Un plan (casi) perfecto 31
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―Sí, quiero que me lo digas, porque está claro que hoy sobro aquí desde el principio... tú verás, Lorena, si quieres estar con él, dímelo y esto se acabó... ―le di un ultimátum antes de que comenzara a hablar.

―No pensé que te lo fueras a tomar así, me imaginé que estarías más receptivo, más excitado, porque yo estoy, ufffff...

―Siento no estar igual que tú...

―Pues no lo entiendo, en serio, porque no te has corrido, ¿no?

―Joder, que no, ¡deja de decir eso!

―Venga, nene, vamos a tranquilizarnos, lo estamos pasando genial...

―Sobre todo tú...

―Y tú también, no me digas que no estás cachondo, te conozco muy bien...

, y yo ni te imaginas cómo estoy ―resopló como si le costara hablar―, antes cuando me habéis rodeado entre los dos y os he sentido juntos, ¡ufff, madre mía!

, ¡me he empapado enterita!, ¡te juro que nunca había sentido nada parecido!

―y al mirarla a los ojos comprendí que no era una frase vacía.

Lo decía muy en serio.

―No me voy a quedar de brazos cruzados viendo cómo te enrollas con Juanlu, es mi compañero y el lunes voy a tener que trabajar con él, y el martes y el miércoles, y así muchos años... ¡es humillante!

―¿Y qué lo mismo te da?, ¿por qué te importa tanto que sea con Juanlu?, mañana íbamos a hacer lo mismo, ¿no?, es lo que te gusta, verme con otros, ¿y entonces...?, ¿qué problema hay que sea con él?

―Joder, no es lo mismo, no es ni parecido, no quiero verte con Juanlu, puede ser con cualquiera, ¡mira que tienes tíos para elegir y tiene que ser precisamente con él!, además, pensé que no te gustaba, me lo has repetido mil veces, ¿no decías que solo era un amigo y que no sentías nada?

―Claro, es solo un buen amigo, y tú eres mi novio, no lo olvides, si estoy contigo y no con él será por algo, ¿no?, jamás podría salir con Juanlu, no me atrae para nada en ese aspecto...

―Pero te da morbo estar con él...

―Sí, podría decirse así, me gusta cómo me mira, cómo me desea, se le ocurren cosas que...

no sé, ¿has visto antes cuando me ha metido la mano por la espalda y ha tirado de mi tanguita?

, ¡joder, ha sido increíble!... y yo sabía que tú estabas ahí detrás, mirando, viéndonos juntos y ufffff...

¡eso me ha puesto cachondísima, nene!, ahora estoy que me derrito, haría cualquier cosa que me pidieras...

, y lo que te he dicho es verdad, nunca he pensado en Juanlu como pareja, pero vale, sí, reconozco que me gusta cómo folla y lo guarro que es...

―¡Joder!, muy bien, y ya que estamos siendo sinceros, ¿de verdad solo has follado una vez con él?

―Sí, eso es cierto, solo ha sido una vez....

―¿Y por qué nunca repetiste si te gusta cómo folla...?

―Porque Juanlu es un cabrón, aquel día se dio y ya está, él cada semana se acostaba con una distinta y yo no quería que se confundiera..., y tampoco me hacía falta, si me apetecía echar un polvo había muchos tíos, solo tenía que abrir el Tinder y en 30 minutos ya tenía tres o cuatro disponibles...

―¿Y lo de aquel viernes?, te recuerdo también que...

―Eso fue distinto, vale, reconozco que me equivoqué y metí la pata, pero no follamos...

―Porque se corrió en tu boca...

―Por lo que fuera, pero no lo hicimos...

―Me reconociste que esa noche te hubieras acostado con él...

―Sí, habíamos bebido y llevábamos toda la noche juntos, Juanlu no dejaba de provocarme, de tocarme, ya te he dicho que es un cabrón, sabe lo que tiene que decir en el momento adecuado, y en eso es muy bueno...

y yo tenía muchas ganas, casi tantas como ahora ―murmuró mordiéndose los labios―.

Solo hacía que pensar en el día que estuvimos juntos y aquella vez me gustó, me gustó mucho...

―Y hoy quieres repetir...

―Lo que tú quieras, pero no podemos tener dudas con esto, nene, tenemos que querer los dos lo mismo, esto fortalecerá mucho nuestra relación, ¡lo único que te pido es que ahora que hemos llegado hasta aquí no la jodas!

, ni se te ocurra largarte, eh... la noche no se ha podido quedar más perfecta para lo que queremos...

―Para lo que quieres tú... ―puntualicé.

―A mí lo que me pone cachonda de verdad es que tú estés aquí y me veas con otro, me da igual que sea con Juanlu...

―Pero a mí no, joder, Lorena... tú lo has dicho antes, somos compañeros de trabajo, ¡los tres!, y si hoy nos dejamos llevar, ¿qué pasaría después?, no sabríamos las consecuencias, él no tiene nada que perder, pero yo sí, y tú también..., ¿o es que no te importa lo nuestro?

―Joder, pues claro que me importa y no quiero perderte...

―No podemos hacer esto con Juanlu, lo siento, Lorena...

―Estás muy nervioso, no paras de temblar, ¿te crees que no me doy cuenta?, piénsalo bien, porque lo que vas a sentir hoy, no lo vas a sentir con ningún otro tío... es mucho más morboso que sea con Juanlu, ¿no lo entiendes?,

―Ya lo sé, pero no estoy dispuesto a cruzar esa línea roja, Lorena, ¿no ves que esto es una locura?

