33 #2
Los gritos de placer de mi novia me estaban volviendo loco, conmigo jamás había gemido así, ni parecido, y comenzó a ponerse más violenta, mordiéndole la oreja, el hombro, los labios y después le soltó un salivazo en toda la cara, pero Juanlu la agarró duro por el pelo y se lo devolvió, escupiendo a mi chica en su rostro, y ella lejos de molestarse, le dedicó una sonrisa lasciva.
―¡¡¡Aaaaah, aaaaaaah, cómo me pone que seas tan hijo de puta!!! ―exclamó limpiándose con la mano y luego le restregó los dedos por sus labios.
Juanlu abrió la boca y se los lamió y después de un nuevo tirón de pelo, le soltó una buena cachetada en las nalgas.
PLAS
―¡¡Aaaaah, síííí, cabrón, pégame en el culo, dame másssss, aaaaah, aaaaaah!!
PLASS, PLASSSS, PLASSSSS
―¡¡Aaaaah, qué bueno, mmmm, joder, cómo follas, cabrón!! ―jadeó Lorena con la respiración muy acelerada, bajando un poco el ritmo. Era imposible que pudiera aguantar mucho más tiempo moviéndose con esa intensidad.
Se le caían los chorretones de sudor por el cuello, deslizándose varias gotas entre su canalillo, le brillaba el pecho por la humedad y los muslos también.
Lorena era todo sensualidad y se quedó unos segundos descansando, besuqueando a Juanlu por todos lados.
Luego me miró, jadeante, excitada, ansiosa, pero no me dijo nada, solo levantó una pierna y después la cadera.
La enorme polla de Juanlu salió de su interior y yo observé atónito, cómo le goteaba el coño a mi novia. Estaba empapada.
―Déjame sitio ―le pidió a mi compañero, comenzando a ponerse a cuatro patas en el asiento trasero―. Ahora quiero que me folles así ―le dijo apoyando las dos manos en mi muslo y mientras le decía esto, no dejó ni un instante de mirarme a los ojos.
El vestido del Shein ya era un guiñapo enrollado en su cintura, le colgaban las tetas a plomo y se le había corrido el maquillaje.
Mi novia no era ya más que un jodida puta y Juanlu se situó de rodillas detrás de ella, empuñó su erección y de un solo golpe de cadera se la volvió a meter sin miramientos hasta los huevos.
―¡¡AAAAAH, JODERRRRR, VAYA POLLAAAA, AAAAAH, AAAAAH!! ―gritó Lorena en el momento exacto que fue penetrada.
Las embestidas de Juanlu eran terribles y yo le miraba a los ojos a mi novia, que estaba disfrutando ese momento cada vez más cerca de su orgasmo.
―¡¡Aaaaaah, aaaaaaah!!, ¿te gusta, nene?, ¿te gusta cómo me folla?, aaaaah, aaaah, dime que síííí, aaaaaaah... ―y estiró el brazo, agarrándome la polla sin que me lo esperara.
―No, Lore, noooo, aaaaah, aaaaaah...
El contacto de su mano fue demasiado morboso, apenas me pegó cuatro sacudidas y después me la soltó, pero ya era tarde.
―Nooooo, nooooo ―protesté intentando detener mi inminente orgasmo, apretándome la base, en un último intento desesperado.
Y mi polla se puso más dura y un lefazo salió disparado, golpeándome el pecho. Una vez que ya no había remedio, comencé a masturbarme, dejándome llevar mientras me corría observando la sonrisa lasciva de Lorena.
―¡¡Aaaaaah, aaaaaaah, aaaaah, nene, aaaaah, muy bien, córrete, aaaaah, córrete!!, ¡¡joderrrr, qué cachonda me pone verte así!!, me tenéis demasiado cerda, cabrones... ―y al decir eso giró la cabeza hacia Juanlu, que la tenía bien sujeta de la cintura y de repente, mi chica detuvo sus movimientos.
―Estás bien? ―le preguntó Juanlu.
―Sí...
―¿Y entonces qué pasa?
―Uffff, sé que me voy a arrepentir de esto ―gimoteó mordiéndose los labios―. ¡Métemela por el culo!, ahora quiero que me folles por detrás, ¡¡quiero que me des por el culo!!
