Capítulo 15 #2
Él la miró a los ojos y Vivianne se acercó para darle un suave beso en los labios. —Gracias por esta noche —susurró solo para él.
Luke apartó de inmediato el cuadro. —Llegan los primeros invitados, milord.
Scott sin dejar de mirarla a los ojos susurró —¿Lista para deslumbrarles?
—A tu lado estoy lista para todo, mi amor.
Scott la abrazó con fuerza y susurró —No te decepcionaré, mi vida.
Emocionada porque ahora sí estaba segura de sus sentimientos susurró —Sería imposible que lo hicieras.
Sus madres sollozaron y el conde al borde de las lágrimas carraspeó. —Luke, debemos prepararnos.
El mayordomo dio una palmada. —¡A sus puestos, no quiero ni un solo error!
La familia se puso en fila ante la puerta y Scott a su lado. Elva le acercó los pendientes y se los puso a toda prisa mientras entraban los primeros invitados. Sonrió a los recién llegados levantando una ceja cuando se dio cuenta de que era la mujer de la peluca. —Menuda casualidad, ¿no?
Scott dijo por lo bajo —Nada de casualidad, quiero que no se pierda ni un detalle de lo que ocurrirá aquí hoy, así que la convoqué media hora antes.
Se echo a reír haciendo que la condesa la mirara. —Oh, Dios mío, nunca he visto una debutante tan hermosa.
Una hora después la casa estaba a reventar, lo que indicaba el éxito de la fiesta.
Su madre estaba agobiadísima temiendo que se acabaran las bebidas, aunque Luke le había dicho que eso no podría suceder con todo lo que el conde había enviado.
La música sonaba y las damas bailaban formando un crisol de colores en la pista de baile.
Y al fin saludaron a todos los invitados y la familia accedió a la sala de baile.
—Esto es increíble, nunca he tenido tanta gente en una fiesta —dijo el conde orgulloso.
—Nadie ha querido perdérselo. —Rosanne sonrió con ironía. —Gracias, conde.
—Ha sido un placer. —Vivianne cogió su brazo y empezaron a bajar los escalones de mármol hasta la pista.
La gente se apartó para disfrutar de la pareja que fue directamente hasta la pista de baile.
La orquesta se detuvo y todos se apartaron para dejarles espacio.
Algo nerviosa apretó la mano en su brazo y él la acarició.
Llegaron al centro y se miraron a los ojos. —Preciosa, ¿nerviosa?
—Un poquito.
Él puso la mano en su cintura antes de coger su mano enguantada y se iniciaron los primeros compases del vals.
—Solo déjate llevar. —Vivianne solo tuvo que seguirle y fue tan fácil, se lo hizo tan sencillo que disfrutó de cada momento.
Scott la giró haciendo que la falda volara y ella rio disfrutando de cada paso.
—Mi primer baile.
—Júrame que la primera pieza de cada baile siempre será mía.
—Te lo juro.
La giró de nuevo y entonces varias parejas se unieron a ellos rodeándolos, entre ellos su padre y Cameron.
El duque se acercó a Rosanne y la cogió de la mano para llevarla a la pista.
Fue un momento increíble. Al girar vio a Stephen que había sido invitado y le sonrió antes de perderle de vista.
Se miraron a los ojos. —No me has dicho…
Sintió un picotazo en la espalda que la hizo perder el paso y detenerse.
—¿Vivianne? —preguntó Scott sorprendido.
Una mujer giró bailando y al ver la sangre en su espalda gritó deteniéndose.
Vivianne miró a Scott a los ojos. —Cielo, no me encuentro bien.
—Se soltó llevándose la mano bajo la axila y sintió la espesa sangre entre sus dedos.
Se los miró palideciendo y se le doblaron las piernas.
Scott gritó cogiéndola de la cintura, pero ella estaba tan en shock que solo podía mirar sus dedos. —¿Qué ocurre? ¿Qué es esto?
Al mirar hacia atrás vio a Lady Prudence con el vestido sucio y un cuchillo ensangrentado en la mano. —¡Juraste que sería feliz! ¡Lo juraste!
Cameron la agarró del brazo para evitar que la apuñalara de nuevo y Vivianne aún sin darse cuenta de lo que había ocurrido, buscó a Scott sin ser consciente de que estaba a su lado.
