Un plan (casi) perfecto 33 #3
100%

33 #3

Y de repente me miró a los ojos y su cuerpo comenzó a temblar. Fue subiendo la intensidad de manera gradual y Lorena se pegó un tremendo orgasmo, chillando como una loca.

―¡¡¡AAAAAAH, AAAAAAH, AAAAAAH, DIOSSSSS, SÍÍÍÍÍÍ, AAAAAH, ME CORROOOO, ME CORROOOO, AAAAH, ME CORROOOOO!!!

Juanlu no le dio ni un segundo de tregua y siguió metiéndosela a ese ritmo medio, sin prisa pero sin pausa, hasta que Lorena dejó de gritar.

―Paraaaa, aaaaah, para yaaaaa, aaaaah... aaaaah, joder, me has roto, hijo de puta ―protestó mi novia, separándose de él, y la polla de Juanlu salió de su culo.

Ya solo faltaba él por correrse, y su enorme verga seguía igual de dura que al principio de la noche. Entonces vi que la situaba entre las piernas de Lorena. El muy cabrón se la iba a meter otra vez, pero sin condón.

Se iba a follar a mi novia a pelo.

―¡Joder, Lorena, estoy a punto de correrme!, ¿puedo metértela así?

Ella me miró para que yo diera el visto bueno, pero en mi cara debió ver lo asustado que estaba.

―Sssssh, no te preocupes ―me susurró acariciándome la mejilla―. Vale, métemela así ―le dijo en alto sin dejar de mirarme a los ojos.

En ese momento establecimos una conexión increíble y no nos hizo falta ni hablar. Los dos estábamos pensando en lo mismo.

Y Juanlu aprovechó la calentura que teníamos y penetró a mi novia por el coño desde atrás, sujetando bien su cintura.

Todavía tuvo aguante y le pegó una follada tremenda durante cuatro o cinco minutos más, y Lorena volvió a correrse.

Después me agarró la polla y comenzó a masturbarme esperando que él terminara.

―Aaaaaah, aaaaah, no puedo másss, mmmmmm, ¿dónde queréis que me corra? ―nos preguntó Juanlu a los dos.

Esta vez, al borde del tercer orgasmo, fui yo el que contestó.

―¡Córrete dentro de ella!

Y al decir eso, mi polla explotó sobre mi cuerpo, al ritmo al que me pajeaba Lorena.

―Muy bien, nene, aaaaah, aaaaah, aaaaaah, vamos, aaaaah, y ahora te toca a ti ―le pidió mi chica, girándose después hacia él―. ¡¡Córrete, cabrón, córrete!!

―¡¡Uffff, sííííí, joderrrr, AAAAAH, AAAAAH, AAAAAH, TOMAAAA, AAAAAH, AAAAH, TOMAAAAA, AAAAH!! ―jadeó Juanlu, con un último golpe de cadera, derramándose por completo en su interior.

―¡¡Mmmmm, síííí, córrete, córrete, vamos, échamelo todo, mmmmm, me encantaaaa, aaaaah, me encanta!! ―gimió Lorena.

En ese instante nos miramos Juanlu y yo. Se estaba corriendo dentro de mi novia y me miró desafiante, en un orgasmo interminable, mientras sus cuerpos temblaban todavía acoplados.

Cuando finalizó se dejó caer hacia atrás, le costaba respirar y Juanlu también estaba sudando a chorros. Vi cómo su polla salía empapada del interior de mi novia, y entre las piernas de Lorena comenzó a escurrir su semen, cayendo sobre el asiento.

―Joder, tío, me has llenado por completo... ―murmuró ella, acariciándose el coño.

―¡Ufff, ha sido una pasada, vaya polvazo! ―exclamó Juanlu―. Ha estado de puta madre... ―y le soltó una cachetada en el glúteo.

Entonces Lorena se colocó el tanguita a cuatro patas y luego se dio media vuelta, sentándose a mi lado con las tetas fuera del vestido.

―Vamos ahora a mi casa... ―me dijo pasando un dedo por mi pecho para recoger un poco de semen y luego se lo metió en la boca―. Quiero que me folléis los dos otra vez, ¿vale?

Salí rápido del coche después de limpiarme y como me había pedido Lorena, conduje mientras ellos en la parte de atrás, fueron todo el camino comiéndose la boca.

Mi chica ni tan siquiera se molestó en guardarse las tetas dentro del vestido y Juanlu no dejó de sobárselas ni un segundo, lo mismo que su culo, pero Lorena tampoco es que se estuviera quieta y le fue pajeando hasta que por fin llegamos al destino.

Ellos miraron extrañados por la ventanilla, pues estábamos en casa de Juanlu y antes de que dijeran nada, me adelanté.

―Yo me voy ya para casa, no quiero seguir con esto... ―les anuncié.

―¡Marcos!, pero habíamos dicho que... ―intervino mi chica.

―Vosotros podéis hacer lo que queráis, eh, pero yo he terminado...

―Si tú no vienes, yo tampoco ―aseguró Lorena―. Bueno, pues nada, es mejor que lo dejemos aquí, el lunes nos vemos, ¿vale?, ya hablamos... ―le dijo a Juanlu y le soltó un beso en la mejilla antes de que él se bajara del coche.

―Vale, de acuerdo, ciao, tío ―fue lo único que me dijo mi compañero dándome una palmadita en el hombro y después ella se recompuso el vestido, salió del coche y se montó a mi lado.

Una vez que ya dejamos a mi compañero, nos fuimos solos y Lorena me puso una mano en la mejilla, mirándome como si le diera pena.

―¿Estás bien, nene? ―me preguntó acariciándome y se inclinó sobre mí, para darme un besazo bien cariñoso.

―Sí, claro...

―¡Uffff, ha sido increíble, muchas gracias por todo! ―exclamó mirándose en el espejo del quitasoles, tratando de arreglarse un poco el pelo―. ¡Joder, qué morbo, te lo juro que todavía estoy temblando!, esto hay que repetirlo, eh..., ¿te quedas hoy a dormir en casa y lo hablamos?

Continuará...

Próximamente, Un plan (casi) perfecto 2.

(Octubre 2026)