30 #3
Un tanguita de guarra. Y eso era como que no llevara nada.
Fue demasiado obsceno ver cómo la manoseaba de esa manera delante de todo el mundo.
En público. Aquella zorra que se dejaba sobar el culo era mi chica.
Era mi novia. Y yo estaba enamorado de ella, pero no hice nada.
Solo contemplé cómo Juanlu le agarraba con ganas los glúteos, apretándoselos hacia arriba, primero uno y luego el otro, se intuían sus manos bajo la tela del vestido, tirando de su culo con ganas y Lorena tuvo que detener el beso con él, gimiéndole en el cuello mientras se dejaba manosear como una ramera, dando un espectáculo dantesco en ese local tan exclusivo.
A esas alturas de la noche, ya todos sabían en aquel sitio quién era la morena pequeñita de los pechos grandes.
Todo mi mundo se reducía a ese momento entre Lorena y Juanlu, pero no estábamos solos y una pareja a mi lado les observaba con atención y hablaban entre ellos, comentando el extraño juego que nos traíamos entre los tres.
Me dio mucha vergüenza cuando me miró la chica con una sonrisa traviesa y de repente, esa desconocida le dijo al que estaba a su lado.
―Estoy convencida de que ese es su novio, seguro...
―¿Tú crees?
―Estoy segurísima...
Y al volverme hacia Lorena y Juanlu, mi compañero no solo le seguía sobando el culo a Lorena, es que todavía fue a más y no se le ocurrió otra cosa, que agarrar su tanga y tirar con fuerza hacia arriba.
¡Aquello fue grotesco!
La tela del tanguita de mi novia, apareció por encima del vestido y él le soltó un par de tirones secos, para luego comenzar a masturbarla así, con movimientos más sutiles, incrustándoselo en el coño y cuando Juanlu me miró de nuevo, dejó de hacer eso, colando otra vez la mano por su espalda bajo la falda, colocándole bien el tanguita entre los glúteos, para luego retirar la mano, soltarle una cachetada en el trasero y volver a lanzarse a su boca.
Tuve que dejar de mirar o me hubiera corrido encima.
Mi polla ya me había palpitado un par de veces y me estaba avisando seriamente.
Entonces decidí actuar. Si ella quería comportarse como una puta, estaba en su derecho, pero yo no podía consentir esa falta de respeto hacia mí, tanto de ella como de mi compañero y avancé un par de pasos y contemplé unos segundos cómo se morreaban.
Era como si Lorena se hubiera olvidado de que yo estaba allí.
No entendía nada, cómo habíamos llegado a ese punto en tan poco espacio de tiempo y le puse una mano en el hombro, apartándola de Juanlu.
―¡¿Pero, qué estáis haciendo?! ―les pregunté en alto y mi chica pareció salir del trance en el que se encontraba.
―Joder, nene, ¿qué pasa...?
―¿En serio me lo preguntas?, os estáis enrollando en mi puta cara...
―¿En tu cara?, ¿qué dices?, pero si esto es un juego entre los tres, ¿no?, es lo que habíamos hablado, además, has empezado tú, me has metido el dedo por debajo de la falda, pensé que estabas de acuerdo con esto y era lo que querías...
―Noooo, yo, yo, solo he... ―tartamudeé mientras Lorena tiraba de su falda hacia abajo, colocándose el vestido.
―¿Qué pasa?, ¿es que hoy no quieres mirar?―me soltó Lorena, que parecía muy enfadada con mi interrupción―. O es que te has... ¡no me jodas que te has corrido ya!
―¿En serio me sueltas eso delante de él?, yo me largo, haced lo que es dé la puta gana...
―No, perdona, perdona, no quería decir eso... ―me pidió Lorena.
―¡Vete a la puta mierda, tía!, no me puedo creer que me estés haciendo esto con...
―Vale, vale, vale, un poquito de calma ―intervino Juanlu―, tampoco hace falta que te pongas así, Marcos, ni que le hables tan mal, eh...
―Esto es una cosa entre mi novia y yo, tú no te metas...
―Solo lo estamos pasando de puta madre y ya está, tío, tranquilízate, joder, hemos venido a celebrar que... ―continuó Juanlu.
―Sí, a celebrar el primer aniversario del día que te follaste a mi novia...
―¡¡¿Quéééé...?!! ―me miró sorprendido.
―Sí, ahora no te hagas el tonto, lo sé todo, aunque preferiría que me lo hubieras contado tú, ¿o te crees que no sé que te has acostado con Lorena?
―¿Otra vez con eso?, ya te dije que fue hace mucho tiempo, y que ni tan siquiera te conocía, venga, nene, ¡no me fastidies!, eso ya lo habíamos hablado... ―me recriminó Lorena.
―Joder, tío, lo siento, pensaba contártelo, pero es difícil encontrar el momento para una cosa así, ¿no te parece?
, y eso pasó hace tiempo como ha dicho ella, Lorena tiene razón, tú ni tan siquiera trabajabas en el hospital...
¿entonces es por eso que estabas así conmigo?
, claro, soy un idiota, me lo podía haber imaginado...
―¿Qué pasa?, es que te gusta, ¿verdad?, te tengo muy calado ya, he visto a muchos como tú...
―No digas tonterías, Marcos, te tengo mucho aprecio...
―Si me tuvieras mucho aprecio, no querrías follarte a mi novia, vas de que eres su amigo, quedáis a tomar unas cervezas, os echáis unas risas y lo único que estás buscando es la más mínima ocasión para emborracharla y volver a follártela, ¿ese es el aprecio que me tienes?
..., pero vamos, visto lo visto, por mí no hay ningún problema, podéis hacer lo que os dé la gana, yo me voy a pirar de aquí, ¡y tú me has decepcionado! ―le solté a Lorena.
―Deja de decir tonterías, nene, no quiero que te vayas a ningún sitio, por favor ―me pidió tirando del cuello de mi camiseta para después soltarme un pico―. Venga, vamos a hablar ―me dijo Lorena y me dio la mano, apartándonos unos metros de Juanlu.
Se situó frente a mí y me rodeó el cuello con las manos.
―Dime qué es lo que quieres y sé sincero, por favor... ―me pidió Lorena.
―No, dime lo que quieres tú, aunque no hace falta, porque ya lo estoy viendo.
―Está bien, ¿en serio quieres saberlo? ―me preguntó ella, y mi polla volvió a palpitar bajo mis pantalones...