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Sentí un gran alivio cuando se separaron y Juanlu se dirigió hacia la barra para pedir dos copas más, dejando a mi chica esperando en ese apartado lugar.
Pero el cabrón sonrió al darle la espalda a Lorena, y aquella sonrisa diabólica me repateó en lo más profundo, pues pude ver sus intenciones con claridad.
Juanlu sabía que ella estaba a punto de ceder y solo necesitaba un pequeño empujoncito más en forma de alcohol.
Y mientras tanto Lorena se quedó sola. Tenía las mejillas encendidas y se tocaba el pelo, tratando de estar más presentable, y yo a distancia, noté su excitación y el calor que debía emanar su cuerpo.
Conocía demasiado bien a mi chica, y no tenía ninguna duda de que estaba muy cachonda.
Me escondí hasta que le sirvieron las dos copas a Juanlu y sin esperarlo, me llegó un mensaje de Lorena, que de repente se había acordado de mí.
¿Dónde estás?, ¿no vas a venir?
Dudé mucho mi respuesta, pero al final le mentí y le di vía libre, dejándola en manos de ese cretino. Me sentí cómo un miserable mientras escribía y con las manos temblorosas contesté su whatsapp.
No, lo siento
Se me hizo un poco tarde y acabo de llegar a casa
Mañana nos vemos
Un beso
Cuando volví a mi anterior posición, comprendí que era demasiado peligroso seguir allí. Después del mensaje que le acababa de mandar a Lorena, no podía arriesgarme a que me pillara allí, espiándoles como un puto celoso o me iba a tocar dar muchas explicaciones y al final decidí largarme.
Antes de salir del bar, les eché una última ojeada, Juanlu había regresado a su sitio con las dos copas y su mano volvía a estar en la cintura de Lorena, que vi cómo guardaba el móvil en el bolso y después lo cerraba.
Entonces, mi chica le dijo algo al oído y después sonrió, negando con la cabeza y yo vi cómo Juanlu le contestaba, abalanzándose sobre ella y le soltó un besito en el cuello.
Lorena se lo recriminó y abrió los brazos, como pidiéndole explicaciones, pero Juanlu estaba demasiado cachondo y no podía parar de mirar esas tetas que ella le restregaba contra el brazo.
Y al fijarme bien, comprobé que mi compañero tenía pegado su paquete contra la cadera de Lorena.
Seguro que ella ya había notado la erección de Juanlu y en su cara pude ver que ella también estaba muy excitada.
Se encontraba al límite. Cachonda.
Pensé que me corría encima sin tan siquiera tocarme, viendo esa escena. Era tan vergonzoso y humillante. Y ya no lo pude soportar más, me di media vuelta y salí del bar a toda velocidad.
Estaba rabioso, enfadado, me consumían los celos y llegué a casa con un cabreo de cojones. Cuando me metí en la cama, todavía seguía empalmado e hice lo que no hay que hacer nunca. Actuar en caliente. Abrí el Instagram y sin pensar le mandé un privado a Lucía.
Te apetecería quedar mañana domingo por la tarde?
Supuse que lo leería al día siguiente y me diría que no, pero ella se encontraba despierta y me contestó de manera inmediata.
Vaya sorpresa
Qué haces escribiéndome a estas horas?
Ya ves, acabo de llegar de fiesta y me he acordado de ti
Ja, ja, ja, yo también acabo de llegar
Si me hubieras escrito antes, quizás podríamos haber quedado esta noche
Todo bien?
Sí, sí
Y por aclararme, ¿sigues con tu novia?
Sí, claro, ¿por qué?
No sé, como quieres quedar conmigo
Tú también tienes novio, ¿no?
Sí
Solo es para tomar algo y hablar
Tampoco pasa nada
Pero si no quieres
Vale, pues mañana quedamos
Hora y sitio?
Cinco y media en la terraza de los chopos?
Perfecto
Mañana nos vemos allí
Genial
Un beso
Otro para ti
Fue quedar con ella y me arrepentí casi al instante. Me sentía como un cretino. Lucía me lo hizo pasar muy mal en su momento, y la única realidad es que solo lo había hecho por despecho hacia Lorena.
Y es que no podía sacarme de la cabeza la sonrisa burlona de Juanlu. Eso es lo que más me fastidiaba de todo. Cada vez que me acordaba, me llevaban los demonios.
La escena había sido muy dura. Verlos allí juntos, casi pegados, y de repente mi compañero se lanzó y buscó su boca, besando a mi novia.
