CAPÍTULO 22 #2
—Yo diría que Noah te hace algo más.
Ignora la sonrisa de sabelotodo de Layla y cobra a los adolescentes, que han comprado unas latas de refresco y unas bolsas de patatas fritas.
—En ese momento, solo estaba enfocado en que iba a perder todas esas tardes leyendo con él, las cenas y las charlas interminables —continúa cuando se quedan solos de nuevo.
—¿Y ahora?
—Ahora estoy celoso.
Observa cómo el rostro de Layla se transforma por la sorpresa, y luego acerca su silla hasta la de Blaise.
—¿Por qué?
—Creo que se ha enrollado con uno de sus amigos. —Saca el móvil del bolsillo y busca el pantallazo que le ha hecho a las historias de Jason antes de tenderle el teléfono a su hermana—. Está en Nueva York y ya se acostó con él hace años.
—Ni siquiera en tu estado de idiotez suprema te crees que Noah se haya acostado con otro hombre cuatro días después de decirte que estaba enamorado de ti.
Si no hubieran tenido esa discusión, si no hubiera dicho todas esas mierdas, no lo creería, pero, después de lo idiota que fue y lo obstinado que ha estado, ya no sabe qué contestar al comentario de su hermana.
—¿Puedes culparlo? Le solté un montón de estupideces y lo rechacé. Yo en su lugar me habría ido directo a un local para tirarme a cualquiera que se me pusiera delante.
—Tú eres idiota, hermanito. —Layla tamborilea con las manos sobre el mostrador—. No conozco a Noah tan bien como tú, pero no me parece el tipo de tío que se acuesta con cualquiera cuando siente algo por otra persona, aunque resulte ser imbécil.
—¿Tu deporte favorito hoy es insultarme?
—Puede. Todos y cada uno son merecidos y justificados, Blay.
—Podrías darme consejos útiles —le sugiere, jugueteando con sus dedos como cuando le pedía un favor siendo pequeños.
—Sabes lo que tienes que hacer. Lo primero: disculparte.
—Ni siquiera sé si va a volver, Layla. Podría haber recogido todas sus cosas y regresado a Boston.
—Boston está a poco más de una hora en coche… —deja caer Layla—. Segundo: decirle lo que sientes.
—Después de todo lo que le he dicho, me va a mandar a la mierda.
—Yo lo haría, pero Noah no se parece en nada a mí. Y está enamorado.
Blaise deja caer la cabeza hacia atrás y lloriquea, sintiéndose miserable y despreciable. La ha cagado tanto que no sabe cómo va a solucionarlo.
—Tercero: arrástrate si es necesario —continúa Layla, levantando tres dedos en el aire para llamar su atención.
—Empiezo a pensar que estás disfrutando de verme en la mierda.
—Llevamos años diciéndote que eso de que no ibas a volver a enamorarte era una estupidez, que no podías dejar que dos malas experiencias limitaran tu vida y coartaran tus sentimientos. Tú nos has ignorado y te has enfadado con nosotros por ello. Si nos hubieras hecho caso, no estarías en este lío.
—Me estaba protegiendo, Layla —le recuerda y, esta vez, no hay ni rastro de humor en su tono—. No me siento cómodo permitiendo que otra persona tenga la capacidad de hacerme tanto daño como Seven y Olivia.
—Noah no es Jim. Tampoco Seven u Olivia. Deja de juzgarlo por cosas que no ha hecho, y dale y date la oportunidad de hacerlo bien. También de equivocaros. Lo solucionaréis si habláis las cosas. No puedes esconderte y dejar pasar la ocasión de ser feliz, Blaise. Te lo mereces y él también.
Vuelve a echar la cabeza hacia atrás hasta apoyarla contra la pared y cierra los ojos, recordando algunas de las charlas que ha tenido con Noah y lo bien que se ha sentido con él.
—No me di cuenta hasta que vi esa foto de que me había enamorado de él —susurra, respondiendo a la pregunta que le hizo su hermana hace algunos minutos—.
Sabía que me hacía sentir bien, cómodo y un montón de cosas que hacía siglos que no sentía, pero no…
—Deja la frase a medias porque no sabe cómo continuar.
—No quisiste asociar esas cosas con enamorarte —concluye su hermana por él.
Se encoge de hombros y luego asiente.
—Así que arrastrarme, ¿no?
—Como una puta serpiente, hermanito.
Los dos estallan en una carcajada y Blaise nota como si le quitaran un peso de encima. Al menos, ahora tiene un plan, aunque sería mucho más fácil si Noah estuviera en Ceapaire.
***
A pesar de que la conversación le ha dejado más tranquilo y le ha dado un objetivo para mantenerle cuerdo mientras Noah regresa a Ceapaire o convence a Nana para que le dé su dirección en Boston, esa noche le cuesta conciliar el sueño.
Sabe que no es buena idea coger el móvil y que es pésima la de entrar a Instagram. Aun así, lo hace de todos modos. Busca la cuenta de Jason y suspira cuando ve que ha subido más historias.
En la primera solo se ve el rostro de Jason llenando la pantalla. Está en un lugar oscuro con luces de colores y la música muy alta. En la siguiente Jason está bailando con un par de chicos que ha visto en sus historias en el teatro. La tercera le deja sin aliento, y no en un buen sentido.
En el vídeo se ve a varias personas bailando, y reconoce el rostro de Noah al fondo en cuanto un foco morado barre la pista.
También al hombre alto y moreno que se inclina, acercando los labios a los de Noah.
La historia se corta antes de ver si se besan o no, pero Blaise puede verlo cuando cierra los ojos.
Se maldice mentalmente por ser tan idiota, porque ese hombre inteligente, cariñoso, dulce, talentoso y jodidamente hermoso le ha declarado su amor y él lo ha rechazado antes de darse cuenta de que él también estaba enamorado de él.
Y, en ese momento, debe estar en los brazos de otro, que seguro que sabe apreciar a tiempo lo que la vida le ha puesto delante.