Un plan (casi) perfecto 19 #2
46%

19 #2

―Me encanta verlos siempre juntos, se llevan tan bien...

no sé cuál de los dos es más mono... ―me soltó como si nada―.

Aunque contigo también hace muy buena pareja, eh...

, ¡ay, Marcos!, se ve que eres un chico genial, aquí tan tranquilo, viendo a tu novia bailar con otro...

yo no lo llevaría tan bien ―me soltó con una pluma exagerada, y es que en cuanto bebía, le salía su lado más loca y femenino.

―¿Y cómo quieres que esté?, no me importa en absoluto, solo se lo están pasando bien...

―Sí, claro, es lo normal, y allí está María, ¿has visto cómo los mira?, sabes que está enrollada con Juanlu, ¿no?, me encantan estos marujeos del hospital...

―Hoy no parece muy contenta...

―Normal, el cumpleañero no le ha hecho ni caso en toda la noche, Juanlu hoy solo tiene ojos para tu novia, así que ten cuidadito ―me soltó medio en broma, pero no me gustó su advertencia.

―Me fio de mi Lore...

―Claro, pero aun así, no les pierdas de vista... ―y el muy perro me dejó allí solo, pensando en lo que me acababa de decir.

No sabía si lo de Simón había sido una advertencia o me había querido decir algo más.

En el hospital tenía fama de conocer todos los cotilleos por lo que sus palabras me pusieron en alerta.

Lorena y Juanlu seguían bailando en medio del bar y nadie parecía fijarse en ellos, excepto María y yo.

Se miraban a los ojos, contoneando las caderas y sus cuerpos ya estaban muy pegados.

Demasiado.

Y aquello volvió a excitarme, y se me puso dura viéndolos juntos y con tanta complicidad.

Juanlu estaba muy inquieto, más de lo normal, nervioso, sudaba a mares y cuando terminó de bailar con Lorena, se fue a la barra y pidió otra copa.

Se la terminó de un par de tragos, no paraba de beber a lo loco, sin apenas controlarse y una de las veces que se fue al baño ya tambaleándose de manera visible, lo vi tan mal que le seguí detrás de él.

Me lo encontré de pie frente al urinario de pared, con los pantalones a medio bajar y la cabeza apoyada contra los azulejos.

―¡Ey, Juanlu!, ¿te encuentras bien? ―dije zarandeándolo, pues parecía haberse quedado dormido.

―¿Quién eres? ―me preguntó levantando la vista a duras penas―. Marcos, menos mal que estás aquí, ¡uffff, estoy jodido, tío!

―Pero, ¿qué te pasa?

―Estoy fatal...

―Nunca te había visto así, ¿qué te has tomado?

―Esto, me lo ha pasado un colega... ―y se sacó del bolsillo una bolsita con un par de pastillas blancas.

―Venga, no me jodas, Juanlu... te llevo a urgencias, pero ya...

―No, noooo...

―Estás sudando, me estás asustando mucho...

―Solo me está pegando un bajonazo, acompáñame fuera a que me dé un poco el aire...

―¿Seguro?

―Sí, sí...

Salimos del bar disimuladamente sin que nadie nos viera y le abracé a Juanlu de la cintura, caminando por la calle sin rumbo fijo, intentando que se le pasaran los efectos de esa droga junto con la bebida.

―¿Dónde vamos? ―me preguntó.

―Te voy a llevar a casa, tío, ya sé que está lejos, pero así se te pasa el pedo, y si no te llevo a urgencias y va en serio.

―Está bien, ¡me cago en la puta!, me he ido de mi propio cumpleaños sin decir nada, ¡mierda!, la he jodido bien.

―Te has pegado una buena fiesta, mañana vas a estar muy jodido.

Y cinco minutos más tarde, me sonó el móvil. Era Lorena.

―¿Dónde estáis, Marcos?, no os veo ni a ti ni a Juanlu, ¿ha pasado algo?

―Sí, luego te cuento, se ha puesto malo y lo estoy acompañando a casa.

―Pero, ¿está bien?

―No lo sé, apenas puede caminar, lo veo muy fastidiado, como no mejore me lo llevo a urgencias...

―Haberme avisado, anda, que ya os vale, ¿se ha tomado algo?

―Sí, unas pastillas blancas que le han pasado...

―¿Cómo tiene las pupilas?

―Ahora no se las puedo mirar, me ha dicho que se ha tomado unas pastillas, no sé de qué son...

―Joder, ¡qué imbécil!, dime dónde estáis, que voy.

―No, tranquila... le llevo a su casa y te llamo.

―Pillo un taxi y voy para allá..., no os voy a dejar solos...

―Tardaremos un rato, porque vamos muy despacio, cuando estemos llegando te aviso.

―Dime la dirección, anda...

―Calle pirita número cuatro.

―De acuerdo, vete diciéndome lo que sea, eh, estoy atenta al teléfono..., y si lo ves muy mal, un taxi o un uber y para urgencias...

―Vale, ahora nos vemos, un beso.

―Venga, un beso.

Guardé el móvil en el bolsillo y me centré otra vez en Juanlu. Le costaba horrores caminar y empecé a dudar de si había sido una buena idea ir así hasta su casa. Le llevaba agarrado de la cintura y sujetarle, con lo corpulento que era, me estaba haciendo polvo.

―¿Quién era? ―me preguntó con la voz pastosa.

―Lorena...

―Joder, no tenías que haberla dicho nada...

―Estaba preocupada, y te recuerdo que es enfermera, lo mismo podría ayudarte, ¡estás muy mal, tío!

―Que no voy tan mal, ya me estoy recuperando, me está viniendo bien caminar...

―¿Seguro?

―Qué síííí...

―Ufff, cómo pesas, cabrón...

―Déjame a mí solo.

―Vale, inténtalo ―y en cuanto le solté casi se cae, por lo que tuve que volver a agarrarle―. Ey, ey, cuidado, casi mejor te sigo sujetando...

―Sí, un poco más, gracias, Marcos. La verdad es que eres un tío de puta madre, y me fastidia que estemos ahora mal, no sé qué te pasa conmigo últimamente, llevas unas semanas que estás muy raro.

―Ahora estás borracho y colocado, cuando te recuperes, hablamos si quieres...

―Nos queda un buen cacho hasta casa, ¿me lo quieres decir?

―No creo que sea el momento, si no puedes ni hablar...

―Dímelo, vamos, tío...

―Hace un mes o así, cuando salisteis los del curro que te quedaste con Lorena, ¿te acuerdas?

―Sí...

―Pues esa noche os vi en el bar...

―¿Qué?, ¿nos viste?, ¿dónde?

―Sí, os vi, estabais solos...

―Pero Lorena me dijo que te habías ido a ca...

―Eso le dije yo, pero la verdad es que me presenté allí y os vi juntos esa noche...

―Joder, Marcos, lo siento, tío...

―Te besaste con ella, o al menos lo intentaste...

―No, no, en ese bar, creo que no ―dijo intentando recordar a duras penas lo que sucedió.

―Lo vi con mis propios ojos, no me lo puedes negar, y luego Lorena me dijo lo que había pasado en su casa cuando fuisteis a desayunar... ―me jugué un farol, pues por supuesto que era mentira y Lorena no me había contado nada.

―No nos acostamos, te lo juro, yo... yo solo quería que me hiciera una paja, con eso me hubiera conformado, llevábamos toda la noche juntos, habíamos bebido y...