Capítulo 13 #5
Kyle alargó el brazo por detrás y Eric se percató de que lo más probable era que estuviera jugando con su propio agujero.
¿Esperaría que él se ofreciera a ayudarle?
Es probable. Pero Kyle no le había dicho nada y estaba tan sexy haciéndolo que Eric no podía moverse.
Estaba hechizado, veía el borrón de la mano de Kyle mientras volaba por su polla y la preciosa expresión extasiada en su cara.
Tenía los labios entreabiertos e hinchados y los ojos cerrados.
—Ah, mierda. Voy a correrme.
—Sí, hazlo —dijo Eric, y luego añadió con descaro—: Báñame entero. Vamos.
Kyle abrió los ojos.
—Joder. ¡Joder!
Los dos observaron cómo salía disparado el semen y salpicaba el pecho de Eric.
Kyle puso una cara magnífica al correrse, ensimismado y enrojecido mientras unos sutiles gimoteos de placer se le escapaban a trompicones.
Eric le puso las manos sobre las caderas y por un momento se limitaron a mirarse el uno al otro, con los ojos muy abiertos y, por parte de Eric al menos, con el asombro mayúsculo de saber cuánto deseaba a ese hombre, más y más.
Tiró de él para acercarlo y le dio un beso largo y lento que confiaba en que transmitiera gratitud más que la adoración que en realidad sentía. Cuando se separaron, Kyle se desplomó en la cama junto a él y dijo:
—Ahora lo limpio. Dame un segundo.
—No hay prisa.
Kyle se echó a reír.
—Ah, ¿en la cama no te molesta la suciedad?
Eric bajó la mirada hacia los ríos pegajosos y relucientes que le bajaban por el pecho mientras los hermosos jadeos de Kyle de un momento antes se hacían eco en sus oídos.
—La verdad es que no me molesta en absoluto.
Se quedaron así un rato, uno junto al otro, pero sin hablar ni mirarse.
Eric luchaba por asimilar la enormidad del momento.
Sabía que esas cosas apenas importaban para Kyle, pero Eric nunca se había acostado con nadie fuera de una relación romántica, y mucho menos con un hombre.
Y su corazón chillaba, por absurdo que pareciera, para que abrazara a Kyle y no lo soltara jamás. Tenía mucho que procesar.
Al final, Kyle se incorporó y se quedó sentado. Le dio unas palmaditas a Eric en el hombro.
—Voy a buscar una toalla. En el baño hay, ¿verdad?
—Sí, hay una estantería con varias.
—Vale.
Eric extendió los brazos en forma de cruz y soltó aire con fuerza. Era la misma cama en la que se había despertado esa mañana. ¿Se sentía distinto? ¿Iba a acabar el día transformado en otra persona?
Bueno, tenía la corrida de otro hombre medio seca en el pecho. Eso era distinto, desde luego.
Se echó a reír. Kyle salió del cuarto de baño y se quedó quieto al oír unas risitas nada propias de Eric.
—Ay. Te he roto.
—No. —Eric se pasó una mano por la cara e intentó recuperar la compostura—. No. Solo estoy… superado.
Kyle se sentó en la cama a su lado.
—¿Para bien o para mal?
—Para bien —se apresuró a decir Eric—. Muy muy bien.
—Me ha parecido que disfrutabas —bromeó Kyle.
Eric sonrió con indolencia a modo de respuesta.
Notó la toalla cálida y tranquilizadora cuando Kyle le quitó todos los restos de sí mismo de la piel y del pelo del pecho. De pronto, a Eric se le ocurrió de nuevo que debería ayudarlo, o al menos coger la toalla y limpiarse él, pero era agradable notarlo y a Kyle no parecía importarle.
—Me encanta el pelo que tienes en el pecho —comentó Kyle. Pasó los dedos de la mano libre por los rizos húmedos—. Es supersexy.
—Gracias.
Eric le cogió la mano y entrelazó los dedos de los dos.
Le besó el dorso de la mano a Kyle y luego tiró de él para ponérselo encima y poder besarlo de nuevo.
Era otra clase de aproximación, lenta y ociosa, y Eric pensó que tal vez fuera todavía mejor que sus besos urgentes y hambrientos.
Estaría encantado de pasarse la vida besando así a Kyle, sobre todo si seguía soltando esos gemiditos de felicidad.