Él la cogió en brazos gritando el nombre de su doctor que llegó corriendo apartando a la gente. —¡Déjenme pasar! —Cuando llegó a ella apartó el cabello ensangrentado de la herida y apretó los labios. —Súbala a la habitación.
—¿Es grave?
—Creo que sí. Voy a por mi maletín.
—¡Qué se lo traiga un lacayo! —gritó desesperado porque no perdiera el tiempo—. ¡Luke!
Su padre les seguía gritando a la gente que se apartara, de hecho tuvo que dar empujones para hacerles un pasillo y tuvieron que ayudarle los lacayos porque la gente estaba tan sorprendida que solo querían mirar.
Vivianne acarició la mejilla de Scott necesitando que la mirara y él vio su palidez lo que le heló la sangre porque la perdía. —Me muero...
—No digas eso. —La pegó a él necesitando sentirla siendo muy consciente de que su respiración cada vez era más débil. —Te pondrás bien.
—Solo puedo agradecerte este tiempo juntos. Ha sido maravilloso —susurró apenas sin fuerzas.
—Vivianne tienes que resistir, ¿me oyes? ¡Stephen está aquí, tienes que resistir!
Sus ojos se fueron cerrando poco a poco y el conde gritó desesperado pidiendo ayuda.
—¡Déjela en el suelo! —gritó el médico con un cuchillo en la mano.
Él lo hizo de inmediato y Stephen la volvió para rajar más la herida que tenía bajo la axila sin preocuparse de la de la espalda.
Para su sorpresa metió las manos en la herida y gritó —Ahora cójanla como está, ¿me oyen?
¡No la muevan demasiado, estoy taponando la arteria!
—Entre los lacayos, Luke y el conde la cogieron lo más recta posible y empezaron a subir las escaleras lentamente.
—Muy bien, así. —Stephen miró hacia atrás.
—¡Mi maletín, que alguien traiga mi maletín, rápido!
—Varios salieron de la casa para buscar su coche.
Al llegar arriba Elva esperaba junto a la puerta. —¿Lista, milady?
—Por ella estoy lista para todo.
—Vamos preciosa, tú puedes con esto. —La dejaron sobre la cama y el conde miró su rostro vuelto hacia él. Cogió su mano. —Eres muy fuerte, lo vas a conseguir.
—Conde salga de la habitación —dijo Stephen.
—Ni hablar.
—Salga de la habitación, me desconcentra.
—Puedo ayudar.
Le miró furioso. —No, solo puedo ayudarla yo y necesito estar concentrado, ¿entiende? Salga de la habitación.
Apretó su mano mostrándole que no quería abandonarla y cerró los ojos con fuerza antes de besar su mano y salir de la habitación. —Muy bien, Elva traiga agua caliente, paños y rece mucho porque su amiga lo necesita más que nunca. Nunca he hecho lo que voy a hacer ahora.
—Dios mío…
La familia esperaba en el salón mientras Scott desesperado sentado ante la chimenea se mesaba el cabello diciendo por lo bajo que no tenía sentido.
Cameron veía su desesperación y se dio cuenta de que ese hombre realmente amaba a su hermana y ahora que al fin Vivianne era feliz le pasaba eso. Sus ojos se llenaron de lágrimas recordándola en la pista de baile, era tan dichosa y esa loca se lo había arrebatado.
La puerta se abrió y Luke aún con la ropa manchada de sangre de su señora dijo —Milord, la policía quiere hablar con usted antes de llevarse a lady Jointer. Su marido viene de camino, al parecer se escapó de casa.
—Padre ya voy yo —dijo Cameron al ver lo destrozado que estaba.
—No, es mi obligación. —Levantó la cabeza y se fue con su mayordomo que cerró la puerta.
—Mi niña, mi pobre niña —dijo Elizabeth sin dejar de llorar.
—¿Qué ha podido pasar para que lady Prudence se comporte así? —dijo Rosanne con los ojos rojos de tanto llorar.
—¿Qué va a pasar? —dijo Scott fuera de sí—. ¡Pues Dalbert! ¡Porque todo tiene que ver con él!