Un par de días 77 Capítulo D i e c i s i e t e
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77 Capítulo D i e c i s i e t e

El país de la oscuridad temprana

N a d i y a

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Lo primero que noté del norte fue la luz.

Yo había imaginado el frío. Me había preparado para elfrío, con un abrigo prestado, dos pares de calcetines gruesosy un gorro de lana que mi prima me puso en las manos enla estación. Pero nadie me había hablado de la luz. En miciudad, en otoño, las tardes eran largas, doradas y perezosas.

Aquí, a media tarde, el cielo adquiría el color del peltre, y alas cuatro ya era noche cerrada. Levantaba la vista de una claseo del mostrador de una tienda y encontraba la noche apretadacontra la ventana, como si alguien hubiera corrido una cortinasobre el mundo.

Estuve de pie ante esa ventana durante muchas horas en miprimer invierno.

El piso que nos dieron era pequeño y limpio y no eranuestro.

Pertenecía a una mujer amable que alquilabahabitaciones a gente como nosotras y no permitía que selo agradecieran.

Había dos camas, una mesa, una cocina decuatro fuegos y una ventana que daba a una carretera dondelos árboles desnudos se alineaban como prisioneros.

Mi madrey yo compartíamos el espacio con la cortesía cuidadosa de los desconocidos.