Capítulo 20 #2
Eric respondió con un gruñido. Claro que no lo había hecho.
—Apuesto a que eres lo bastante flexible como para chupártela solo. ¿Lo has probado alguna vez?
—No.
—Pues ya tienes algo en lo que trabajar cuando te retires.
—Deja de hacerme reír —dijo Eric con todo el cuerpo temblando.
Recuperó la compostura con una respiración larga y lenta, y luego se limitó a disfrutar de las oleadas de placer que recorrían su cuerpo mientras Kyle hacía cantar sus terminaciones nerviosas.
Era increíble que lo cuidaran así, que le quitaran todas las preocupaciones para que pudiera centrarse solo en el placer.
Debería sentirse indefenso, pero en cambio se sentía… seguro. Cuidado. Querido.
Una explosión de placer al rojo vivo atravesó a Eric cuando Kyle le acarició la próstata. Su cuerpo se inclinó hacia delante, como si intentara escapar de la abrumadora sensación.
—¿Es demasiado? —preguntó Kyle con dulzura. Le besó el hombro y luego la sien. Eric sintió su cálido aliento contra la oreja—. ¿Quieres que pare?
—No —respondió con voz ronca—. No pares. Hazlo otra vez. Por favor.
Kyle le besó la comisura de los labios y luego se apartó.
Al instante, tenía un dedo (o quizá dos) dentro de él de nuevo.
El alivio se abatió sobre Eric, rompiéndose sobre su piel e inundando su interior.
Kyle estaba con él, dentro de él, justo donde Eric lo necesitaba.
Dándole lo que había anhelado durante más de dos semanas.
Estimulaba la próstata de Eric, dándole una sacudida tras otra repletas de placer agudo a través de su cuerpo tembloroso.
La polla de Eric (dios, casi se había olvidado de su polla) se sentía como una pesa rusa entre sus piernas.
Colgaba, enorme y pesada como un ancla, mientras Kyle dedicaba toda su atención a su culo.
Eric se concentró en ella en ese momento y en lo desesperante que era sentir que necesitaba que se la tocaran.
Pensó en cómo cada presión del dedo de Kyle contra su próstata obligaba a que gotas de líquido preseminal le brotaran de la punta.
Podía imaginar un rastro de líquido plateado que conectaba su polla hinchada con el colchón.
Un charco de su excitación entre las sábanas.
Kyle le apretó con suavidad las pelotas y Eric gritó y apretó con fuerza los dedos que aún tenía en el culo.
—Dios, están duras como el granito —dijo Kyle con voz entrecortada—. No sé dónde quiero que te corras.
Eric quería decirle que se decidiera de una puta vez, pero en lugar de eso solo gimió y dijo:
—Por favor.
Kyle se rio entre dientes a sus espaldas y luego acarició con suavidad la polla de Eric un par de veces. Eric intentó frotarse contra su mano, pero Kyle la quitó en cuanto sus caderas empezaron a moverse.
—Necesito correrme.
—Lo sé. Joder, yo también. Me tienes cachondísimo, joder. ¿Cómo quieres hacerlo? ¿Quieres verlo?
Eric asintió con la cabeza contra el colchón.
—Sí.
Kyle lo tumbó bocarriba y volvió a colocar las manos a Eric por encima de su cabeza.
Se sentó a horcadas sobre la cintura de Eric, y este disfrutó al notar su peso.
Le encantaba sentirse atrapado bajo él. El culo de Kyle presionó contra la entrepierna de Eric, y entonces este se dio cuenta de que se había quitado la ropa en algún momento.
Kyle movió las caderas y la polla de Eric se deslizó por la raja de su culo.
Eric gimió fuerte, dividido entre querer correrse así, derramando su semen sobre el culo de Kyle, o meterle la polla hasta el fondo.
—Nooo hagaaas… —gruñó—. Estoy a puntísimo de correrme como para aguantar eso.
Kyle pareció entenderlo y apartó el culo de la bomba que era la empalmada de Eric.
Entonces sus labios se posaron sobre los de Eric y este respondió de inmediato; lo besó con ansia —con locura—, disfrutando de la ardiente necesidad que había en la boca de Kyle.
Disfrutando de la intensidad del beso con los ojos aún tapados.
Pero, dios, quería poder ver. Quería contemplar a Kyle y ver cómo se contorsionaba su cara cuando se corriera.
—Kyle —murmuró Eric contra sus labios—. Quiero verte.
Dos dedos se deslizaron bajo la goma que sujetaba el antifaz, y entonces desapareció. Eric tardó un momento en darse cuenta de que había tenido los ojos cerrados bajo la tela y los abrió parpadeando. Todo brillaba y estaba borroso, a pesar de que la luz del techo de la habitación estaba apagada.
—Holi —dijo Kyle en voz baja.
Eric volvió a parpadear. Tenía los ojos húmedos por las lágrimas, algo que no podía explicar.
—Holi.
