Un mismo objetivo (Game Changers 4) Capítulo 20 #3
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Capítulo 20 #3

Su anuncio se desvaneció en un fuerte gemido, y luego se quedó quieto y descargó el semen por todo el vello del pecho de Eric; le llegó hasta la barba.

Se dejó caer sobre Eric, y este le pasó las manos atadas por encima de la cabeza y las apretó con fuerza contra la espalda de Kyle. Lo abrazó fuerte, con la nariz hundida en el pelo de Kyle mientras escuchaba cómo se calmaba su respiración.

—Puede que me estés jodiendo la vida —murmuró al final Kyle—. Puede que después de esto ya no desee a nadie más.

Bueno, esa era una confesión peligrosa, y la forma en que Kyle se tensó entre sus brazos le indicó a Eric que él lo sabía.

—Ha sido divertido —dijo Eric con cuidado, ignorando por completo cómo se le aceleraba el corazón.

Kyle levantó la cabeza y lo miró la cara.

—Tienes corrida en la cara.

—Lo sé.

—Me pone.

—Pues me la voy a tener que lavar…

—Cobarde.

Eric soltó una risita y abrazó a Kyle con más fuerza.

—¿Te sientes mejor? —preguntó Kyle con voz somnolienta.

Eric no recordaba por qué le hacía esa pregunta Kyle. ¿Se había sentido mal antes? ¿Aluna vez se había sentido mal en su vida?

—Me siento genial. Gracias.

—Ni se te ocurra decir que eres viejo. —Kyle le besó la clavícula—. No cuando puedes correrte como un géiser.

—Creo que eso es más por ti que por mí.

—¿No te corres así cuando estás solo?

Eric se rio.

—Nunca me había corrido así en mi vida. Eres cósmico.

—Se me da bien…

Eric le besó el pelo.

—Mejor que bien.

Kyle se escabulló de entre las manos de Eric y empezó a quitarle las esposas.

—¿Entonces te ha gustado? —preguntó mientras desabrochaba el velcro—. ¿Las esposas? ¿El antifaz?

—Sí. Me ha, eeeh… —A pesar de todo lo que acababan de hacer, Eric se puso rojo—. Me ha gustado mucho.

—Me alegro.

Kyle le quitó la segunda esposa y empezó a masajearle las manos a Eric, lo cual le sentó de maravilla.

—¿Te gusta? —preguntó Eric—. ¿Que te aten? ¿O solo se lo haces a otras personas?

Una chispa de celos le atravesó el pecho al pensar en otras personas.

—Me gusta. Sobre todo, cuando estoy estresado o agobiado por algo. Puede ser…

—¿Liberador? —completó Eric.

—Sí. Justo. Y tranquilizador, ¿sabes?

—Sí. Así es como me he sentido. Me ha relajado y excitado a la vez.

Kyle le besó la palma de la mano.

—Me alegro. Eso es lo que buscaba.

Dios, este hombre. Eric lo necesitaba en su vida más de lo que era justo para Kyle.

Más tarde, cuando ambos se habían aseado, Kyle se acurrucó contra Eric y jugueteó sin pensar con el vello de su pecho. A Kyle todavía le daba vueltas la cabeza por todo lo que acababan de hacer y por todo lo que aún quería hacer con Eric.

Podía admitir ante sí mismo que sentía algo por él.

Eran sentimientos que iban mucho más allá de la amistad o del mero deseo carnal.

Kyle quería estar con él, pero sabía que no debería hacerle ilusiones.

Sabía que eso solo le llevaría a la decepción y al desengaño.

Eric todavía estaba descubriéndose. Ni siquiera había salido del armario todavía, y encima era famoso.

Y, una vez que se hubiera divertido con Kyle, pasaría a estar con alguien más apropiado.

Que tuviera treinta años o más.

Kyle tenía veinticinco, y ¿qué eran cinco años, en realidad? Joder, en unos meses cumpliría veintiséis.

¿De verdad sería tan diferente cuando cumpliera los treinta? ¿Es que Eric no lo veía ya como a un adulto?

Esa idea le molestaba, porque lo más probable era que fuera así. Seguro que Eric lo veía como alguien con quien pasar un buen rato, no como un hombre con el que se planteara tener una relación madura y duradera.

Kyle, una vez más, se estaba precipitando. Eric y él se habían acostado unas cuantas veces durante el último mes más o menos. Desde luego, no era ningún gran romance.

—Quería llamarte en Navidad —dijo Eric de golpe—. O al menos enviarte un mensaje.

—¿Ah, sí?

—Estuve pensado en ti ese día. Bueno… —Le apretó el brazo con el que rodeaba a Kyle—. Pensé en ti todos los días, si te soy sincero. Pero sobre todo en Navidad.

De pronto Kyle se notó la boca muy seca.

—¿Por qué?

—Porque sabía que estabas solo. —Exhaló fuerte—. Debería haberte llamado.

Kyle levantó la cabeza, que había tenido apoyada en el pecho de Eric.

—Estaba bien, aunque… no me habría importado saber de ti.

Sonrió y Eric le devolvió la sonrisa, pero no le llegó a los ojos.

—No quería parecer ansioso. —Eric negó con la cabeza—. Fue una tontería por mi parte preocuparme por eso. Lo siento.

Kyle tampoco había querido parecer ansioso. Había borrado el mensaje que pensaba enviarle en Navidad. Pero no lo dijo porque no serviría de nada.

—Te agradezco el detalle.

Eric puso una mano en la mejilla de Kyle y luego se inclinó para besarlo. Otro beso tierno y adorable que hizo que Kyle deseara cosas que no debía.

—¿A qué hora llega Maria a casa? —preguntó Eric.

—Suele llegar sobre las once. Tenemos tiempo.

Eric se rio entre dientes.

—¿Tiempo para qué? No me queda nada si estás pensando en…

—Para comer. Me muero de hambre.

—Y yo.

—Deberíamos comer algo.

—Mmm.

Eric se abalanzó sobre él y le besó el cuello mientras Kyle se reía.

La comida podía esperar un poco más.