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Juanlu le acarició el pelo y se me quedó mirando, esperando mi respuesta.
El muy cabrón sabía que Lorena estaba dispuesta a cualquier cosa y yo ya solo era el pobre cornudo que decía que sí a todo.
Como no contestaba, mi chica se apartó el tanguita, mostrándome su culo desnudo y le soltó un sonoro beso en la punta de la polla antes de girarse hacia mí.
―¡Vamos, nene, cómeme el ojete, por favor!, necesito que me lo comas, aaaaah, aaaah, vamosssss ―suspiró, tirando de uno de sus glúteos para que viera su ano y después lo soltó, metiendo esa mano entre las piernas y se dio una caricia furtiva entre los labios vaginales.
Movía sus caderas ansiosa de lado a lado y sin poder resistirlo más, se agachó en el regazo de Juanlu y rodeó su glande con la lengua varias veces.
―Vamos, neneeee, aaaaah, aaaaah... por favor ―gimoteó y abrió toda la boca, clavándose el pollón de Juanlu hasta la garganta.
Apenas pudo meterse la mitad debido a su tamaño y comenzó a hacerle una mamada deliciosa, como solo ella sabía hacer.
―Mmmmm, joder, ¡qué bien la chupas, zorra!, uffff, joderrrr, mira que he estado con tías, pero te aseguro que ninguna la come igual que tú novia ―me dijo Juanlu bajando los tirantes de su vestido, para que sus tetas se quedaran colgando y después le agarró por el pelo.
Y al escuchar esas palabras, me agaché detrás de Lorena, separé sus cachetes con las manos y hundí mi cara entre sus glúteos, alcanzando su pequeño agujerito con mi lengua.
―¡¡¡Aaaaahggg, joderrrr, síííí, síííííí!!! ―exclamó Lorena, que tuvo que sacársela de la boca al sentirme detrás.
―¿Te gusta mi polla, eh? ―le dijo Juanlu, volviéndose a chulear con mi chica.
―Síííí, mmmmm, ¡Diossss, me gustan las pollas grandes!, ¡¡mmm, me encantan las pollas así de grandes!!
Eso no sé si fue otra indirecta hacia mí o lo soltó realmente sin pensar debido al estado de su calentura, pero escuchar eso mientras yo le comía el culo y ella le chupaba la polla a mi compañero de trabajo, lo interpreté como una tremenda humillación, que lo único que consiguió fue que se me pusiera más dura.
Y yo seguí percutiendo su ano con mi lengua, soltándole lametazos de arriba abajo, tirando de sus glúteos hacia fuera y abriendo bien ese culo con mis manos.
Mientras hacía eso, no podía ver cómo se la chupaba, pero solo con escuchar el ruido de su boca succionando esa tremenda polla, ya hacía que me palpitara sin tocármela.
Abandoné su culo solo para mirar unos segundos y me encontré a Juanlu estrujando sus tetas, manoseando las ubres que le colgaban y a Lorena meneando su polla sin dejar de pegarle lametazos en el capullo; luego se la pasó por todo el tronco y le soltó un salivazo en el glande, que recogió a continuación con la lengua.
Alternaba todas esas caricias jugando además con la mano que tenía libre, que ahora le acariciaba los huevos y cuando ya la tenía bien dura, se la volvía a meter en la boca, clavándosela hasta el fondo.
Hasta su puta garganta.
Ya lo había dicho Juanlu, y no le faltaba razón, mi novia era una experta mamadora y en ese momento, estaba tan cachondo, que tuve la tentación de incorporarme y follármela desde atrás.
Allí tenía el culo y el coño de Lorena, expuestos, ofreciéndose para mí con el tanguita apartado y cuando fui a quitárselo del todo, ella echó el brazo hacia atrás y me lo impidió.
―Noooo, no hagas eso... a Juanlu le gusta que me lo deje puesto...
―y acto seguido abandonó su posición a cuatro patas y le pasó una pierna por encima, montándose encima de él―.
Ven, nene, siéntate aquí, mmmmm, quiero que veas cómo me la clava...
―me pidió dando unos golpecitos con la mano en el asiento, justo al lado de Juanlu, que volvió a apartar su tanguita.
―Uffff, no puede más, está que se derrite, tío... ―me dijo mi compañero, sujetándose la polla con la mano.
Lorena se movía delante y atrás, rozándose con esa verga caliente que se deslizaba entre sus labios vaginales y yo pasé dentro del coche y cerré la puerta.
Aunque hacía calor, me dio igual, solo quería hacer ese momento más íntimo, y la tenue luz del coche se oscureció un poco, al entrar menos claridad de las farolas del polígono.
Los gemidos de Lorena me estaban volviendo loco, no paraba de mecerse, apretándole la cabeza contra su pecho, restregándole las tetas por la cara, y moviendo su pequeño trasero en círculos.
―No te importa que me la folle, ¿verdad? ―y Juanlu me miró serio a los ojos, por lo que esta vez no supe si me lo estaba preguntando de verdad o me estaba vacilando el muy hijo de puta.
―Espera, espera, no me la metas todavía, mmmmm, vamos, nene, sácate la polla, quiero ver cómo te pajeas... ―me pidió Lorena, acariciándome el paquete.
―A mí no me importa, eh ―dijo Juanlu como si tuviera que darme permiso.
