñado, así que ten mucho cuidado con lo que haces….
—Estoy trabajando en ello, te lo aseguro, si por mi fuera ya lo seria…John cruzó los brazos.
—Pues trabajas muuuuy lentamente, pero en lugar de molestarse, Luke sonrió con toda la tranquilidad del mundo.
—No sé por qué se preocupan tanto; miró a Mónica con una sonrisa traviesa.
—Les aseguro que ayer, ella no se quejaba absolutamente de nada, sino todo lo contrario…Ray arqueó una ceja mientras Luke continuó, disfrutando cada segundo. —De hecho… hizo una pausa dramática; luego continuó diciendo: —… se veía de lo más feliz conmigo. Mónica abrió mucho los ojos.
—¡Luke! Cállate, le gritó Mónica mientras él la miró inocentemente y dijo: —¿Qué? No he dicho nada malo; ella sintió que las mejillas le ardían.
—¡Cállate! ¿Acaso no sabes que son unos chismosos?… además, señaló discretamente a Vicky —¡Está mi mamá presente! Luke miró hacia la cocina.
—¿La suegra? Caminó tranquilamente hasta Vicky y le dio un beso en la mejilla —Buenas noches, suegra Vicky le revolvió el cabello como si todavía fuera un adolescente.
—Buenas noches, hijo dijo mientras Ray abrió la boca, escandalizado
—¡¿Cómo que "hijo"?! Luke sonrió satisfecho gritó Ray
—¿Escuchaste eso? Hijo”, agregó Luke, cuando John negó con la cabeza.
—Mamá, no lo ayudes, por favor, luego no habrá quien lo aguante, si de por sí, ya se siente un Peterson, con ese comentario será imposible tratar con él…
—¿Ayudarlo? —respondió Vicky mientras servía otro plato de comida—. Lleva cinco años viniendo a esta casa, a todas horas del día, y utiliza más el sofá de la sala de la casa que ustedes; ya es parte de la familia, aunque no quiera, así que es mejor aceptarlo de una vez.
—¡Todavía no! —protestaron Ray y John al unísono. Jandy soltó una sonora carcajada.
—Ustedes dos son los únicos que siguen negándolo, Christian, que observaba la escena mientras terminaba de comer, negó divertido diciendo: —Es increíble, que ustedes no vean lo que es obvio, me alegro de no estar en sus zapatos, lo bueno es que Diana todavía es muy joven como para tener que andar lidiando con un cuñado como Luke recalcó, cuando Ray lo miró —Además todo el pueblo sabe que Luke y Mónica van a terminar casándose...
Luke levantó un dedo —...excepto ustedes dos.
Ray señaló a Luke y admitió: —No nos cae tan mal, a veces hasta nos hace reír con sus ocurrencias
—Claro que no les caigo mal; si no pueden vivir sin mí…yo también los quiero, chicos… —respondió Luke mientras se acercó a darle un abrazo a su cuñado.
—Solo queremos asegurarnos de que trate bien a nuestra hermana, haciendo que Luke dejara de sonreír por un momento y hablara con absoluta sinceridad.
—Eso nunca tendrán que dudarlo, futuros hermanos.
Primero me pegó un tiro antes de hacerle daño a ella; el silencio se hizo durante unos segundos y Mónica lo miró con ternura.
Ray intercambió una mirada con John, pero después carraspeó.
—Bueno... Luke arqueó una ceja, interesado en la explicación —Pero te advierto si la haces llorar...
John terminó la frase. —…te enterraremos en el bosque. Luke volvió a sonreír.
—¿Bueno? Eso significa lo que creo… —preguntó Luke sorprendido—.
—Qué bueno que me quieren; yo también los quiero a todos: son mi familia…
Jandy tomó un cucharón y señaló a los tres hombres.
—Ya es suficiente, les recomiendo a ustedes que dejen de hacerse los machos protectores, mi sobrina es la única que puede opinar en su propia vida y debemos dejar que lo haga como ella quiera…
—Luego miró a Luke y dijo: —Y a ti…. Futuro sobrino quiero decirte que si algún día lastimas a mi sobrina...
Luke tragó saliva: —… ellos solo te enterrarán porque yo me encargaré del resto —levantó el cucharón con una sonrisa peligrosa.
—Y lo primero que haré es que me aseguraré de que no vuelvas a caminar …
y toda la cocina estalló en carcajadas, Luke levantó nuevamente las manos.
—¡Con una familia política así, ni los delincuentes me dan miedo! Creo que han sido muchas amenazas en un minuto…
—Más te vale acostumbrarte —dijo Ray mientras volvía a sentarse. Porque si algún día te casas con nuestra hermana...Luke sonrió de oreja a oreja. —Es verdad lo que estoy escuchando: ¿Eso fue una aceptación? ¿Una aprobación? Ray negó con la cabeza, —¿Entonces?...
