CAPÍTULO 18 #3
—Se enrolló con una chica —reconoce Noah con un pinchazo en el pecho.
—La cuestión es que, aquí nuestro inteligente y querido amigo, se dio cuenta de que estaba enamorado del profesor en ese momento —interviene Stella, y Noah la fulmina con la mirada.
—A veces eres un poco lento, cariño —dice Eliana, sin dejar de prepararse un café.
—Dicho así, parece que no sabía que me gustaba. Pero sí lo sabía, aunque no creí que tanto.
—Me parece que me he perdido esa conversación —protesta Jason.
—Yo también… Aunque, al parecer, Stella lo sabía.
—Sé que no tengo nada que hacer con Blaise, así que no tenía sentido contaros mi drama cuando solo creía que me gustaba.
—Solo que es más que eso —aventura Eliana.
—Tengo que olvidarme de él, chicos. Blaise no me va a corresponder y…
—Eso no lo sabes —le interrumpe Eliana.
—Estaría tonto si no lo hiciera —añade Jason.
—Chicos, me lo ha dejado muy claro. No quiere relaciones. Apenas se habla con uno de sus amigos porque el chico también se enamoró de él.
—Déjame decirte una cosa, cariño. Tal vez no merezca tanto la pena si es capaz de romper una amistad por algo así.
—Eli, es su amigo el que hace las cosas complicadas, no Blay.
A mí casi me arranca la cabeza cuando me vio con él.
—Niega con la cabeza, frustrado porque sus amigos no conocen a Blaise—.
Sobre lo otro…, le han hecho mucho daño.
Sus ex le han dejado algunos traumas que no ha superado, aunque él crea que sí, y lo entiendo.
Que tu pareja te deje cuando estás pasando un problema familiar grave ya es una mierda, pero que encima lo haga diciéndote que se avergüenza de ti por haber engordado un poco…
—¿Su ex lo dejó por eso? —se sorprende Jason—. ¡Qué puta escoria!
—Tú no tienes la culpa de que su ex sea despreciable, Noah —le recuerda Stella—. No puedes justificarlo todo porque le han hecho daño. No es justo.
—Lo sé, pero tampoco puedo obviarlo. El caso es que no puedo decirle lo que siento sin arriesgarme a perderlo como amigo.
—Pero tampoco puedes guardártelo, querido —le advierte Jason.
—Claro que puedo. Solo tengo que… alejarme un poco, esperar a que se me pase y luego fingir que nunca ha pasado.
Estoy en la recta final de la novela. Lucy quiere que vaya a verla pronto.
Tendré que reunirme con la ilustradora para la portada, hablar con el equipo de marketing…
Tengo la excusa perfecta para desaparecer sin que resulte extraño.
—Usando el trabajo para esconderse…
—No estoy haciendo eso, Stella. Solo lo voy a usar de excusa —reconoce, porque sus amigos lo observan con la ceja arqueada—. De todos modos, tendría que hacer todas esas cosas.
—A nosotros lo único que nos preocupa es que tú estés bien, querido —le recuerda Jason, intentando contener un bostezo.
—Lo sé y os agradezco mucho que no me hayáis colgado a estas horas después de la fiesta de Halloween.
—Lo raro es que haya escuchado el teléfono, porque mi ligue de anoche se ha ido hace un par de horas —les informa Jason, con la ceja levantada y esa sonrisa ladeada que le encantó cuando se conocieron.
—¿Os acordáis cuando nos despertaba todos los domingos para contarnos a quién se había follado la noche anterior? —Stella suelta una carcajada.
—Es lo único malo de haberme mudado a Nueva York, chicos. Me encantaría poder seguir quedando una vez a la semana para contaros cómo de grande la tenía el tipo al que se la comí la noche anterior.
Pone los ojos en blanco y suelta una carcajada. Adora a sus amigos, por raro que parezca pensar eso después de semejante comentario.
—Eres lo peor, Jason. —Stella se ríe también—. Pero no sabes cómo echo de menos tus historietas.
—Dicho así, parece que me lo inventaba, y puedo prometer que todo lo que os he contado a lo largo de los años es verdad. Desde el que quería que le insultara mientras se corría al que casi me revienta con ese pollón.
—Demasiados detalles para una lesbiana —grita Delilah de fondo, haciendo que todos vuelvan a reír.
—Gracias por alegrarme la mañana, chicos. Os quiero mucho.
—Y nosotros a ti —gritan los tres a la vez.
—Siempre estaremos aquí cuando nos necesites. No lo olvides, Noah.
—Lo sé, Stella. Nos vemos dentro de poco. Os lo prometo.
—Más te vale, aunque Eli me ha dicho lo de pasar la Nochevieja en Ceapaire y ya he empezado a hacer la maleta. Que lo sepas —dice su mejor amiga.
—Ya sabéis que yo siempre me pido Año Nuevo libre, así que me acoplo un día después —anuncia Jason—. Aunque no duerma en toda la noche.
—Contaba con ello, amigo.
Jason le lanza un beso al aire y le guiña un ojo.
—Con lo que me gustaría a mí darte un buen Año Nuevo, querido…
—Ya te gustaría a ti.
—Pues sí. ¿Para qué voy a negarlo? —Jason bosteza de nuevo—. Chicos, os quiero con mi vida; pero, si no duermo un poco, esta noche no seré capaz de terminar la función.
Observa a sus amigos a través de la pantalla mientras se despide y es consciente de la suerte que tiene. Sabe que puede contar con ellos pase lo que pase.
Jason es el primero en abandonar la videollamada, y luego la deja Eliana. Stella se queda mirándolo durante unos segundos antes de esbozar esa sonrisa dulce que solo reserva para sus personas más importantes.
—Te quiero, Noah. Y sé que eres fuerte y puedes lidiar con esto, pero, si, en algún momento se te hace cuesta arriba, necesito que me llames y me lo cuentes. No te guardes nada.
—No lo hago. Te lo prometo. Yo también te quiero. —Sonríe y luego suspira—. Descansa un poco y gracias por todo.
Cuando finaliza la llamada, siente que se ha quitado un peso de encima. No han solucionado demasiado, porque Noah sigue sintiendo lo que siente por Blaise y no puede decírselo sin perder su amistad, pero, al menos, ha podido desahogarse.