Capítulo Siete #2
—Encantado de conocerte. Soy Julian LeBlanc —se presentó, extendiéndole la mano.
—El placer es mío —respondió Piper.
—Si has logrado convencer a mi hermano es que debes ser muy buena. Ha rechazado muchísimas propuestas —comentó, poniendo los ojos en blanco.
—La de Piper es, con diferencia, la mejor —aseguré con total sinceridad.
Julian señaló el portátil sobre la barra:
—¿Habéis cerrado el acuerdo aquí? Vaya, creo que es la primera vez que veo una reunión de negocios en mi bar, Beckett.
—Mi agenda es bastante impredecible desde que tengo a Charlotte. Y Piper fue muy amable al aceptar reunirse aquí.
Julian asintió, comprensivo.
—No hay problema —dijo Piper, añadiendo—: Avísame si otro día necesitas que vuelva a pasar por tu casa.
Mi hermano levantó las cejas, sorprendido, pero se contuvo de hacer un comentario. Sabía exactamente lo que pensaba y que después me daría la lata por ese comentario.
—Y para responder a tu pregunta inicial —lo interrumpí—, tu empleado nos va a traer dos bocadillos.
—¿Se puede comer aquí? —preguntó Piper.
—Piper, en mi familia nunca pedimos permiso —contesté, guiñándole un ojo.
—Es verdad, solo pedimos perdón —confirmó Julian entre risas.
—¿Y si otros clientes también quieren pedir comida? —preguntó Piper.
—Les diré que ha sido una excepción —respondió Julian, guiñando un ojo.
Mi hermano parecía tan relajado como siempre. Me dio una palmada en el hombro y anunció:
—Bueno, voy a ver cómo van las cosas. El resto llegará dentro de un rato.
—¿Quién más viene? —pregunté.
—Los cinco —respondió Julian con indiferencia.
—¿Los cinco? —interpelé, arqueando una ceja.
—La situación lo requería.
Y por “situación”, sabía que se refería a la llegada de Charlotte. La reunión iba a ser, cuanto menos, entretenida.
Me volví hacia Piper justo cuando el camarero regresó con nuestros po’boys.
—Muchas gracias —le dije, tras darle una generosa propina.
Piper empezó a comer sin más rodeos.
—Vaya, estaba muerta de hambre.
—¿Solo has comido una muffuletta en todo el día? —pregunté, después de tragar un bocado.
Yo tampoco recordaba cuándo había comido por última vez. En esos días, mi prioridad absoluta era dormir un poco, y la comida había pasado a un segundo plano.
—Puede que haya sido lo único, sí —confesó Piper.
—¿Tienes algún otro plan para esta noche? —Quería que se quedara y saber más sobre ella, pero había quedado con mis hermanos.
—Voy a visitar a mis padres.
—¿Los ves a menudo?
—Sí, al menos una vez a la semana. A esta hora es probable que ya hayan cenado, pero puedo caerles con algún postre, que les encanta a los dos.
Y a mí también me flipan las cosas dulces.
—Su sonrisa era amplia y genuina. Su autenticidad me había llamado la atención desde el primer momento.
Piper era frontal y transparente, incluso a la hora de hacer negocios.
—¿Cuáles son tus dulces favoritos? —pregunté, después de darle un mordisco a mi bocadillo.
—Los pralinés 4 —respondió sin dudar.
—¿Alguno en especial?
—Me gustan todos. —Al verme sonreír, preguntó—. ¿Qué pasa?
—Nada.
Casualmente, Bailey, la prometida de Xander, hacía los mejores pralinés de Nueva Orleans y pensaba guardarme esa carta bajo la manga.
—Venga ya, está claro que tienes algo en la punta de la lengua pero no me lo quieres decir.
—Vale, me has pillado. Pero no puedo decírtelo ahora.
—No puedes dejarme así con la intriga.
Piper no se hacía una idea de lo mucho que me apetecía seguir coqueteando con ella.
—No me esperaba eso de ti —murmuró.
—Puede que te tenga preparadas algunas sorpresas. Pero ten paciencia: últimamente no estoy funcionando a mi ritmo habitual.
—Ya veo. Estaré esperando esas sorpresas.
—Joder, sí —solté sin pensar.
Piper se quedó desconcertada: inmediatamente bajó la mirada hacia su copa y se humedeció los labios. ¿Se habría dado cuenta de que había cruzado la línea profesional?
—¿Cuándo debería ponerme en contacto con tu equipo?
—Hablaré con ellos para que se comuniquen contigo pronto. —Me enderecé, procurando no acercarme demasiado a ella.
De reojo, vi a mis hermanos observándonos. ¿En qué momento habían llegado? Miré el reloj y vi que era la hora en la que habíamos quedado. Genial, estaban a solo unos pasos, mirándonos a Piper y a mí.
—Ya ha llegado el pelotón al completo.
—¿Eh? —preguntó ella, frunciendo el ceño.
Pero no tuve oportunidad de explicarle nada porque Chad se adelantó.
Me aclaré la garganta y comencé:
—¡Buenas, familia! Os presento a Piper Dawson: se encargará de gestionar nuestra próxima campaña publicitaria para las panaderías.
Chad pareció aliviado.
¿Qué demonios? ¿Estaba pensando que estaba ligando con una clienta? ¿Y por qué me molestaba, si había sido mi pan de cada día durante toda mi vida adulta?
—Encantado, soy Chad. —Le tendió la mano a Piper—. Yo estoy al mando de los restaurantes.
—Y estos son mis otros hermanos —continué cuando se acercaron—. Xander es el director financiero de The Orleans Conglomerate .
Xander seguía mirándome con desconfianza, probablemente intentando averiguar mis intenciones con respecto a Piper. Cría fama y échate a dormir.
—Anthony se ocupa de la gestión de las salas de conciertos, y Zachary —señalé a mi último hermano mientras le estrechaba la mano a Piper—, es el director ejecutivo de la división de transporte marítimo.
—Encantada de conoceros a todos —dijo Piper, y luego se volvió hacia mí—. Me voy, muchas gracias por el bocadillo. Esperaré a que tu equipo se ponga en contacto conmigo.
Se bajó del taburete y no pude evitar fijarme en sus piernas cuando su vestido se subió ligeramente.
Trabajar con ella no sería nada fácil. Tendría que pedirle a Chad algunos consejos sobre la abstinencia sexual.
De alguna forma, logró sostenerlo durante unos años.
Pero claro, mi hermano nunca había sido un mujeriego empedernido como yo.
Me quedé mirando a Piper hasta que salió del bar y me di cuenta de que todos mis hermanos me estaban observando.
Me han pillado .
1 Nota de la Traductora: El Sazerac es un cóctel clásico de Nueva Orleans, proclamado bebida oficial de la ciudad. Se elabora con coñac o whisky de centeno, absenta, azúcar y amargos de Peychaud.
2 Nota de la Traductora: Una muffaletta es un bocadillo de origen siciliano, muy popular en Nueva Orleans, relleno de fiambres, quesos y encurtidos.
3 Nota de la Traductora: El po' boy es un bocadillo tradicional de Nueva Orleans, compuesto normalmente de camarones rebozados, servidos en una baguette francesa, con tomate, lechuga y mayonesa.
4 Nota de la Traductora: El praliné es un dulce característico de la gastronomía francesa, que se ha vuelto muy popular en Nueva Orleans. Suele llevar nueces pecanas y caña de azúcar.