Kyle estaba impresionante. Seguía llevando las gafas, pero nada más, y sonrió cuando Eric se dio cuenta. Su pelo despeinado le caía sobre la frente hasta la altura de los ojos azul invernal. Tenía las mejillas sonrosadas por el esfuerzo y la excitación, y Eric no podía dejar de mirarlo.
—Eres tan guapo… —dijo Eric. Sonó roto, con la voz aguda y tensa.
Kyle se acariciaba despacio la polla, todavía a horcajadas sobre la cintura de Eric.
La punta era oscura y brillante, y Eric la deseaba en su boca casi tanto como deseaba ver a Kyle meneársela.
Su mirada se desplazó del antebrazo tenso de Kyle a ese tentador bulto en sus bíceps, a su boca húmeda y marcada por los besos, y luego de vuelta a la punta de su polla brillante.
—Dime qué quieres hacer —dijo Kyle con voz temblorosa—. Dímelo.
—Quiero que te corras. Quiero que te corras encima de mí.
Eric no se había parado a pensar antes de responder. Ya no era capaz de pensar.
Kyle empezó a meneársela más rápido. Su pecho se agitaba a medida que su respiración se aceleraba, y mantenía la mirada fija en la de Eric.
—Dime que pare —dijo—. No dejes que me corra todavía.
Hostia puta. Si Kyle seguía así, Eric iba a correrse sin que le tocara la polla. Asintió porque no encontraba palabras. Intentaría hacerlo por Kyle. Lo haría bien.
Vio la cara de Kyle, vio cada cambio en sus ojos, en su respiración, en la tensión de su cuello mientras él se la meneaba sin piedad.
Eric lo observó hasta que los ojos de Kyle empezaron a cerrarse con fuerza para luego volver a abrirse.
Hasta que el rojo de sus mejillas se extendió hasta su abdomen.
No habló, no dijo que estuviera a punto, pero Eric lo sabía.
—Para.
Fue un simple susurro, pero Kyle soltó su polla y echó la cabeza hacia atrás mientras gemía. Jadeó durante unos instantes y luego bajó la cabeza para encontrarse con la mirada de Eric.
—Ha sido perfecto, amor. Estaba a punto. Hostia puta.
El pecho de Eric también subía y bajaba rápido.
Estaba eufórico, lleno de orgullo y adrenalina, y con una necesidad imperiosa y constante de correrse.
Kyle se inclinó, lo besó rápido y luego se deslizó hacia abajo hasta quedarse arrodillado entre las piernas de Eric en la cama.
Sin ningún tipo de reparo, agarró la polla de Eric y empezó a masturbarlo con fuerza.
—Joder, sí, Kyle. Haz que me corra. Haz que me corra. Haz que me…
Un dedo se deslizó de nuevo dentro del culo de Eric, buscando y encontrando su próstata enseguida, y Eric se arqueó sobre la cama y gritó mientras su eyaculación por fin brotaba de él.
Su semen salió disparado como una fuente antes de salpicarle el abdomen y el pecho, y también parte del pecho de Kyle.
Kyle siguió meneándosela, provocándole más espasmos en la polla, más chorros de semen que salían de sus pelotas hasta que la última gota se deslizó fuera de su polla exhausta.
Su dedo siguió dentro de Eric un rato más después de soltarle el miembro. Kyle exploró con suavidad la próstata de Eric, lo que provocó un último temblor que recorrió todo su cuerpo agotado.
—Joder, qué puta fantasía —dijo Kyle—. Joder, es como si lo guardaras todo para mí.
Es que era casi justo lo que había hecho. Eric se había masturbado unas cuantas veces en las dos últimas semanas, pero en lo único que había pensado cada vez era en Kyle. Y llevaba varios días sin correrse, con la esperanza de que la siguiente vez fuera con él.
—Quería estar contigo —dijo Eric—. Quería esto.
—Lo sé.
Kyle se la estaba meneando otra vez. Seguía arrodillado entre las piernas de Eric.
—Ven. Acércate. Quiero hacerlo yo.
Kyle soltó una risita mientras se movía para volver a sentarse a horcajadas sobre Eric.
—No voy a tardar mucho.
—¿Quieres que lo retrase?
—No. No puedo aguantar. Haz que me corra.
Eric creó un estrecho túnel con sus manos atadas y lo colocó delante de la polla de Kyle.
—¿Funcionará?
Kyle empujó su polla contra las manos de Eric y gimió.
—Joder, Eric. Funciona de maravilla. Estás tan sexy con esas esposas puestas… Joder.
Embistió con entusiasmo mientras movía las caderas con fuerza y rápido, y a Eric se le secó la boca al imaginarlo penetrándole el culo. Estaba seguro de que se le había relajado un poco solo de pensarlo.
—Quiero que me la metas, Kyle. Algún día.
—Claro, amor. Yo también quiero. Follarte justo así.
—Quiero… Quiero hacerlo todo. Contigo.
Los ojos de Kyle se abrieron como platos, y a Eric le preocupó haber admitido demasiado, pero entonces Kyle jadeó y dijo:
—Ay, joder. Ay, joder, Eric. Ya está. Me voy a…