Un mismo objetivo (Game Changers 4) Capítulo 17 #4
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Capítulo 17 #4

Los ojos de Eric estaban oscuros y salvajes.

—Así no.

—A ver. Enséñame cómo quieres que te follen.

Con un gruñido, Eric les dio la vuelta y agarró uno de los tobillos de Kyle con la mano.

Entonces se la clavó a Kyle, fuerte y rápido, mientras Kyle aullaba sin vergüenza.

Esto superaba todo lo que había esperado.

Era la hostia de excitante ver a Eric, que siempre había estado tan feliz de dejar que Kyle llevara las riendas, hartarse y tomar el control.

Kyle se agarró la polla y empezó a meneársela rápido para llegar al límite.

—¿Así es como lo quieres, amor? —jadeó—. ¿Quieres que te folle así de duro?

—Sí. Joder. Estoy a punto.

—Yo también, rey. Ah, mierda. Me voy a…

Kyle llegó al límite y lo cruzó, el segundo orgasmo en menos de una hora golpeándole con fuerza mientras el semen caía en su abdomen.

—Kyle —susurró Eric mientras se quedaba inmóvil y alcanzaba el clímax. Su mirada oscura se clavó en la de Kyle a la vez que se estremecía al llegar al orgasmo.

—Qué rico, amor —murmuró Kyle acariciando los costados de Eric.

Eric se sostenía sobre unos brazos temblorosos encima de él, respirando con dificultad y con la cabeza gacha. Luego se dejó caer sobre él y lo besó con pasión mientras Kyle intentaba ignorar el feliz cosquilleo en su estómago.

Eric se apartó y a Kyle le dolió el corazón al ver sus ojos brillantes y su amplia y alegre sonrisa. Se inclinó para besarla y así no tener que seguir mirándola.

—Te quedarás esta noche, ¿verdad? —dijo Eric con voz grave y ronca.

El primer instinto de Kyle fue decir que no, pero era muy tarde.

—Puedo dormir en la habitación de invitados si prefieres…

—Quédate —le interrumpió Eric—. Aquí. Por favor.

Mantuvo la mirada fija en Kyle, aunque sus ojos parecían inquietos.

—Vale —dijo Kyle.

Era una idea terrible. La peor de entre todas las ideas. Al día siguiente Eric se arrepentiría de ese descuido y Kyle sabía que sería más difícil de soportar el rechazo después de haber pasado una noche entre los brazos de Eric.

Se asearon y Eric se puso ropa interior, lo que parecía un gesto arbitrario de pudor, pero Kyle hizo lo mismo. Durante el primer minuto de vuelta en la cama juntos, ambos permanecieron en silencio y miraron al techo con incomodidad. Entonces Eric rompió el silencio soltando una risa entrecortada.

—¿Qué? —preguntó Kyle mientras sonreía.

—Nada. No sé por qué esto es como raro.

Los dos se voltearon sobre un costado, mirándose el uno al otro.

—¿Te incomoda follar?

Eric pareció reflexionar sobre la pregunta durante un breve instante.

—Quizá. A veces. No estoy acostumbrado a…

Se mordió el labio, como si tratara de impedir que las palabras se le escaparan.

—¿A qué no estás acostumbrado?

—Suelo tener más control sobre mis… deseos. Mi libido. No sé qué me está pasando últimamente.

Kyle arqueó las cejas.

—Te estoy pasando yo, lindo.

Eric se rio, pero sonó forzado. Kyle bajó el tono.

—Quizá sea solo porque ya…, ya sabes, llevabas tanto tiempo sin follar…

—Quizá.

—Y follar con hombres es algo nuevo y emocionante.

Eric asintió.

—Puede que sea eso.

Kyle le dio un golpecito en el pecho en tono juguetón.

—Se supone que tienes que decirme que es por mi culpa.

Esta vez, la risa de Eric sonó sincera. Después, su expresión se volvió seria, y Kyle se dio cuenta de que estaba a punto de decir esas mismas palabras y, lo más probable, de decirlas en serio, lo cual no podía suceder si Kyle quería mantener algún control sobre su estúpido corazón.

Así que lo interrumpió bostezando:

—Ha sido increíble, pero ahora estoy agotado.

—Es tarde ­—coincidió Eric, pero ninguno de los dos se movió.

Ambos siguieron mirándose hasta que, de golpe, volvieron a besarse. Eric puso una mano en la mejilla de Kyle y Kyle se oyó a sí mismo emitir un sonido ansioso y entrecortado mientras la lengua de Eric acariciaba la suya.

¿Había alguna posibilidad de que Eric sintiera lo mismo que Kyle? No es que supiera con certeza cómo se sentía él mismo, pero ¿estaba Eric también confundido? ¿Pensaba en él todo el rato? ¿Era posible que Eric quisiera algo más que lo que fuera que fuese eso?

Kyle quería preguntar, pero tampoco quería estropear ese momento. Cuando por fin se separaron, Eric bajó la cabeza con timidez, pero no pudo ocultar su adorable sonrisa.

—¿Qué? —preguntó Kyle.

Eric negó con la cabeza y lo miró a través de sus largas pestañas.

—No sé si seré capaz de dormirme.

—¿No he hecho lo suficiente para dejarte agotado? —bromeó Kyle.

—No puedo dejar de mirarte.

Eric abrió mucho los ojos, como si no pudiera creer que acabara de decir eso.

Kyle se quedó helado. Sin duda estaban saliendo de la zona de «sexo sin compromiso», y no debía fomentarlo.

—Puedes mirar todo lo que quieras.

Eric acarició con el pulgar la mejilla de Kyle.

—Me alegro de que hayas dicho que sí. A quedarte.

Kyle cerró los ojos, incapaz de soportar la ternura en la expresión de Eric. Eric ahora estaba contento, pero ¿cómo estaría a la mañana siguiente? Kyle se habría ahorrado muchos problemas si se hubiera ido a casa después de los orgasmos. Ahora tenía que lidiar con sus malditos sentimientos.

—Deberíamos ir a dormir —murmuró.

—Vale.

Kyle se puso de lado, dando la espalda al pecho de Eric, y Eric lo rodeó con un brazo. Su bíceps era pesado y cálido y Kyle no pudo evitar acurrucarse contra Eric. Podía fingir, por una noche, que aquello era real.