Es verdad que ella lo rechazó, pero tampoco fue muy tajante en su negativa y dejó que Juanlu la invitara a otra copa para seguir igual con él.
Rozándole con las tetas, provocándole, permitiendo que mi compañero apoyara una mano en la zona baja de su espalda.
Debía estar caliente, excitada, y es que con unas copas de más le gustaba sentirse deseada, y yo tenía que reconocer que me había vuelto loco verla así, con esa minifalda tan provocativa, exhibiendo sus pechos indecentes de manera vulgar, dejándose engatusar por Juanlu, incluso provocándole. Era un sí, pero no.
Una calientapollas de manual.
Unas horas antes me quería presentar a su madre, insinuando que nuestra relación comenzaba a ser algo serio y después le aplastaba las tetas contra el brazo a Juanlu. Provocándole. Poniéndole la polla dura.
Pero lo que más me cabreaba era que eso me había excitado sobremanera.
No quería admitirlo, pero no lo podía negar.
Me había puesto cachondísimo viendo a mi chica zorrear con mi compañero de trabajo y me palpitaba la polla tanto y tan fuerte, que hasta por un instante pensé que me iba a correr encima en medio del bar.
Era una sensación adictiva y eso me asustaba. Fue igual que con Lucía y ese cabrón en el Media luna y ahora necesitaba volverlo a experimentar, me hacía sentir vivo, nervioso, alterado. Había pasado más de una hora y seguía empalmado. Erecto.
Entonces abrí X y recordé el último mensaje privado que había recibido de Parejitabierta98.
Hola, somos una pareja de Barcelona, hemos visto que te gusta el mundo liberal y X nos ha recomendado tu cuenta, porque compartimos unas cuantas en común.
¿Te gustaría charlar con nosotros?
Le eché un vistazo a la cuenta, y vi que llevaba abierta más de seis años, pero apenas tenía mensajes, lo que me hizo sospechar.
Estaba claro que era la cuenta secundaria de alguien.
¿De quién?, eso no lo sabía, tan solo vi que la habían actualizado en las últimas semanas y al entrar en su perfil, me encontré a una pareja más o menos en forma.
Al parecer frecuentaban clubs swingers y estaban buscando a otras parejas similares para intercambios.
Tenían subidas varias fotos juntos, con un cartelito que ponía Parejitabierta98 para su validación y poco más. A la chica se le intuían buenas curvas, aunque no salía desnuda del todo, sin embargo, él sí mostraba su cuerpo, marcando abdominales y una polla de tamaño considerable.
Tampoco tenía mucho que perder por hablar con ellos, aunque tendría que andarme con ojo y no fiarme, por si era una cuenta falsa de alguien conocido, y aquella noche, envalentonado por mi excitación, decidí dar respuesta a su mensaje.
Hola, q tal?
Sí, claro, por qué no?
Cuando queráis hablamos
Y de repente me entró un whatsapp de Lorena. Ya había pasado casi una hora desde que le dije que me marchaba para casa. Al menos fue sincera y no se escondió, aunque no sé si su mensaje me tranquilizó mucho.
Ohhh, qué pena
Yo estoy aquí con Juanlu
Al final nos han dejado solos
Como siempre, ja, ja, ja...
Nos vamos a tomar la penúltima
Mañana nos vemos
Un besazo, nene
Tiré el móvil en la cama, aparté el ordenador y me saqué la polla del pijama.
Fue rápido, casi sin pensar. Cerré los ojos y los vi de nuevo en el bar, pegados, mirándose a los ojos, con los labios a punto de rozarse mientras el brazo de Juanlu se perdía en la cadera de mi novia y besuqueaba su cuello.
Apenas tuve que tocarme. Mi corrida fue casi inmediata, intensa, y un tremendo lefazo me dio en la toda la cara, antes de salpicar el pijama con unas cuantas ráfagas más.
Me quedé jadeando, intentando borrar esa imagen de la cabeza.
Y después me sentí mal, sucio. Violento. Abochornado por mi comportamiento.
Al día siguiente tenía que escribir a Lorena y decirle que no iba a ir a su casa porque había quedado con mi ex y cuando cerré los ojos, volví a acordarme de mi chica.
Seguiría de fiesta con Juanlu, dejando que él la emborrachara y después terminarían posiblemente en su cama.
En esa cama en la que ella y yo habíamos follado tantas veces y cuyas sábanas todavía olerían a mí.
Y mi polla volvió a palpitar bajo el pijama.
No podía creérmelo, no sé la de veces que ya me había corrido y todavía seguía muy excitado.
Y al día siguiente, tenía la cita con Lucía...