Ray suspiró resignado, —Solo digo que...
ya eres demasiado terco para desaparecer de nuestras vidas, y como no creo que te vayas pronto, más vale ir acostumbrándome, Luke soltó una carcajada y rodeó los hombros de Mónica con un brazo, ella fingió apartarlo otra vez, aunque esta vez no lo hizo con demasiada convicción, su madre Vicky observó a todos alrededor de la mesa y sonrió en silencio, la casa del rancho Bulls Cowboys era ruidosa, caótica y estaba llena de bromas constantes, pero, por encima de todo, era un hogar donde cualquiera que entrara terminaba convirtiéndose en parte de la familia.
Y Luke, aunque Ray y John se negaran a admitirlo, llevaba mucho tiempo ocupando ese lugar.
La tranquilidad duró exactamente diez segundos, cuando la puerta principal se abrió de golpe, y entró un vaquero de cabello oscuro plagado de canas grises, quien debía estar en los cincuenta, y habló con la autoridad que solo el patriarca de un grupo podría tener:
—¡Mañana quiero esas cercas terminadas antes del mediodía! ¿Me oyeron? la voz retumbó por toda la casa: —¡Y el que deje otra vez las herramientas tiradas va a dormir con las vacas! los vaqueros sonrieron sin siquiera levantar la cabeza.
—¡Sí, patrón! —Respondieron varios al mismo tiempo.
—¡Pues no me respondan! ¡Háganlo! Ray dejó el tenedor sobre la mesa.
—Ya llegó; mejor nos callamos... John negó con una sonrisa: —El huracán te va a lanzar a la calle, así que mejor boca cerrada.
El inconfundible sonido al cruzar la puerta fue de Frank Petersen, hombre alto, corpulento, con el sombrero cubierto de polvo y una barba que empezaba a llenarse de canas, imponía respeto con solo entrar en una habitación era el dueño del rancho Bulls Cowboys y llevaba tantos años dirigiéndolo con mano dura, y los vaqueros podían distinguir si estaba de buen o mal humor solo por la forma en que cerraba la puerta y esa tarde... no estaba precisamente de buen humor.
Caminando más lentamente detrás de él apareció Tim Peterson, su hermano, el esposo de Jandy y padre de Christian.
Tim era todo lo contrario a Frank: más tranquilo, paciente y de sonrisa fácil.
Siempre decía que alguien tenía que compensar el mal carácter de su hermano.
Frank terminó de dar dos órdenes más, antes de quitarse el sombrero, y luego caminó directamente hacia Vicky, su esposa.
Cuando estuvo frente a ella, su expresión cambió por completo.
Sacó una pequeña flor silvestre que llevaba escondida detrás de la espalda.
—Para la mujer más bonita del condado. Vicky sonrió con esa mezcla de ternura y resignación que solo daba una vida entera de matrimonio.
—¿Y ahora qué hiciste? Preguntó su esposa con sorpresa. Frank fingió ofenderse. —¿No puedo traerle una flor a mi esposa?
—Claro que sí puedes —dijo con una sonrisa mientras tomó la flor y la colocó detrás de su oreja, apuntando: —Pero normalmente lo haces cuando vienes de buen humor, y hoy no parece que así sea…Frank la besó en los labios.
—Hoy también, pero lo hago porque me da la gana…
—Mentiroso —contestó Vicky. todos sonrieron, sin pedir permiso y ella tomó a John del hombro: —Muévete, hijo ese lugar es de tu papá.
—¿Qué, pero por qué? Eso no es justo. Yo ya estaba sentado ahí desde mucho antes…. —Siempre me corren, eso es discriminación en toda la regla
—Tu padre se sienta aquí, recalcó su madre, porque tú eres joven. John terminó riéndose mientras cedía el asiento, Frank se dejó caer pesadamente en la silla, mientras Vicky comenzó a servirle un plato enorme. —¿Cómo te fue, amor? Preguntó su esposa
Frank tomó un pedazo de pan. —Hubiera ido mejor si ese par de inútiles hubiera hecho su trabajo —señaló con el pulgar a Ray y John. Los dos levantaron la vista al mismo tiempo. —¿Hablas de nosotros? Preguntó John
—¿De quién más? Hablaría, ya sabes que es su apodo cariñoso hacia nosotros…Ray abrió las manos. —No es excusa, pero es que fuimos al pueblo; teníamos algunos compromisos pendientes que no podían esperar más…
—¡Exactamente! Frank golpeó suavemente la mesa con el puño. —Se fueron al pueblo y dejaron sin terminar de alimentar al ganado —John frunció el ceño—. —Papá, solo faltaba el último corral, no exageres…