Capítulo Uno #3
—Si te soy sincera, yo también lo he notado. Tratas a todos los miembros de tu equipo como si fueran familia, excepto a tus asistentes. —Hizo una pausa y, con un tono más suave, continuó—: Perdona si me estoy metiendo donde no me llaman, pero ¿podría tener algo que ver con aquel incidente?
Respiré hondo.
Cinco años antes, había cometido un error garrafal: me lié con una asistente. Las cosas acabaron fatal.
—Es solo que no quiero que mis asistentes confundan la amabilidad con cualquier otra cosa.
—Eso me parece bien, pero quizás te estás excediendo.
Estaba seguro de que Dorothy tenía razón. Esa actitud era la razón por la que no lograba mantener a nadie en el puesto.
—¿Podrías darme un ejemplo?
—Sueles almorzar a solas con diferentes miembros de tu equipo, excepto con tus asistentes… ya sabes, desde aquella vez. Ellas se dan cuenta de esos detalles.
—Es cierto.
—Podría darte un millón de ejemplos —hizo una pausa y cambió de enfoque—. Conoces prácticamente toda mi vida, incluso la de mis hijos. Hablamos constantemente de nuestras familias y hemos desarrollado una gran confianza. ¿Puedes darme un solo dato personal sobre tu última asistente?
Dorothy tenía razón. Me devané los sesos y encontré uno:
—Estudió matemáticas.
—Ay, Anthony. Eso estaba en su currículum: no es personal —resopló—. Lo que quiero decir es que eres muy amable y cordial con el equipo, pero frío y distante con tus asistentes.
—No me había dado cuenta —admití con franqueza—. ¿Por qué no me lo dijiste antes?
—Me costó un tiempo darme cuenta. Y luego pensé que, tarde o temprano, tú mismo te darías cuenta.
—Pues claramente no.
—Mi único consejo es que trates a tus asistentes igual que al resto. Así, no parecerá que eres…
—Ya lo he pillado…
—Vale, vale.
—Deberías habérmelo dicho antes.
—Lo sé. Pero lo que pasó entonces me sorprendió tanto como a ti. Durante mucho tiempo, pensé que habías adoptado una actitud firme para evitar malentendidos. Ya sabes, para asegurarte de que la historia no se repitiera.
—Nunca volveré a cometer el mismo error —aseguré.
Tras un silencio, Dorothy añadió:
—Mira, no es que esté a favor de los romances en la oficina, pero con Annie simplemente tuvimos mala suerte.
Annie no era quien yo creía. Después de nuestra única noche juntos, amenazó con demandarme por conducta indebida si la dejaba. Estaba loca de remate.
—De todos modos, fue mi error. Jamás volveré a involucrarme con una empleada.
—Perfecto. En cualquier caso, nos pondremos manos a la obra de inmediato con la reclutadora, y espero tenerte una asistente para finales de semana.
—Gracias.
—Mientras tanto, yo te echaré una mano.
—Estupendo —acepté. La compensaría con una bonificación, ya que me sentía mal por haberla puesto en esa situación.
—Me imaginaba que te alegraría escucharlo —respondió con aire de satisfacción.
—¿Y por qué no puedes tú ser mi asistente personal? —pregunté de nuevo, como si no se lo hubiera preguntado ya miles de veces.
Ella se rió.
—Porque me encanta trabajar en Recursos Humanos.
—Ya —murmuré. Y además era excelente en lo que hacía.
—Disfruta lo que queda del domingo, Anthony.
—Gracias, tú también.
Tras colgar, llamé a Beckett.
Respondió enseguida:
—¡Hola, hermano! Has escapado por los pelos de las abuelas y Bella, ¿eh?
Me reí:
—¿Cómo demonios lo sabes tan pronto?
—Felix llamó para presumir de la pesca de hoy. Una cosa llevó a la otra y…
Típico…
—¿Quieres ir a tomar algo al Barrio Francés? Lo necesito —propuse.
—Claro.
Hice una nota mental para contarle lo que las abuelas habían dicho sobre ese ingrediente, la ambrosía.
Él había estado aún más intrigado que yo desde que mencionaron que tenían productos también para nosotros.
No era que él creyera que sus perfumes tuvieran poderes, pero ambos éramos muy cercanos a nuestras abuelas y nos gustaba complacerlas.
—¿Pasa algo en particular? ¿Te ha agobiado la familia?
—No. Mi asistente ha renunciado.
—¿Otra vez?
Gruñí. Definitivamente, necesitaba un Sazerac 4 .
—Sí. Y Dorothy acaba de decir que necesita una maldita reclutadora para conseguirme otra.
—Joder. Venga, me apunto. Quedamos para esas copas y me lo cuentas todo.
—Perfecto.
No podía creer que estuviera buscando a mi séptima asistente en lo que iba del año. Esta vez, iba a hacer las cosas de otra manera.
1 Nota del traductor: El Barrio Francés es el corazón histórico de la ciudad, célebre por su vibrante vida nocturna y sus pintorescos edificios con balcones de hierro forjado.
2 Nota del traductor: El Garden District de Nueva Orleans es un barrio histórico famoso por sus impresionantes mansiones anteriores a la guerra civil, sus amplios jardines y su exuberante vegetación.
3 Nota del traductor: La jambalaya es un plato de arroz icónico y vibrante de la cocina cajún y criolla de Luisiana, Estados Unidos, cocinado en una sola olla con influencias francesas, africanas y españolas.
4 Nota del traductor: El Sazerac es un cóctel clásico de Nueva Orleans, nombrado en honor a una marca de coñac y proclamado cóctel oficial de la ciudad. Generalmente se elabora con coñac o whisky de centeno, absenta, azúcar y amargos de Peychaud.