Y yo me abrí el pantalón y sin dudarlo, me la saqué delante de ellos. Estaba calentísimo viendo a mi novia a punto de ceder y en ese momento deseé que por fin se dejara caer y se insertara la tremenda polla de mi compañero de trabajo.
―Mmmmm, sí, eso essss, muy bien, nene, aaaaaah, aaaaah ―jadeó Lorena al ver que había comenzado a masturbarme a su lado―. Aguanta, vale, tú míranos y no te corras, ehhhh... ―y me pasó un dedo por la mejilla, para luego centrarse definitivamente en Juanlu.
Rodeó su cuello con los brazos y se quedaron mirando antes de darse un morreo de apenas dos o tres segundos.
―¿Quieres follarme ya? ―le preguntó Lorena.
―Sí, claro que quiero follarte...
―Ha pasado un año desde que...
―¡¡Uffff, todavía me acuerdo!!
―¿Sí?, ¿te acuerdas?
―Pues claro, joder, ¡¡lo pasamos de puta madre!!
―Te gustó, ¿eh?
―Por supuesto que me gustó, fue tal y como me lo había imaginado, no me defraudaste en absoluto, al contrario, superaste mis expectativas...
―¿Y todavía te acuerdas de lo que hicimos?, este año te has follado a muchas...
―Pero ninguna como tú ―jadeó Juanlu manoseando sus tetas otra vez―. Ufff, tío, tienes mucha suerte, Lore folla de puta madre ―me soltó el muy cabrón, volviendo a besarse con ella.
―Ufffff, ya no puedo másss, nene ―jadeó mi novia estirando el brazo para agarrarme la polla.
Fueron solo tres o cuatro sacudidas, pero suficientes o me hubiera vuelto a correr encima y enseguida volvió a su anterior posición, rodeando el cuello de Juanlu con sus brazos.
―¿Quieres ver cómo me folla?, mmmm, quiero que me lo pidas ―ronroneó la muy zorra, sin dejar de mover el culo en círculos sobre su polla.
Estaba a punto de ceder.
Lo que me impresionaba era la sangre fría de Juanlu, que se resistía a la tentación sin precipitarse, esperando su momento y se sujetaba la polla, dejando que Lorena se la restregara justo a la entrada.
―Valeeee, ahora sí, aaaaah, ya no puedo más, mmmmm, venga, ponte un condon y métemela ―le pidió mi chica al oído y volvió a mirarme―. Vamos, nene, ¿no lo vas a decir?, está bien, no pasa nada, pero esto es lo que quieres, ¿verdad? ―y me miró con compasión, acariciándome la mejilla.
Después se inclinó y cogió su bolso del suelo para sacar un condón. Lo tenía todo preparado. Y en ese instante no tuve ninguna duda de que Lorena había salido de casa con la firme idea en su cabeza de follarse a Juanlu delante de mí.
Yo estaba nervioso, con la polla en la mano, excitadisimo, apenas me la podía tocar muy despacio y la mayor parte del tiempo solo me la sujetaba, dándome alguna pequeña sacudida para no volver a correrme.
Entonces sucedió.
Lorena se echó un poco hacia atrás, sentándose en sus muslos y fue desenrollando el condón en la polla de Juanlu. Lo hizo a cámara lenta, recreándose en ese momento, y mientras se la cubría entera con el látex, me echó una última miradita.
Ya estaba lista y mi novia se mordió los labios.
―Uffff, no puedo másss ―repitió de nuevo y levantó la cadera, situando la polla de Juanlu justo en la entrada de su coño.
Para que yo lo viera bien, ella apoyó el pie izquierdo en el asiento, se inclinó hacia el otro lado y yo me agaché un poquito, viendo cómo la polla de Juanlu comenzaba a desaparecer poco a poco en el interior de mi novia.
Centímetro a centímetro fue entrando en su coño y a pesar del tamaño, se deslizó hasta el fondo con una suavidad exquisita.
Hasta que los glúteos de Lorena aplastaron sus huevos.
―Aaaaaaa, joderrrr, qué rico, nene, aaaaah, sííííi, ¿lo has visto?, aaaaah, me la ha metido, mmmm, ya me la ha metido ―ronroneó Lorena, acariciándome el pelo, para luego centrarse definitivamente en Juanlu y aumentar progresivamente el ritmo al que le cabalgaba.
En unos pocos segundos alcanzó la velocidad de crucero y se pusieron a follar como locos delante de mí.
Era impresionante el movimiento de cadera de mi novia y el ritmo al que botaba sobre esa enorme polla, que la debía estar destrozando con su tamaño.
Yo ya solo podía sujetármela admirando ese espectáculo, viendo las tetazas de Lorena bambolearse descontroladas y las manazas de Juanlu sobre sus glúteos, clavándole los putos dedos.
De vez en cuando se comían la boca dos o tres segundos sin bajar el ritmo y luego dejaban de besarse, mirándose a los ojos, compenetrados, sincronizados en una follada casi perfecta. Y yo a su lado, asistía incrédulo a la primera vez que mi novia se acostaba con otro.
La primera vez que Lorena me hacía un puto CORNUDO.
Debía parecer muy patético, gimoteando a su lado, sujetándome la polla, mucho más pequeña que la de Juanlu, sin tan siquiera poder meneármela, o me correría de manera inmediata.
Y lo que más me jodía, es que el muy cabrón tenía un aguante descomunal, no creo que cualquier otro tío hubiera podido soportar mucho la cabalgada infernal de Lorena y él llevaba ya cinco minutos como si nada.