Os prometo que se me volvió a poner dura en cuanto escuché esas palabras. De hecho, creo que ni se me llegó a bajar. Subí la vista hacia Juanlu y el me miró con una actitud de sobrado. Le sacó la polla y se la agarró con la mano, azotando los glúteos de mi novia con ella.
―¿Estás segura, Lore?, aunque te corriste, al principio lo pasaste muy mal...
―Sí, joder, hazlo, pero muy despacio por favor ―gimoteó tirando ella misma de uno de sus glúteos.
―¿Te importa si me quito el condón?, la otra vez nos molestó mucho, acuérdate...
―Sí, vale, mejor... no te importa, ¿verdad, nene? ―y se inclinó hacia mí, dándome un beso en la boca―. Mmmmm, me pone mucho que sigas tan empalmado...
Y Juanlu se quitó el preservativo y lo tiró al suelo.
Luego dejó caer un salivazo entre los glúteos de Lorena y le clavó un dedo por detrás, intentando dilatar un poco su estrecho ano.
Tampoco se entretuvo mucho en los preliminares, porque Lorena no estaba para juegos y ella misma movió la cadera impaciente, apremiándole para que se la metiera.
―¡¡¡Aaaaaah, vamossss, vamosssss, aparta esos dedos o vas a hacer que me corra, vamos, métemela ya, aaaaah, métemela por el culo, mmmm!!!
Pero antes de hacerlo, Juanlu se inclinó sobre su espalda, manoseando sus tetas y buscó su boca para darse un morreo con ella.
―¡¡Te voy a destrozar, zorra!! ―le amenazó a ella, pero mirándome a mí a los ojos y le tiró con fuerza del pelo y le soltó otro salivazo en toda la cara, dándole de refilón y alcanzándome a mí también.
Me quedé de piedra, con los ojos abiertos de par en par, temblando mientras me limpiaba la saliva de mi compañero de la mejilla y él volvió ponerse de rodillas detrás de Lorena, mostrándome desafiante la erecta polla que le iba a meter. Luego la apoyó en su ano y empujó.
El grito de dolor de Lorena fue desgarrador.
―¡¡¡AAAAAH, AAAAAH, HIJO DE PUTAAAAA, MÁS DESPACIO, AAAAAAAH!!!
―¡¡Cállate, joder, yo sé lo que te gusta!!
PLASSS, PLASSSS, PLASSSSS
Y le soltó otros tres azotes bien duros sin dejar de empujar, y yo me asusté al ver los ojos de Lorena quedarse en blanco y su respiración se detuvo durante unos segundos.
―¡¡Ya está casi toda dentro!! ―y con otro golpe de cadera se la metió hasta dentro.
―¡¡¡¡AAAAAAH, AAAAAAH, AAAAAAAH, me has partido, cabrón, me has destrozado el culo!!!
―¡Que te calles la puta boca, joder! ―le ordenó Juanlu, soltándole cuatro embestidas duras y secas, hasta que volvió a quedarse con toda la polla incrustada en su recto.
Le dio unos instantes de tregua, para que Lorena se fuera a acostumbrando a ese dolor tan insoportable, pero mi chica no era capaz de recuperarse. Se mordía los labios, movía la cabeza desesperada y se giró hacia él.
―¡Creo que me has roto el puto culo, aaaaaaah!
―¿Quieres que la saque?
―No, no, noooo, ¡ni se te ocurra!, empieza a moverte, muy despacio, por favor, aaaah, aaaah, aaaaah, eso eso, muy despacio, eso esssss, ahora sí, ahora sííííí, eso essss, eso essss, aaaaah, aaaaah...
despacio, despacio, aaaaah, aaaaah, ahora sí...
―y poco a poco, se fueron acompasando los dos con unos movimientos muy suaves.
En unos segundos se le cambió la cara a Lorena y en cuanto recuperó el aliento, se metió la mano entre las piernas, comenzando a masturbarse.
―¡¡Aaaaaah, aaaaah, aaaaah, sigue a ese ritmo, voy a correrme, aaaaah, voy a correrme, no pares eeeeeh, fóllame así, eso essss, mmmmm, me encanta, me encanta que me folles el culo...