Kyle plantó los puños en el esternón de Eric y apoyó la barbilla encima, juguetón.
—Bueno. A tener sexo con un hombre, ¿qué veredicto le das?
Un millón de pensamientos volaron por la mente de Eric, pero lo único que consiguió verbalizar fue:
—Me ha gustado.
Kyle abrió mucho los ojos y luego se alejó rodando del cuerpo de Eric.
—Guau —dijo serio—. Guau…
Eric se rio e intentó agarrarlo, pero Kyle se apartó.
—Me ha encantado —aclaró Eric—. Ha sido genial.
—Demasiado tarde. Acabas de describir el sexo conmigo igual que la gente describe un sabor nuevo de M&M.
—Kyle. —Eric rodó para ponerse de lado y se desplazó hasta quedar mirando a Kyle—. Ha sido increíble. Me ha cambiado la vida. Hoy he empezado a vivir de verdad.
Kyle entrecerró los ojos.
—Es un buen comienzo.
Eric le besó la frente y después salió rodando de la cama y se levantó. Mareado, fue al cuarto de baño.
—Oooh. Todavía no había podido ver bien ese culo tuyo —exclamó Kyle desde la cama—. Madre mía, tío.
Eric lo meneó un poco, lo que hizo que Kyle silbara encantado. Sabía que tenía un culazo. Era una de las muchas cosas que corría el riesgo de perder cuando dejara el hockey.
Cuando Eric volvió del lavabo, Kyle ya estaba vestido.
—¿Te vas?
—Sí. He pensado… O sea, aún es pronto. Puedo volver a casa.
Eric trató de no demostrar la decepción que sentía.
—Claro. Tiene sentido.
—Aunque estoy seguro de que dormiría como un tronco en esa cama. O en la de invitados como el otro día —añadió Kyle a toda prisa—. No voy a dar por hecho que…
Eric cogió unos calzoncillos limpios de la cómoda.
—Si te quedaras a dormir, te invitaría encantado a compartir mi cama. O a dormir en la habitación de invitados. Lo que prefirieras.
—Quizá a la próxima.
Eric se quedó un segundo congelado, luego continuó poniéndose la ropa interior. Kyle ya había mencionado la posibilidad de verse otra vez antes, pero había sido cuando estaba a punto del orgasmo. ¿De verdad quería volver a hacer eso? ¿De verdad quería practicar lo de contenerse al máximo?
—¿A la próxima? —preguntó Eric con la esperanza de que su tono no denotara lo ansioso que estaba.
—Si quieres. O sea, ya sé que ahora mismo estás en la nube, pero esta noche apenas hemos arañado la superficie. Tengo tantas cosas que enseñarte…
Eric resopló.
—Muy bien, profesor. Quizá podamos apalabrar una clase para la semana que viene.
—Qué sexy suena. Ya te mandaré un recordatorio.
Eric se puso unos pantalones de chándal.
—O puedes hacerte de rogar.
Kyle cruzó la habitación y abrazó a Eric por la cintura.
—Acabo de recordar que estoy ocupado los próximos seis años.
—Ay, qué pena. Porque es probable que para entonces esté muerto.
Kyle lo besó.
—Me apuesto a que dentro de seis años serás todavía más sexy.
Eric acompañó a Kyle hasta la puerta y le acercó su cazadora. Kyle sacó el móvil del bolsillo y se rio.
—Kip me ha invitado a vuestro partido del sábado por la tarde.
A Eric le encantaba la idea de que Kyle lo viera jugar. Quería alardear delante de él.
—No te has cansado de mí, ¿eh?
—Quiero ver lo flexible que eres.
Kyle movió las cejas, con lo que hizo reír a Eric.
—Gracias —dijo Eric algo incómodo antes de abrir la puerta—. Lo de hoy ha sido… Bueno, ha sido más de lo que esperaba. Ha sido perfecto. Gracias.
Kyle parecía emocionado.
—Me lo he pasado bien. Estamos en contacto, ¿vale?
—Claro.
—Y —añadió contento Kyle— echaré un ojo por si encuentro algún posible pretendiente para ti.
Eric se decepcionó un poco, lo cual era una tontería, porque sabía que Kyle no pensaba salir con él. Se obligó a sonreír.
—Suena bien. Te saludaré durante el partido.
—Seré el que lleve la camiseta de «He besado a Eric Bennett».
Kyle le guiñó un ojo y luego se marchó.