Un padre soltero inolvidable Capítulo Ocho
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Capítulo Ocho

BECKETT

—¿Qué? —pregunté, mientras Chad y Anthony tomaban los taburetes junto a mí.

—Tenemos curiosidad por Piper, hermano —respondió Chad—. Es un lugar bastante extraño para una reunión de negocios.

—Ya te digo —dijo Julian, para echar más leña al fuego. Acaba de acercarse pero había escuchado todo.

—Pensé que así mataría dos pájaros de un tiro. Tomaría una copa y…

—¿Y de paso tontear con Piper, como de costumbre? —me interrumpió Chad.

—No me gusta lo que insinúas. Ya os he explicado por qué la he citado aquí. ¿Por qué me estáis dando la lata?

Chad carraspeó:

—Pensábamos que, ahora que tienes a Charlotte, cambiarías tu modus operandi .

—¡Pero no estaba ligando con ella!

—No somos ciegos —dijo Xander—. Es evidente que te gusta.

No tenía sentido mentir a mis hermanos.

—Es una mujer atractiva, por supuesto que le he echado el ojo.

Chad resopló al escuchar mi respuesta. Incluso Anthony negó con la cabeza y dijo:

—Hermano, no soy nadie para decirte qué está bien o qué está mal, pero deberías replantearte tus prioridades.

Vaya Anthony, quién te ha visto y quién te ve . Esperaba un comentario así de Xander, Chad e incluso de Zachary, pero no de él. Tenía que reconocer que Anthony había cambiado desde que conoció a su alma gemela… para mejor, al igual que todos mis hermanos.

Pero en ese momento me estaban sacando de quicio.

—No estoy tonteando con Piper, gilipollas.

Ayer teníamos una reunión de negocios, pero Charlotte estaba muy demandante, no pude salir de casa, y ella tuvo la amabilidad de ir hasta allí.

Pero eso tampoco funcionó porque mi bebé no paraba de quejarse.

Así que le pedí a Piper que viniera aquí esta noche ya que tenía previsto reunirme con vosotros.

¿Satisfechos con mi explicación? —concluí con sarcasmo.

—Entonces —insistió Xander, entrecerrando los ojos—: ¿No estabas ligando con ella hace un momento?

—¡No! —repliqué exasperado, y carraspeé—. Aunque me moría de ganas. —Me volví hacia Chad y añadí—: Tenía pensado pedirte algunos consejos sobre el tema de la abstinencia sexual. ¿Cómo lo conseguiste?

Mis hermanos se echaron a reír. Chad, sin embargo, se quedó serio y respondió:

—Intenté ponerme en el lugar de Bella para ver cómo se sentiría si me viese con una mujer diferente cada dos por tres.

—Yo no soy así —negué con la cabeza—. Jamás le presentaría a nadie. Además, Charlotte acaba de nacer.

—Los niños crecen más rápido de lo que crees, y ven y oyen más de lo que te imaginas.

Anthony me puso una mano en el hombro:

—Hermano, eres un crack y sabemos que cuando te propones algo, lo consigues. Pero no te veo capaz de hacer un voto de castidad.

La verdad, yo tampoco me veía.

—Solo era una idea —admití.

—Mira, no queremos meternos —dijo Zachary con su su habitual calma—. Pero ten en cuenta que ahora las cosas son diferentes.

—¡¿Crees que no me he dado cuenta?! Soy responsable del bienestar de Charlotte, y cada decisión que tomo lo hago pensando en qué es lo mejor para ella. Apenas llevo diez días como padre, ¿me podéis dar un respiro?

Aunque Zachary parecía querer seguir discutiendo, dijo:

—Claro. Pidamos algo de beber.

Algunos se sentaron en las sillas libres, pero Anthony se quedó de pie a mi lado.

—¿Cómo lo llevas? —preguntó.

—Con mucha fuerza de voluntad, considerando lo poco que duermo.

—¿Cómo va la búsqueda de la niñera? —preguntó Chad.

—La agencia que me recomendaste prometió enviarme a alguien la semana que viene. ¿Cómo demonios te las arreglaste sin niñera con Bella?

—Bella era mucho más mayor cuando Sarah y yo nos divorciamos. Ya iba a la guardería, tenía una canguro a media jornada y pude apañármelas bien. Y con Simone, tuvimos una niñera desde el principio porque Scarlett no quería dejar su trabajo.

—Claro —asentí.

—Isabeau y Celine me dieron una gran mano con Bella, pero no con Simone. Están…

—Mayores —terminé por él, y todos mis hermanos se rieron.

—Que no salga de aquí. Como se enteren nuestras abuelas que las hemos llamado viejas se va a liar parda —dijo Anthony.

—Totalmente —coincidí, riendo.

—Si necesitas algo, dímelo —insistió Chad.

—Te lo agradezco, hermano.

No se imaginaban lo mucho que significaba para mí. Siempre había estado muy unido a mi familia, pero nunca antes había necesitado ayuda de verdad. Estaba muy agradecido de que todos me apoyaran incondicionalmente.

—Bueno, volviendo a Piper… —dijo Xander.

Le interrumpí con un resoplido:

—Estaba intentando cambiar de tema, por si no te habías dado cuenta.

—Claro que me he dado cuenta —asintió Xander—. Y por si no ha quedado claro: liarte con alguien en este momento es lo último que necesitas.

—Gracias por la advertencia. Lo tendré en cuenta —le aseguré, y no lo decía con sarcasmo—.

Todavía estoy asimilando lo que está pasando, pero ya os digo que mi etapa de mujeriego ha quedado atrás.

—Charlotte era mi prioridad absoluta y quería que tuviera una infancia feliz—.

Ya me siento suficientemente culpable por la madre que le ha tocado.

—Lo harás genial —dijo Chad—. Ahora, creo que podemos tomarnos otro Sazerac .

—¡Del tirón! —aplaudí.