Un plan (casi) perfecto 15 #2
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―Hola, Marcos ―me saludó mi ex, con su voz de zorrita y yo me puse a temblar de los nervios, al recordar lo que había pasado entre nosotros unas semanas atrás.

―Hola...

―¿No nos presentas? ―continuó, provocándome al ver que me había puesto rojo.

―Eh, sí, sí... ella es Lorena y Lucía... ―y se dieron dos besos delante de su novio, que no entendía quiénes éramos nosotros.

Lucía medía diez centímetros más que mi chica, era delgada y esbelta y se notaba la diferencia de edad entre ellas, pero Lorena era más mujer, estaba más hecha, tenía demasiadas curvas en su pequeño cuerpo y en ese momento me parecieron tan distintas, aunque las dos eran muy atractivas.

Mi chica se quedó mirando cómo vestía aquella rubia tan guapa con el pelo suelto, llevaba una falda negra de tubo hasta las rodillas y un top negro con brillantinas y escote palabra de honor, con una chaquetilla cubriendo sus hombros.

―Él es mi novio, Borja, ella Lorena era, ¿no?, y este es un amigo de la universidad, Marcos ―dijo Lucía y le estreché la mano a su chico y él le dio dos besos a Lorena.

―Encantado, tío..., bonito coche, venga, Lucía, vamos dentro...

―Sí, claro, luego nos vemos, y si quieres tomamos algo ―me soltó ella, dejando que su novio rodeara su cintura.

―¡Capullo! ―escupió Lorena cuando nos quedamos solos―. ¿Y esa quién es?, que te has puesto más colorado que... me imagino que sería tu ex, ¿no?

―Sí.

―Pues está muy buena, no me habías dicho que era tan guapa... ¿esa es la que te puso los cuernos?

―Sí.

―¡Menuda zorra!, nunca me has contado lo que te pasó con ella...

―Es una historia muy larga y no me interesa remover.

―A mí me gustaría conocer esa historia.

―Bueno, pues luego te la cuento...

―Muy bien ―y se acercó a mí y me dio un buen morreo en medio del parking, justo cuando llegaban mis colegas.

Entramos en el jardín y había un ambientazo tremendo, con varias barras en los laterales y una especie de Dj, que ponía música dance de los 90. Me acerqué a la barra a pedir con Gabriel y a quince metros nos quedamos mirando a Lorena que sonreía, bailando con el resto de mis amigos.

―Gabi, ¿Qué te parece, Lorena?, y sé sincero, cabrón, que tú eres siempre sincero y muy preciso en tus apreciaciones...

―Buffff, ya te lo dije la otra vez que la vimos, está muy buena, joder, ya lo creo...

―afirmó mordiéndose los labios―. Tienes que estar follando como un cabrón, se te ve en la cara, ¡ufff, qué envidia!

, así es como me gustan a mí las mujeres, pequeñita, con curvas y encima con experiencia, es mucha hembra para ti, Marcos, esta tiene cara de...

―¿De qué...?

―De que es de esas a las que les gusta mucho follar... tiene cara de folladora, tío...

―¡Qué cabrón!

―Ufff, y una pinta de loba, mmmm, a esa no te la acabas en una noche... desde que estás con ella te veo más... cansado, eh, ja, ja, ja

―Ja, ja, ja, ¡qué cabrón!

―Me has pedido sinceridad.

―Sí, sí...

―Te estás hartando a follar, ¿a que sí?

―Sí...

―Lo sabía.

Y justo se cruzó Lucía con su novio y su grupo de amigos.

―¿Esa no es...?

―Sí, me la he encontrado antes en el park...

―Hombre, Gabi, ¿qué tal todo? ―dijo ella, girándose hacia nosotros al ver a mi amigo―. Id para allá, que ahora voy ―le pidió al tal Borja.

―Muy bien, hasta ahora, pero después de verte ya no tanto... ―le soltó Gabriel en plan borde, cogiendo su copa de la barra―. Vamos, Marcos...

―Espera, ¿te puedes quedar un momento? ―me pidió Lucía sujetándome del brazo y mi amigo negó con la cabeza.

―¿Estás seguro, Marcos?, no tienes nada que hablar con esta...

―Sí, sí, tranquilo, estoy bien...

―Yo me voy allí, ahora te veo, tío ―me dijo mi amigo antes de dejarme a solas con mi ex.

―¡Joder, tus colegas me odian!

―Con razón, se acuerdan más que yo de todo lo que me hiciste y lo jodido que me dejaste...

―¿Les contaste lo que pasó?

―Por supuesto, ellos lo saben todo..., a ver, ¿qué quieres, Lucía?, me están esperando...

―Ya veo que tu novia no deja de mirar hacia aquí, ¿es celosa? ―me preguntó jugando con su pelo.

―No, en absoluto, no tiene nada que ver contigo...

―La verdad es que en fotos es muy guapa, pero al natural gana bastante, aunque no puede disimular que es un poco choni, ¿qué es ese trapo que lleva puesto?, para enseñar las tetas no hace falta que se ponga eso tan vulgar.

―Vete a la mierda, ¿para eso quieres hablar conmigo?, para meterte con mi novia...

―¿Le has contado que estuviste aquí conmigo tomando una caña?

―¿Y tú a tu novio, Borja?, ¿sabes?, la verdad es que en fotos parece un imbécil, pero al natural todavía lo es más...

―¡Puto capullo!, no le llegas ni a..., bueno, bueno, bueno, que la leona ya viene hacia aquí a proteger a su cachorrito, ja, ja, ja...

―¡Eres imbécil, tía!

―La semana que viene te llamo y volvemos a quedar, ¿te parece bien? ―me murmuró al oído justo cuando llegaba mi chica hasta nuestra altura―. Hola, Lorena, aquí te lo dejo, tranquila, es todo tuyo, nos vemos, Marcos ―y me despidió con la mano.

―Adiós, guapa, ¿y esta de que va...? ―me preguntó Lorena agarrándome del brazo.

―De nada.

―¿Seguro?, lo mismo tengo que decirla cuatro cositas...

―No merece la pena, pasa de ella...

La verdad es que encontrarme con Lucía me cortó bastante el rollo, aunque mis colegas y Lorena, con otros dos copazos más, se lo pasaron de puta madre, bailando al ritmo de la música. Nos despedimos de mis amigos casi a las cuatro de la mañana y llevé a Lorena hasta su casa.

Pensé que me llevaría a su habitación y me echaría un polvazo que me dejaría temblando, sin embargo, entramos en el salón, me sacó una Coca-cola y ella se preparó una copa. Se sentó a mi lado en el sofá y después de darle un buen trago, dejó el vaso apoyado en la mesa y se me quedó mirando.

―Bueno, ¿vas a contarme lo de la zorra esa de tu ex?