Un otoño en Ceapaire CAPÍTULO 15 #3
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CAPÍTULO 15 #3

Los invitaron a cenar para celebrarlo. La hija mayor de esa pareja, que era de mi edad o puede que un año menor, había salido con su novio, pero la pequeña, de unos dieciséis, estaba en su habitación.

Suspira y desvía la mirada, clavándola en la pared de enfrente. Necesita unos segundos antes de contar lo que ocurrió:

—Un conductor borracho perdió el control del coche y se estrelló contra la casa.

La planta superior se desmoronó tras el impacto.

Para cuando los bomberos llegaron, mi madre ya estaba muerta.

Mi padre seguía con vida, pero los servicios de emergencia tardaron mucho en sacarlo porque no era seguro, e ingresó cadáver en el hospital.

Blaise coge su mano y la aprieta, dándole apoyo, y Noah no puede evitar girarla para aferrarse a ella.

—Cuando me llamaron del hospital, ya no había nada que hacer, y ni siquiera pude despedirme de ellos. Creo que eso es lo que más me ha dolido siempre.

—¿Cuánto hacía que no hablabas con ellos?

—Esa misma tarde. —Sonríe cuando recuerda las últimas palabras de su madre—.

Tenía que entregar un trabajo la semana siguiente y me iba a pasar toda la tarde haciéndolo con Stella y Eli, así que les llamé cuando hicimos el descanso para comer.

Antes de colgar, me dijeron que me querían, y yo les respondí que yo también a ellos.

Las lágrimas se acumulan en sus ojos y Noah tiene que contenerse para no dejarlas salir, pero sabe que no lo está consiguiendo cuando Blaise se pone en pie y lo estrecha entre sus brazos mientras su visión se vuelve borrosa.

—Ellos sabían que los querías, Noah. —La voz de Blaise suena suave y cálida, como una de esas mantas que tanto le gustan.

—Pero no estaba con ellos…

—Apenas recuerdo a tu madre, pero estoy seguro de que para ella fue un alivio saber que tú no estabas allí y estarías a salvo. ¿No tienes a nadie más? ¿Alguien de tu familia paterna?

Se seca las lágrimas con las mangas de la sudadera y niega con la cabeza.

—Mis abuelos adoptaron a mi padre cuando ya eran mayores.

A mi abuelo ni siquiera lo conocí, y mi abuela murió cuando yo era muy pequeño.

Si hay familia biológica, nunca se pusieron en contacto con nosotros, y papá tampoco se preocupó por ellos, así que…

—Se encoge de hombros y se acomoda contra el cuello de Blaise.

»Los padres de Stella me acogieron como uno más de la familia. Pasaba las vacaciones con ellos, me invitaban a las comidas familiares de los domingos… Incluso viví en su casa durante un tiempo. No soportaba la idea de seguir en mi casa sin ellos.

—Lo entiendo. Yo tampoco habría podido hacerlo.

El teléfono de Blaise comienza a sonar, sobresaltándolos a ambos. Su amigo suspira cuando ve el nombre de su hermana en la pantalla, y Noah asiente y comienza a separarse, pero Blaise se lo impide, clavando los dedos en su hombro.

—Dime, Layla —saluda Blaise a su hermana.

—Si se te ha complicado la noche, Wes puede llevar a la abuela a casa.

Noah niega con la cabeza con vehemencia para indicarle al profesor que no necesita que se quede con él.

—Tranquila. Estaré allí en quince minutos.

—Saluda a Noah de nuestra parte.

—Te está escuchando —advierte Blaise, haciendo sonreír a Noah—. Os manda un beso.

—Mañana me paso por la tienda a veros.

—No puedo esperar. Y ahora os dejo, que Nova está pesada y no quiere dormirse.

—Quince minutos —promete su amigo antes de colgar.

—No tienes que quedarte por mí. Estoy bien, Blay.

—Solo quiero asegurarme de que tener esta conversación no te va a dejar mal. Puedo llevar a mi abuela a casa y regresar…

—No vas a dejarla sola. —Se libera del brazo de Blaise y coge su mano, estrechándola entre las suyas cuando se gira para quedar frente a frente—. Me ha afectado porque hacía mucho que no hablaba de ese día, pero sé que nada de lo que yo podría haber hecho habría evitado que pasara.

En esta ocasión, Blaise no espera a que Noah acepte el abrazo. Simplemente se abalanza sobre él y lo envuelve en sus brazos, con tanta fuerza que apenas puede respirar. Antes de separarse del todo unos segundos después, el profesor le deja un beso en la mejilla y le aprieta las manos.

—Llámame si necesitas algo. Te prometo que la próxima semana me paso a tomar café cuando vuelva de Sandwich y antes de ir a la tienda. Por si no te lo había dicho, el pumpkin spice latte es mi café favorito. Me recuerda al otoño, a Halloween y a tardes frente al fuego leyendo un libro. Igual que tú.

Blaise se mete el móvil en el bolsillo y sale de la cocina, pero, antes de atravesar el umbral, se gira y le sonríe.

Noah se prepara una infusión y permanece unos minutos en la cocina, pensando en que contar de nuevo lo que ocurrió esa noche le ha dejado la sensación de quitarse un peso de encima.

No había recordado los detalles en muchos años y, hacerlo con tanta perspectiva, le ha hecho darse cuenta de que había dejado que un sentimiento de culpa siguiera instalado en su corazón y que no tenía motivos para ello.

Apaga las luces de la cocina y entra en el despacho, donde guarda un portarretratos con una foto de sus padres y un Noah adolescente que se hicieron unos años antes de que ellos se fueran. Acaricia las figuras de sus progenitores y sonríe antes de colocarlo sobre el escritorio.