Un par de días 87 Ankit Singh
80%

87 Ankit Singh

reducido a felicitaciones de cumpleaños y alguna que otrafotografía ridícula. Pero cuando le conté, titubeando, lo quehabía pasado, guardó silencio durante mucho tiempo. Luegodijo, con bastante suavidad:

—¿Cuándo fue la última vez que le dijiste que la echabasde menos?

Abrí la boca. No salió nada.

—No —dijo Daniel—. Ya me parecía.

—No es tan sencillo.

—Es exactamente así de sencillo —dijo—. Crees que escomplicado porque tienes miedo. Pero ella perdió su hogar,

idiota. Perdió su ciudad y su habitación y toda su vida. No vaa perseguirte por un continente para preguntarte qué queríasdecir con una frase. Si la quieres, tienes que decirlo.

—No quiero hacerle daño.

—Eso —dijo Daniel— es lo que dicen todos justo antes dehacerlo.

Colgué con las orejas ardiendo.Me quedésentado a oscurasuna hora. Luego abrí nuestra conversación y escribí, y escribí,

y escribí.

Y después no lo envié.

Lo he guardado, ese mensaje. Sigue en mis borradores,

lo más largo que escribí y nunca envié. Empieza con laspalabras Lamento haber guardado silencio y termina con Teecho de menos más de lo que sé decir.

Entre ambas hay oncepárrafos de todo lo que no pude decirle.

Está mal escrito. Esdescaradamente sincero.

A veces lo leo, incluso ahora, comoquien lee el diario de un hombre más joven y más valiente.

Creo que tenía miedo de que, si lo enviaba, descubriría queella ya se había ido.

Así que dejé pasar el año.

Llegó el invierno. El castaño se alzó desnudo en el patio,

luego blanco, luego desnudo otra vez. El río se heló en losbordes. Pasó la Navidad, y el año nuevo, y vi los fuegos