―Ya nos hemos enrollado delante de ti, ya hemos cruzado esa línea roja, al menos dime la verdad, ¿te ha puesto cachondo vernos o no?

―Sí ―susurré agachando la cabeza.

―Es lo que te decía, has sentido algo demasiado intenso, demasiado fuerte, no estabas preparado para eso y te has asustado...

―Sí, puede ser...

―Tienes que tranquilizarte un poco, vete al baño, refréscate, échate un poco de agua por la cara y luego haz lo que quieras, míranos si eso es lo que te pone, no me importa que te quedes ahí, separado como antes, tómate todo el tiempo que necesites y después vienes hasta nosotros y me dices lo que te pida el cuerpo, y yo lo haré, te lo prometo...

―Lorena, por favor...

―Llegaré hasta donde me digas, pero quiero que tengas bien claro, que hoy estoy dispuesta a todo...

―Lorena...

―Venga, nene, no te vayas ahora ―me suplicó acariciándome el paquete por encima del pantalón―. Relájate y haz lo que te he dicho, vete al baño y cuando regreses, yo estaré con Juanlu, nos tomamos la última y tú nos miras, sabes que eso te va a volver loco, ¡lo estás deseando!

―¿Te vas a enrollar con él?

―Puede que sí, no quiero que se me pase el calentón y me pone muchísimo hacerlo delante de ti, sabiendo que tú estarás mirando, uffff, seguro que ya la tienes dura...

―¿Y después?

―Y después lo que surja, ¿quién sabe?, podemos ir a mi casa y tomarnos la última..., ¡los tres juntos!, entonces, ¿estas de acuerdo?

Luego retrocedió unos centímetros y se me quedó mirando a los ojos. Ella ya sabía que prácticamente me había convencido.

―Buen chico ―me dijo acariciando mi mano, y antes de separarse de mí me soltó un beso en la mejilla―, y ahora vete al baño y refréscate un poco, cuando salgas yo estaré con él...

Se dio media vuelta y caminó decidida hacia Juanlu.

Yo me quedé mirando su espalda, su culo, sus caderas contonearse y de repente me vi allí solo.

Plantado. Ni tan siquiera esperé a que llegara a su altura y le hice caso a mi chica, escapándome al baño para echarme un poco de agua por la cara y el cuello.

Tenía mucho calor y estaba muy nervioso, como si la situación me estuviera sobrepasando por completo.

No sabía cómo me había dejado convencer con Lorena y no recordaba que en ningún momento le hubiera dado el visto bueno a que ella continuara zorreando aquella noche con Juanlu, pero cuando salí del baño ya los vi juntos en la pared en la que antes estuve yo apoyado.

Y sin prisa, intentando no agobiarme, respiré hondo, me acerqué a la barra y me pedí una Coca-cola.

Otro siete euros. En lo que me servían, un tío grande y trajeado que no me dio muy buena espina, se me quedó mirando con cara de pocos amigos y yo cogí el vaso y busqué un sitio apartado, donde no llamara mucho la atención y pudiera ver bien a Juanlu y a mi novia.

Apoyé el refresco en una mesa pequeña y alta y me quedé frente a la parejita.

Los tenía bastante cerca, como a unos cinco metros más o menos y los veía bastante bien, aunque había unas cuantas personas entre ellos y yo.

Juanlu parecía algo más calmado después del espectáculo que habían dado antes en la pista de baile, y solo tenía una mano apoyada en la cintura de mi novia.

Parecía que le estaba pidiendo explicaciones a Lorena y su conversación no eran tan pausada como me había supuesto, juraría que estaban medio discutiendo y de repente Lorena se giró hacia mí y me vio entre la multitud; luego le dijo algo a Juanlu y este también me miró.

Apenas repararon unos segundos en mi presencia, porque luego siguieron con su disputa y sin que me lo esperara Lorena tomó la iniciativa y buscó la boca de Juanlu, soltándole un pico.

De repente se le cambió la cara y pude leer en sus labios que le decía a mi chica algo así como “¿y esto a que ha venido?”, y Lorena se encogió de hombros y se acercó más a él.

Sus labios se quedaron casi pegados y estuvieron unos segundos así, mirándose fijamente, “¿estás segura?”, y ella le dijo que “sí”.

Podía notar lo cachonda que estaba Lorena y es que desde mi posición, sus tetas todavía se veían más grandes de lo normal.

Ese escote lucía muy poderoso y a la vez vulgar, y los pezones cada vez se le transparentaban más por debajo de la tela.

Y Juanlu acarició su culo, magreándoselo cuando sus labios entraron en contacto.

Comenzaron con un beso lento, pero enseguida se desbordó la pasión entre ellos y se comieron la boca de manera desenfrenada, las lenguas de uno se colaban en la boca del otro y las manos de Juanlu ya no solo tocaban su trasero, también le sobaba las tetas, mostrándole al resto de presentes cómo se le bamboleaban sin el sujetador.

El cabrón apoyaba la palma de la mano por debajo de su pecho y empujaba hacia arriba, para luego soltarlo y que este botara descontrolado al caer a plomo.

Y luego volvía repetir la operación, alternando de uno a otro.

Aquellas tetas, eran sin duda alguna, las más llamativas de todo el local, y Juanlu se lo hacía desear al resto, exhibiéndose, como el que se pasea con un Ferrari por el centro de la ciudad.